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Trina Quiñones

Trina Quiñones
(El Tigre, Venezuela. 1950)

Trina Quiñones

Abogada egresada de la Universidad Santa María. Estudió Letras en la Universidad central de Venezuela y Artes Escénicas en la Universidad Nacional de Brasília. Se desempeñó durante 4 años como Abogado Corporativo de diversas empresas. Ha sido correctora de traducciones de poesía del ruso al español y traductora de poesía brasilera. Ha sido tallerista del reconocido escritor y ensayista Armando Rojas Guardia. Colabora con la revista Meya Ponte (Brasil), Alforja (México),  EL Jabalí  (Argentina), Boletines de la Academia de Literatura de Moscú, Revista Bestik Magnetogorak (Federación Rusa). Sus poemas también han sido publicados en papeles literarios de México y Brasil. Colabora como traductora, poeta y narradora en diversas páginas web. Su obra ha sido traducida al Inglés, Portugués y Ruso. Ha recibido diversos premios a su poesía en Brasil, Venezuela y México; como la I Bienal Internacional de Brasilia. Es Miembro Correspondiente de la academia de Literatura de Moscú, Miembro honorario del Instituto de la Amistad Ruso-Venezolana, Miembro de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES) y Miembro Activo del Círculo de Escritores de Venezuela.

Obra poéticaMutación o de cómo la cautiva escapó del espejo (1991); Fugitiva (1993); Caminos de integración (1993); Ejercicios de amor (1999); Nómada de lo invisible (2000); Juegos de invierno (2000); POEMARIO (2008); La Mujer Rota (2008), La voz de la ciudad (Caracas, 2012).


Selección de poemas

*
Delia resplandece

para Adriano González León
(In memoriam)

Andrés que te encuentro
que somos dúo y multitud y uno
Andrés que me inundas de fluidos
y la ciudad trepida
hay vocerío de balas y de gases
la sangre circula apresurada
por hondonadas de riesgos
suicidas apuestas
Andrés que te busco sin buscarte
mis cuadernos  el café  la tarde declinando
mis ojos en los tuyos   Andrés
tus manos que abren mi vestido
mataron al catire
Andrés
tocas mis olores
siete desaparecidos  Andrés
nuestros sudores por fin juntos
la policía  pasos presurosos
la delicia de que entres en mí
estamos rodeados   Andrés
nuestros cuerpos tensados
buscando el estallido
coronada de resplandores y de balas
mis ojos se apagan
Andrés
*
el futuro ha llegado…

el futuro ha llegado
y nunca pudimos sospechar
lo que sus alas arrastraban
muchachos desocupados
patean latas vacías
en la negritud del callejón
la mujer espera ansiosa
al marido que no llega
y entonces
oye a Bebo y Cigala
acuesta a la hija
para siempre menor
y la convence de que
el mundo es bueno
que los sueños existen
y duerme el mañana
*
ahora…
ahora
miraré directamente
a los ojos purulentos
de la ciudad
y no habrá preguntas
ni respuestas
sólo la desnudez
de un lazo roto
que yace sobre el diván
*
ella…

ella ha vuelto a escuchar esas voces
que le susurran
que es fea y mala
y llora
llora porque su corazón
está solo y oscuro
cerrado para el amor
con mil cadenas
*
el tren

por qué no sales de ese compartimiento
de mentiras donde te crees seguro
qué diré al colector
cuando se percate
de que mi ticket es inválido
me creerá cuando balbucee
que todo ha sido un error
que todo estaba en orden
para siempre jamás
cuál  rumbo tomarán
mis zapatos viejos
llevaré mi sombrero
eguiré siendo bella
*
la  fotografía

¿Cómo estar más cerca estando dentro?
GULLEVIC

mi yo
que  contemplas
y deseas
contemplo y
deseo
tu yo
dentro de mí
*
fui magníficamente  cocida

a Rafael Cadenas

fui magníficamente cocida
en el molde de las obligaciones
visto así
la espera será infinita
(quisiera tener algo que decir)
mis dones
me fueron retirados
la poesía
me ha producido náuseas
es preferible desaparecer
de todas formas
me siento borrada
y cualquier maniobra
inútil y falsa
todos los cuerpos
todas las voces
huyen
y los verdes
ya no cantan en mí

Alfredo Chacón

Alfredo Chacón
(San fernado de Apure, Venezuela. 1937)

Alfredo Chacon

Poeta, ensayista y profesor universitario. Es una de las figuras más destacadas de la intelectualidad venezolana de la segunda mitad del siglo XX. Hombre de vivas inquietudes humanísticas, cursó estudios superiores de Sociología, Antropología y Filosofía en la Universidad Central de Venezuela (Caracas), de donde pasó a Europa para realizar sus estudios de postgrado en el Instituto de Etnología de la Universidad de París. Una vez doctorado en territorio francés, regresó a su país natal para emprender una brillante trayectoria docente en su antigua alma mater, donde, además de ejercer como profesor universitario durante muchos años, ocupó cargos tan relevantes como el director de la Escuela de Sociología y Antropología. A lo largo de su fecunda carrera como escritor, profesor, investigador y, en general, gran impulsor y animador del panorama cultural venezolano contemporáneo, Alfredo Chacón ha ejercido otras funciones directivas de tanto relieve como la de director de la Fundación CELARG (“Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos”) -entre 1987 y 1991-, y la de Presidente de la Biblioteca Ayacucho -entre marzo de 2001 y abril de 2003-, al frente de la cual realizó una valiosa labor de edición. Ha obtenido algunos de los galardones más prestigiosos del panorama cultural venezolano, como el Premio de la Bienal José Rafal Pocaterra -que, en su convocatoria de 1980, vino a recompensar la extraordinaria calidad de su ensayo Curiepe-, y la Bienal Literaria Mariano Picón Salas.

Obra poética: Saloma (1961); Materia bruta (1969); Principio continuo (1982); Actos personales (1986); Acta del presagio (1986); Decir como es deseado (1990); Palabras asaltantes (1992); Por decir así (2003); Y todo lo demás (2005); Por decir así (20013).


 
Selección de poemas
*
Persecutorias

Me han frecuentado imágenes persecutorias y a su modo reveladoras de no sé exactamente cuál asunto que he debido aclarar desde hace mucho. Primero fue un conjunto de visión cerebral que en el poquísimo tiempo de su duración movía sus partes con suma lentitud y estaba hecho de torero, muleta o capa y toro en plena embestida. Luego, esta escena fugaz de accidente de tránsito: yo o un cuerpo humano cuyo destino inmediato me preocupaba agudamente, aparecía a punto de ser atropellado o ya zarandeado y casi detenido en el aire. Además, desde que tengo a mi hija, un doloroso temor al piso alto donde estamos, al vértigo que con virtuosismo me improviso, a la fatídica distancia por la que mi niña podría caer o está cayendo o ya cayó.

*
LLAMADO
Ven mujer
vámonos
hacia nosotros.
LLAMADO 2
Vuelve a ser
tu ausencia repentina.
Decídete a empezar
por mí
donde nunca te busco
y siempre estoy.
LLAMADO 3
Lancemos al camino
sólo presentido
el paso que pueda conducirnos
hasta el principio del camino
hacia la andanza
presentida.
*
Es sólo eso,
pero
eso
es todo.
*
Quiero hablarte, palabra,
ser tu voz
y que tú seas la palabra de mi voz.
Te convido a decir
seguro de que dices
pero no conmigo
sabiendo que yo digo
pero no contigo.
Te convido a decirnos.
*
La voz de un poeta
se escucha en la espesura
de todos los poemas
y se llama dicción.
La prueba de la existencia de un poeta
se encuentra
en la invención que hace su voz
de la palabra.
Como la voz de un poeta
no se puede escuchar
sino en una palabra
inventada por el silencio de esa voz,
tengo la prueba
de la existencia de un poeta
de la invención que él y yo hacemos
del poema
en la espesura de su voz.
*
Palabra instigadora
del rumor de mis límites,
carnada echada en cualquier parte
de mi mar sin fondo,
llegar a ti
por el trasluz de este pensar
en el que escribo,
es lo más que presumo.
Seguir contigo sería demasiado.
Ni tú ni yo
somos capaces
de soportar tanto apremio.
*
NADA MÍO
De pronto
yo en mí
al descampado y sólo en mí.
Desatado
conmigo
sin nada mío
sin distancia con nadie.
*
ESCUCHA Y SIÉNTEME

Deja que el canto que te hablo
borre su trazo y se desmaye
Persuádeme con tiempo para huir
del alborozo mortecino en que persistes
No transijas  Convénceme de ti
De todos modos
pues que nada es lo mismo
acude junto a mí y déjame contigo
en el lugar donde acabas de oír
esta tonada.
*
sendero que se bifurca
labios lengua para lamer
jardines en la pierna qué ofrecimiento el de los senderos
quiero el círculo violáceo del pezón
pero es dos veces
bifurca la sed de mi saliva.
*
Nítida, tórrido

Nítida corriente tórrida, tórrido y   nítido el afluente que se asoma, empuja, entra en la llanura roturada. llegado al punto de volver a partir y del viento ácido, con su lento huracán lastima la pústula terráquea más visible, el cráter inmediato, el camposanto. Se convierte en su propia cábala geológica.
*
7

Aquí
Adentro   Ahí donde no se sabe
dónde es
dónde se encuentra dónde queda
cómo se llegó
Ahí es lo que llena Aquí es lo que se llena
Llenura de vapor de agua
oscuro al rozarla con sus límites
de rebote
hacia adentro
Extasiada
en los recodos que no ha tocado
agobiada
por su propio peso vacilante
henchida
de sí misma
desbordada
de impulsos de materia disuelta
de presencia hueca y hacinada adentro.