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Book Tráiler de "Ciudad blanca sobre fondo blanco" de Ricardo Montiel

 

Con el poeta maracaibeño Ricardo Montiel, residenciado en Buenos Aires, hemos preparado dos book tráilers para la promoción de su poemario “Ciudad blanca soibre fondo blanco”, editado por Ediciones del Movimiento, en su Colección Puerto de Escala.

"A la sombra de los destellos" de Mario Amengual. Lectura en línea.

Mario Amengual (Maracay, Venezuela. 1958)

Es licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela (U.C.V.) y actualmente es profesor de los talleres de Literatura I y II en el núcleo de la UCV de Maracay, facultades de Agronomía y Ciencias Veterinarias. Ha sido articulista de opinión en Últimas Noticias, 2001 y El Siglo. Numerosos artículos, ensayos y poemas suyos han aparecido en las publicaciones digitales El Meollo, Letralia y Ala de Cuervo, entre otras, así como en la Revista Nacional de Cultura e Imagen, y en los suplementos literarios de diferentes diarios nacionales y regionales. Ha publicado los siguientes libros: La arboleda deslumbrante (Poemas. Alcaldía de Los Salias, San Antonio de los Altos, 1991); El tiempo de las apariencias (Poemas. Departamento de Cultura, UCV, Maracay, 2000); El pozo de la historia / Los extranjeros (Novela y poema en prosa. edición limitada del autor, Caracas, 2001); El pozo de la historia (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2007); El cantante asesinado (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2009); La fiesta de La Democracia (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2011); El abismo de los cocuyos (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2013).

A la sombra de los destellos Portadilla

También puedes leer la reseña escrita por Alberto Amengual sobre A la Sombra de los Destellos o las Palabras de Presentación del poeta Luis Alejandro Contreras

Segunda edición de "La arena, el vidrio" de Adalber Salas Hernández se presentará en Maracaibo

El reconocido poeta joven venezolano, Adalber Salas Hernández, que recientemente resultó ganador del premio Internacional de Poesía Arcipreste de hita, y quien ha destacado por su extraordinaria labor poética y crítica, será parte de la Colección Volante de Ediciones del Movimiento, con la publicación de la segunda edición de su primer poemario “La arena, el vidrio”, agotado hace un par de años.

Portada -La arena, el vidrio

La presentación de su libro será el viernes 19 de junio de 2015, a las tres de la tarde, en el Museo Municipal de Artes Gráficas luis Chacón de la alcaldía de Maracaibo, en el marco de la Segunda Semana Zuliana de la Narrativa.


A continuación presentamos una breve selección de poemas del libro “La arena, el vidrio” de Adalber Salas Hernández.


[hay que quemar a los árboles]
Hay que quemar a los árboles
esos hombres puntuales y tristes
que desconocen la horizontalidad
abrirles un grito acerado en el pecho
amputar sus intenciones solares
predicarles el sermón turbio de las llamas
y olvidar la ceniza
de las palabras verdes que extendieron
con el fervor del que espera no ser escuchado.
Hay que satisfacer su hambre de fulgores
y devolverlos a la luz
que plaga el envés de la memoria.


 
[primera declaración]
 
El mundo está ahí para los ojos
para que desnuden a las cosas de su tiempo
y les restituyan el temblor nebuloso
del instante que no pasa.
Porque a este mundo se le han roto los huesos
y teme que un pájaro de ceniza
se le pose en la frente
por eso ha esperado por tanto tiempo a los ojos
para que le escriban una carne sin historia
una imagen lúcida
una piedra cuyo envés
sea la nada.


[no un arte poética]
Que la palabra no sea la palabra
sino su ausencia:
una piedra que respira.
Que entregue al nombre su pureza justa
la que lo acerca al borde del vacío.
Que contenga la oración tenaz de la materia
que palpita en nuestras manos
extática        inmutable.
Que no tema al puñal
que lo devore.
Que esconda el grito crepitante
el humo sin patriarcas
la espuma que ríe
los dogmas de la arena.
Y que al final sepa entregarse
a su rara voluntad de disolución
y cegarse en el silencio
la inercia
la paz.


 
[11:59 p.m.]

Midnight shakes the memory
As a madman shakes a dead geranium.
S. Eliot.

 
Espera
aún no es hora de que te vayas
todavía queda entre nosotros
este árbol bautizado por la sed
esta traición de recordarnos.
Toma
llévate mi lengua colonizada por el vidrio
y el oráculo inútil de mis dedos
a cambio
deja marcas
de tu paso por mi voz
huellas fósiles para luego descubrir
y preguntarme por su olor a sequía.
por la manera en que relatan
la crónica miserable de los días.
adalber-salas-hernandez
 

Adalber Salas Hernández. Caracas, 1987. Licenciado en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello. Ganador del II Premio Nacional Universitario de Literatura con el poemario La arena, el vidrio: ascenso en tres movimientos (Caracas, Editorial Equinoccio, 2008), así como autor de los poemarios Extranjero (Caracas, bid&co. Editor, 2010); Bogotá, Común Presencia, 2012), Suturas (Caracas, bid&co. editor, 2011) y Heredar la tierra (Bogotá, Común Presencia, 2013). Asimismo, ha publicado el libro de ensayos Insomnios. Ensayos sobre poesía venezolana (Caracas, bid&co. editor, 2013). Ha sido incluido en las antologías La imagen, el verbo (UCAB, 2006) y Antología de poesía joven venezolana (bilingüe árabe-español, Universidad Internacional Libanesa, 2009). Textos suyos, tanto poesía como ensayo, han sido publicados en medios como el Papel Literario, Literales, la revista de la Fundación Fahrenheit 451 (Colombia), la revista digital El Cautivo y los portales Letralia, Prodavinci, Las Malas Juntas, Con-Fabulación (Colombia), Círculo de poesía (México) y Río Grande Review (Estados Unidos). Actualmente se desempeña como director de la colección Voces Iniciales, en bid&co. editor. Recientemente, en 2015, resultó ganador del prestigioso Premio Arcipreste de Hita, de Alcalá la Real, en España, con su poemario Salvoconducto, que será publicado por la editorial española Pretextos.

"Memorias de un ser alado" el más reciente poemario de El Gran Masturbador

Memorias de un ser alado . Portada

Roberto Morán (Maracaibo, 1990) presentará su nuevo poemario “Memorias del ser alado” en el marco de la II Semana Zuliana de la Narrativa, el miércoles 17 de junio, en el Museo Municipal de Artes Gráficas “Luis Chacón”, en la Planta Baja de la Alcaldía de Maracaibo.

Dejamos una selección de poemas para que puedas conocer parte de este nuevo libro.


Jofiel
Las alas se deshacen en el barro
Cada tristeza se adhiere  a mis ojos como el cadáver de un sueño
Una boca me consuela de cerca pero no logro verla
Solo está en el recuerdo más profundo de un silencio tortuoso
Esta ciudad se ha incendiado junto al corazón más puro dentro de mi boca
Una palabra que resquebraja cada mirada de una niña vestida de blanco
Grita auxilio en el rincón de su alma
Un alma inquieta que baila al lado de mil ángeles
Mil ángeles incapaces de despegar sus manos del suelo
Infértil y cobrizo
Desierto como el alma que me habita.


 

No me mires así, por momentos tus lágrimas brotan de mis cavidades, te absorbo desde la boca de mis ojos, ahí estas y yo frente a ti, no me muevo, vuelo encadenado a la tierra que me vio nacer y cada noche me asesina, es mi vocación, la de un moridor vicioso que se cree digno de hablar de amor, de darle significados a una caricia que nace y muere como un rayo de sol en medio de una madrugada fría y de lluvia.

No me mires así, pero no dejes de mirarme

¿Cuánto puede amar tu corazón? ¿Cuánto pueden llorar tus ojos? ¿Cuánto puede dejar de gritar tu boca? ¿Qué libertad encarcela tus pensamientos en la desesperación de mi mirada? ¿Qué carrera corren tus labios cuando se alejan de mis manos? ¿Soy alguien? ¿Somos alguien? ¿Quién eres? ¿Quién soy? ¿A quién le hablo? ¿Dónde estoy? ¿En qué esquina del invierno se abrigan las palabras que se caen de mis dedos rebordeando tus labios? ¿Cuántas mariposas revolotean en tu mirada?

Caigo de una estrella fugaz abrazado a un momento, un instante, me siento un alma en proceso de descomposición, así me purifico, el pecado se trasmuta en virtud y yo me refugio en tus brazos durmiendo el sueño imposible que me sueñas cada noche, un dios a la izquierda, un beso en una frente de porcelana manchada.

No pido imposibles porque soy la imposibilidad. Solo quiero comerme un abrazo, una mirada, un silencio compartido en una cama de estrellas abandonada en el medio del mar.


 

“Everyman’s an angel!”
Allen Ginsberg.

 
 

Asistí a los funerales de todos los que pisaron esta estrella, llore todas las penas de los que murieron con los ojos cerrados, ojos encadenados a un alma totalmente ciega, vi como las moscas se comían su divinidad desperdiciada, se la chupaban en las tripas, el mundo es un corazón de cristal, he sido testigo de esto, y hoy es el eco de mi voz el que grita “hemos muerto, y seguiremos muertos, Dios nos ha matado por mentirosos” y hace vibrar vidrieras de un más acá no tan perfecto, rayos tornasoles se filtran y se quiebran, en el reflejo una mirada se pierde y grita “estamos condenados a recordar que hemos sido olvidados” , pero lo olvidamos, olvidamos las voces de colores, rojos, rojos, rojos, que gritan desde los labios de un demonio vestido de blanco y que llora o suplica o reza arrodillado en posición de copulación oral, una galaxia ésta esperando un nombre y brota de la leche de tu pecho, miles de estrellas se forman con los granos de un nuevo sueño dorado que nace de tus manos y se eleva, se eleva hasta las esferas donde el llanto de un nuevo hombre rompe ese corazón de cristal, un corazón que deja de ser mundo y se vuelve un corazón, un corazón con cloacas, un corazón que hace mover las vísceras, un corazón de concreto que es capaz de hospedar vidas, un corazón lleno de savia, un corazón desnudo, un corazón con las tetas al aire, libre, un corazón que vuela, un corazón convertido en un animal de bajos instintos y por tanto es un corazón puro, un corazón que ama con el dolor de cada sístole y odia con la liberación de cada diástole y ya no somos humanos, no somos hombres, nos convertimos en seres de sangre, solo sangre, sangre que ilumina cada rincón de las callejuelas como la luz al final de un camino, un camino en donde follamos como una sola entidad, como una masturbación cósmica al volvernos un mismo ser, no tenemos sexo, no tenemos definición, no tenemos un nombre si no unos tantos y otros miles, y de cada nombre brotan lágrimas de diferentes colores, un infinito coloreado del que renacen cantos celestiales de trompetas y arpas, y somos nuevos, nos sentimos nuevos, recién salidos del barro o de la mierda, como el suspiro de un orgasmo de deidades, como una gota de semen de dios recién masturbado viendo a su hijo clavado en un madero – todo un símbolo del amor más puro – un amor verde, un amor que no tiene límite, un amor que no expira cuando choca contra una pared de fuego violeta y concreto encontrando un nuevo amanecer a través de una ventana con los cristales quebrados.


 
Fotografía: Esther Luzardo Ebrat
Fotografía: Esther Luzardo Ebrat

Roberto Morán Morán. Alías: El Gran Masturbador. (Maracaibo, 1990)
Fotógrafo, payaso, artista plástico, poeta. Es egresado de la Escuela de Arte Julio Arraga. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Rafael Belloso Chacín. Ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas de pintura y fotografía en la ciudad de Maracaibo y en otras ciudades del país. Como artista escénico y payaso ha recorrido el país junto a la agrupación FUNSIONARTE, bajo la dirección del pintor y actor Robert Arcaya.  Participó en el segundo número de la Sesión de Nuevas Voces, proyecto de Antología de la Nueva Poesía venezolana del Movimiento Poético de Maracaibo. Publicó en 2012 el poemario“No lo quise escribir” con la Editorial El Perro y la Rana, que incluye un epílogo de Luis Perozo Cervantes. En 2014, en coautoría con Estefanía Giorio, publica el poemario“América” en la Colección Volante de Ediciones del Movimiento. Su tercer poemarioMemorias de un ser alado (2015) también es publicado por Ediciones del Movimiento.

Ricardo Montiel, en la misma ciudad, pero en la distancia. "Ciudad blanca sobre fondo blanco", su primer poemario.

El poeta maracaibeño, residenciado en Buenos Aires, se describe como un escritor “paciente pero insistente en la búsqueda por la unidad, es decir, por la imagen imposible que reúna los reversos simultáneos de la vida”.

Ciudad blanco sobre fondo blanco - Portada 02

El joven arquitecto Ricardo Montiel, comienza su carrera literaria, con un libro que, a juicio del comité de lectores de Ediciones del Movimiento, será del mismo tenor que Puerto de Escala, el primer poemario de Hesnor Rivera. Y aunque parezca sorprendente esta afirmación, la poética de Ricardo Montiel, posee una óptica renovadora para la ciudad de Maracaibo, a pesar de la distancia, y el autoexilio, que al que se ha sometido el autor.

Ciudad blanca sobre fondo blanco, es un poemario de alta factura, verso cuidado, sentido de exactitud; y un potencial hallazgo del sentir de ciudad, de la urbanidad exclusiva de Maracaibo y el trópico. La solaridad, el calor, cierto dejo de nostalgia, y el cuerpo definido de una voz poética, hacen del primer libro de Ricardo Montiel un escenario prometedor para la literatura zualiana y venezolana; con un atenuante: pertenece a la generación de escritores de la diáspora, según la categoría generada por la crítico Violeta Rojo.

La presentación de su libro tendrá lugar el jueves 18 de junio de 2015, en el marco de la II Semana Zuliana de la Narrativa, en el Museo Municipal de Artes gráficas “Luis Chacón”. Ricardo Montiel, respondió a nuestro cuestionario para dar a conocer parte de su pensamiento literario:

Ciudad blanco sobre fondo blanco - Portada con Solapas

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

La tiene para mí. La tendrá para el lector que le encuentre algo movilizante, algo que por instantes acompañe sus pensamientos. La utilidad se suele asociar con el pragmatismo, con lo concreto, con lo justificable. Pero ¿Acaso no es útil el amor, aún siendo injustificable?

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

La posibilidad de ser otro y que ese otro se adelante en mis atrasos.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Me inclino hacia la idea de que una obra se va construyendo en el tiempo. Intuyo que es mejor así… inasible, postergable… Te mantiene alerta, siempre en marcha, cargando con las mismas interrogantes y defectos, pero en marcha.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Recuerdo un verso de Rubén Darío: “por un vasto dolor y cuidados pequeños”. Lo difícil (y lo terrible) son los cuidados pequeños.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Descubrí que quería escribir, y ahora que lo hago el deseo persiste como si jamás hubiera comenzado. De vez en cuando me pregunto: ¿Cuándo verdaderamente se es “escritor”? ¿Desde el momento que se piensa y prefigura una obra? ¿Desde el momento que se escribe y se publica? ¿O después de abandonar abruptamente el ingenio literario para ir a parar al este de África?

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Imagino. Escribo en libretas. Facturas. Servilletas. En horario de oficia. En el bus. En un bautizo… Luego me encierro por unas horas, y en reiteradas ocasiones lo que escribo nada tiene que ver con lo anterior, o sea, si bien es un ejercicio que considero necesario (aunque no lo controlo, es impulsivo) la transferencia no es directa, lo que hay, lo que se está fraguando, muta en organismos que no siempre sobreviven.

  1. ¿Qué te inspira?

Precisamente, porque nada me inspira…

  1. ¿Cuáles son los escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Recientemente, Albert Camus, Octavio Paz, y Mario Santiago Papasquiaro.

De Papasquiaro (cofundador del Infrarrealismo mexicano junto a R. Bolaño) recomiendo Jeta de Santo y Aullido de Cisne, dos antologías que a García Lorca seguro le bajaba las medias.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

El relato de un naufrago, de Gabriel García Márquez.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Tiendo más a favorecer  la biografía del artista que a su obra. Pensándolo bien, no lo llamaría favoritismo. Creo que es admiración profunda por el atrevimiento, por el riesgo, por el empeño, por la indiferencia ante la muerte.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

Los derivados de la política son imanes colosales irrompibles. Pero veo un panorama estimulante.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

El diario de Adán y Eva, de Mark Twain.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

En lugar de leer, le animaría a escribir una novela con título prestado, por ejemplo: En busca del tiempo perdido.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Al caraqueño Gustavo Valle.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

El Ulises de Joyce.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Fabriquen la espada y luego salgan a batallar. No a la inversa.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Dejar el libro concluso.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Una vez, hace mucho, una muchacha me dio a leer maravillada una página de El libro de Manuel, de Cortázar. Recuerdo vagamente la imagen. Había una carpa (me viene azul), un tanteo de cuerpos, una erección a la intemperie… Confiado de que  aquel préstamo evidenciaba una inédita señal de seducción, tomé una hoja, y con palabras y frases sueltas de la susodicha página, armé una dedicatoria collage incoherótica que introduje en el libro ya cerrado. Días (u horas) después, cuando me propuse devolvérselo, la encontré mirando la televisión bajo el brazo peludo de un ex jugador de Rugby. Esperé varias semanas, hasta que un día le vi bajar las escaleras arrastrando una maleta. Nos despedimos como si nada. El libro lo metió como pudo en su mochila diminuta. Típica suerte de los objetos recordados a última hora. Y ya no supe más de ella.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Fundar un movimiento literario en pleno siglo veintiuno es de valientes. Fundarlo en Venezuela, es epopéyico. Ojalá perdure y crezca. Por los siglos de los siglos.

 RICARDO MONTIEL_Foto

Ricardo Montiel (Maracaibo, Venezuela. 1982)
Poeta y escritor. Reside en Buenos Aires, Argentina, donde ha realizado cursos y talleres literarios. Es licenciado en Arquitectura por la Universidad del Zulia. Trabajó en el libro Eugene Plumacher, Memorias: Consul de USA en Maracaibo entre 1878 – 1910 (Ciudad Solar Editories y Acervo Histórico del Estado Zulia, 2003). Colaboró para medios impresos y digitales de Costa Rica, Venezuela y Argentina. Ciudad blanca sobre fondo blanco es su primer libro. Mantiene activamente su blog: www.paisessinnombre.wordpress.com

"Destellos y mala conciencia" sobre A la sombra de los destellos de Mario Amengual, por Alberto Amengual

A la sombra de los destellos Portada - copia

“Ajedrez misterioso la poesía, cuyo tablero y cuyas piezas

cambian como en sueño y sobre el cual me inclinaré después

de haber muerto”.

 (Jorge Luis Borges,  El Otro el mismo).

Veo el tablero y las piezas colocadas frente a mí: es un libro de poesía titulado A la sombra de los destellos, recientemente publicado por mi hermano Mario (Maracaibo, Colección Puerto de Escala, 2015) y yo, que he seguido su trayectoria literaria desde el comienzo, siento la urgente necesidad de escribir unas palabras, de reafirmar un acercamiento que, aunque signado por lazos de sangre, vaya más allá de un complaciente compromiso familiar. No es una concesión, es mi deber como hombre de letras que siente y padece la mala hora de este país, y que admira los caminos con corazón que este poeta transita desde hace casi un cuarto de siglo (La arboleda deslumbrante, 1991; El tiempo de las apariencias, 2000; El pozo de la historia/Los extranjeros, 2001; El pozo de la historia, 2007; El cantante asesinado, 2009; La fiesta de La Democracia, 2011; El abismo de los cocuyos, 2013).

Cuando hago un recorrido memorioso por esta obra que abarca la poesía, la prosa poética y la novela, viene de inmediato a mi memoria la última frase del discurso que pronunciara el poeta Saint John Perse al momento de recibir el Premio Nóbel: “Y ya es bastante para el poeta ser la mala conciencia de su tiempo”. ¡Con cuánta perseverancia y vehemencia sufrida Mario Amengual ha hecho suyas estas palabras! Con impredecible fortuna ha sido constante en sus designios, tiene conciencia plena de sus vivencias y asume los riesgos del compromiso:

Si otros han destrozado su alma por el lucro,

si no se reconoce otro mérito que la apariencia triunfadora

y las marcas que ratifican el poder,

ese pasto que necesita la opinión de los demás,

¿cómo pedirle a quien brega con las palabras y suele

acogerse al silencio, que sume ladrillos al brocal de las apariencias?

   (Consideraciones a contrapelo, El tiempo de las apariencias)

Contradicción aparente en estas palabras del poeta, porque Mario brega sin cesar con las palabras pero jamás se ha acogido al silencio, a lo cual podría responderme como el gran Walt Whitman: Me contradigo y qué, soy amplio y contengo muchedumbres.

Cuando se labra el lenguaje en el terreno de la poesía, no es dable esperar mucho de los frutos; por lo menos no hay un tiempo fijado para su recolección. Mario lo sabe y espera, aunque a veces sus textos dejen traslucir un furor que puede parecer impaciencia:

Pronuncian sus arrogancias

en tono de victorias bélicas,

confiados en que sus palabras emocionantes

ocultarán su vocación de verdugos.

Furor comprensible si nos atenemos a la oscura realidad que nos ha tocado vivir, pero no impaciencia porque el poeta sabe, lo ha vivido en carne propia,  que el poder de la palabra es inconmensurable y su poder transformador infinito. Aunque nos rodeen la mediocridad y una moral depauperada, el poder transmutador del lenguaje, y en especial el lenguaje poético, jamás perderá su vigencia porque en la cambiante historia de la humanidad siempre hay ciclos donde el espíritu, y con él el lenguaje, ocupan lugar de preeminencia y el individuo y la sociedad viven tiempos de esclarecimiento, lucidez y justicia. Podemos afirmar entonces, sin  temor a faltar a la verdad, que la vida poética de Mario ha transcurrido entre las sombras y una luz precaria y breve, entre “el abismo de los cocuyos” y “a la sombra de los destellos”. No puede ser de otra manera, en esa dualidad natural de la luz y la sombra oscilamos, y el poeta, hombre siempre vigilante, atento y observador, capta las señales de la verdadera realidad hasta en los hechos más pequeños y poco llamativos de la realidad ordinaria. Y mucho más en los tiempos que corren, tiempo de sombras casi permanentes en el cual la luz se filtra a través de unos pocos individuos, esos que como Mario se han propuesto ser la mala conciencia de su tiempo, a pesar de los nefastos augurios que se ciernen en nuestro horizonte vital:

Esta otra mañana de infames noticias,

 tráfago mercantil y discursos patrioteros,

 la exalta una niña

 que, tomada de la mano de su abuela

 y a cuyas rodillas apenas llega,

 lleva en su otra mano

 una flor de cayena como una ofrenda.

Por eso no hay que desesperar del presente, porque el poeta está allí observando y de pronto, con el poder de su lenguaje, transforma una realidad deleznable en un destello que anula las sombras: lo que realmente vale la pena ver es a una niña con una flor de cayena en la mano como una ofrenda.

Dice Jacob Burckhardt en  sus Reflexiones sobre la Historia Universal (1905): “El individuo contemporáneo suele sentirse totalmente impotente ante tales poderes históricos; por regla general se pone al servicio de la fuerza atacante o de la fuerza que opone resistencia. Son pocos los individuos de la época que logran encontrar el punto de Arquímedes al margen de los acontecimientos y consiguen “superar espiritualmente” las cosas que les rodean (…) Tal vez esos pocos individuos no sean capaces de sustraerse a un cierto sentimiento elegíaco ante la necesidad de dejar que otros sirvan mientras ellos se abstienen. Tiene que pasar algún tiempo para que el espíritu pueda planear con absoluta libertad por sobre tales acontecimientos”. La cita viene al caso porque un poeta como Mario no se abstiene, lucha con la palabra, la moldea según sus necesidades vitales y nos va llevando por su camino con corazón a lugares sin tiempo, a encuentros y desencuentros con la realidad ordinaria, a valores como la amistad y la solidaridad; en fin, nos va llevando a esa realidad donde Yo es Otro y “si el cobre resulta clarín no será suya la culpa” (Rimbaud). De allí que, según sus palabras:

Tanta gente hundida

en los agobiantes problemas domésticos

o del trabajo

(o caídos en el abismo asfixiante del desempleo),

no ve

(¿cómo puede ver?)

el círculo del cielo que nos ensalza.

Fiel al texto de Burckhardt, asumo que el espíritu de Mario, en A la sombra de los destellos, planea con absoluta libertad sobre nuestra menoscabada realidad actual.

Por momentos, pareciera que el poeta se torna pesimista, aunque quizá esté hablando de otros:

Aún no es tiempo

para la palabra inconforme:

le sobran espinas y le falta delicadeza.

No coincide con el canto de los gallos

y se ahoga en el ámbito de los pactos.

¿Se referirá acaso a tanta gente que ahora vive del pacto taimado y la promesa incumplida? ¿A gente cuya conducta no vale mencionar aquí? Si es así, el poeta hace lo correcto, los pactadores de oficio no tienen cabida en este ámbito y, fiel a sus principios, cumple con denunciarlos y de paso, los envía al título de uno de sus libros: El pozo de la historia.

Quisiera decir muchas otras cosas sobre este libro de mi hermano, pero prefiero que sean otros lectores quienes hagan tantos descubrimientos como los he hecho yo y que se atrevan, después de leerlo, a seguir sus “caminos con corazón” y se sumen al grupo de quienes quieran ser “la mala conciencia de su tiempo”.

Ya para finalizar debo decir que el último poema de A la sombra de los destellos está dedicado a mí y que, aunque las imágenes allí expresadas me conmovieron en lo más hondo, no lo voy a comentar. La razón es una sola: como producto de nuestro profundo amor fraternal es una historia que sólo a nosotros concierne. Si peco de egoísta sólo me queda esperar la dispensa y la comprensión del lector.

 Alberto Amengual

"EL POETA: UNA PERSONA DOBLEGADA", por Alexis Romero. Sobre "Fosa Común" de Miguel Marcotrigiano.

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Miguel Marcotrigiano, en la Librería El Buscón de Caracas, antes de la presentación del poemario “Fosa Común” el 22 de abril de 2015.

Toda palabra aspira secretamente a ser oración, alabanza, danza, cuerpo, desierto. Oímos la oración, danzamos o vemos danzar, amamos la fragilidad del cuerpo y damos la bienvenida a la conmoción del desierto donde ocurre el lenguaje sólo cuando nos convertimos en conversadores, habitantes de una comunidad que no renuncia al asombro de lo simple, que vive siendo reservorio del sagrado golpe del misterio.

El poeta es una persona común, como la hierba, maravillosamente doblegada y convertida en acueducto para que ocurra la aspiración de la palabra. Una persona doblegada para que converse con la comunidad de los doblegados.

El poema es un resto de oración, un resto de gracia, un resto de agradecimiento. Su hechura contempla una tragedia necesaria: la muerte del olvido para que ocurra el nosotros, la comunidad, la tradición, la memoria. Nadie lo escribe solo. Lo acompaña una civilización de doblegados por el asombro: los siervos del verbo donde duerme y despierta la belleza. Tal es la fe legada por el Génesis: todo se crea acompañado. Hasta en la soledad, que es la delicada relación con los agujeros del misterio, se entra acompañado. Cuando no, sucede la desgracia, la enfermedad. Cuando una palabra se enferma, enferma a la humanidad, llena de extinciones a la memoria.

Fosa común es la celebración de lo ajeno en nosotros. Es la voz decantada de los vínculos del poeta. Se ha visto cómo lo ajeno late en lo que somos; se ha elegido agradecerlo, comunicarlo, compartirlo, para que los poemas sean las obras inacabadas del vínculo. Así, el desnudo formal nombra a los creadores de herencias y legados. Y esto dota de inocencia y polisemia a los hilos semánticos y rítmicos de cada poema. Muere el artificio, la careta. Vive la técnica, el rostro de lo singular. Alguien nos dice: no llegué sólo, vine acompañado de lo ajeno.

Miguel Marcotrigiano confirma con Fosa común, lo que siempre hemos visto y admirado en sus poemas: la agradecida voluntad por la poesía; el oído atento; la depuración del ritmo; el uso espiritual de los verbos; el nombramiento honesto de sus sombras…

Un libro que nos calma con su raíz: hemos y seremos ajenos. Aquí descansa la gran fuente de la creación y recreación de la belleza. De aquí bebe el cuerpo; aquí viene y reclama el espíritu.

Alexis Romero
[Epílogo a la edición del poemario “Fosa Común”]

Poeta Alexis Romero. Reconocido crítico y escritor venezolano.
Poeta Alexis Romero. Reconocido crítico y escritor venezolano.

"De Jósbel, en poesía. ¿Cuál es, la palabra que aguarda?" por Hernán Rubín

Título: El olor de otras palabras. Autor: Jósbel Caraballo Lobo.
Título: El olor de otras palabras. Autor: Jósbel Caraballo Lobo.

Para marabinos y maracuchos, alertas, en días sin papel. Para los amigos invitados aquí y para quienes lo serán en el alba y las nubes del Día de la Lengua y del Libro, de Skakespeare y de Cervantes, que se fueron al cielo a entretener a Dios el  23 de abril de 1616, día de Teresa de la Parra y del Inca Garcilaso. 

Pensé en: “la palabra dispuesta, en revelación”, del imaginarse realidad la poesía, entre el pensamiento y la mano: cuanto queda en la expresión. Lo que vaya del transcurrir a la página:

No escribes el poema
                 sino su nostalgia,
                                      su íntima penuria 

Dice invariablemente, Ana María Del Re, en dos de sus creaciones: en Trazos, y en La noche todavía.

Te sabes poeta. Escribe para Jósbel, Francisco Garzón Céspedes.

Jósbel, diligente siempre de su gracia de poeta, de actor y de ingeniero de sistemas, lo lleva al Prefacio de su libro, en olor.

¿Qué sirve, del olor, de la esencia innata de la materia? Como el rocío, en humedad, ¿nos da la luz y el amor? El amor y la luz cambian la clarividencia del tiempo y del espacio. 

Se sabe poeta, Jósbel, y lo hace imagen auditiva en sus  letras iniciares en la Revista Literaria Estelas, Número 7, Año VII, del Grupo Literario Nosotros, que lleva  en La Guayra, su amiga poeta y editora Ligia García, de cuyo seno, en La casa de la Poesía de Vargas “Juan José Breca”, emergió premiado el primer libro de Jósbel: En la hendidura.

Con Eugenio  Montejo, dice Jósbel en Estelas:

El poeta, la poesía, el poema. Una experiencia. La poesía (…) Llega de lejos y sin hora, nunca avisa: Tiene la llave de la puerta. Cito a Jósbel:

“Acaso de un palpitar infinito, nazcan los rumores del poeta. Entre insomnios, querellas, la virginidad de sus amores y en algunos casos, la ebriedad, el mar, lo divino, las mudanzas.
De cualquier forma, cuando en el amor por la lectura, una vibración indescifrable, intransferible, se asoma, y tan sólo la danza del lápiz puede sopesar, se revela –después de un arreglo inmemorial, una asociación  de palabras que bien podría confundirse con la lluvia, pero hecha de otra materia.”

Incumbe, a mi compromiso de amigo de Jósbel y de consumidor de la escritura, insinuar a Jósbel mismo y  a Ustedes, como en un prólogo, dos, de las esencias que he confrontado, de su palabra:

Una Poética propia, en primer lugar. Jósbel deshace y hace, la poesía. Quizás, por ello Garzón Céspedes haya sido tan infalible,  cuando le escribe que se sabe poeta y él mismo, en Estelas:

“Así, mi experiencia. El camino que recorrí, tratando de sentir la poesía. Inventándome ser poeta.”

Hay más, en su Poética. Con Octavio Paz señala, en dicha publicación Estelas, que el trabajo del creador “se enmarca bajo el embrujo de la poesía, como habitante oculto dentro de las expresiones artísticas.”

El entusiasmo de la fe, surge también en la creación de Jósbel y lo encamina hacia un destino irrevocable: la poesía devocional, definida por Dios Mismo, cuando la enfatiza solo, en su entrega a El (confróntese: Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. 1975. Sri Caitanya Caritamrita of Krsnadasa Kaviraja Goswami. California: Los Angeles. The Bhaktivedanta Book Trust. Pp  26-53).

No hay uno de sus seis libros, que no trajinen dedicados a Dios. Quizás, porque lo siente, en la transpiración del “guayabo”, del amor a Dios, en separación, como ha escrito en una publicación nuestra del movimiento en Conciencia de Krishna, que Jósbel conduce en su estado Vargas, en donde nació, en La Guayra, puerto y puerta, como la delimitara Alfredo Boulton en la eternidad de cocoteros y de brumas de Armando Reverón, en las sonrisas de algodón de las mujeres en blanco y negro de Margot Benacerraf:

Una voz inagotable: Srila Prabhupada, de ISKCON Caracas Nama-hatta Caraballeda, la publicación en donde Jósbel deja su fe y su guayabo, del amor de Dios, que armoniza sin duda, con el amor en separación de las gopis, al ser atraidas por la vibración de la flauta de Krishna en la luz de Luna de  otoño, cantado en las páginas del Srimad Bhagavatam, de Sri Vyasa Deva,   Canto 10, Capìtulo 29, Texto 35.

Estas dos posiciones en la escritura de Jósbel, Fe y Poética,  las dejo aquí, en esperanza,  como fragmentos del lienzo de mi agradecimiento y mi alegría, en este legado de la Poesía.

¡Gracias, Maracaibo!

Caraballeda, 20 de abril de 2015

Hernán Rubin
Comunicador y Educador, Productor de Cine y Televisión, Editor de www.iskcon.com.ve
0414-100-5873 correo: rubinhernan@hotmail.com

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El Gran Masturbador o el personaje que escribe por Roberto Morán

Cuando le preguntamos cómo se definía literaria mente nos respondió: “Como un escribidor, o algo parecido a un demonio que escribe poesía”. Un breve encuentro con El Gran Masturbador.

Fotografía: Esther Luzardo Ebrat
Fotografía: Esther Luzardo Ebrat

Quien conoce a Roberto Morán Morán, se da cuenta que en su cuerpo se suscita la dicotomía incruenta que nos describe Oliverio Girondo en su poema: Cuando llega Roberto al sitio del encuentro, momentos antes ha llegado la fama de El Gran Masturbador, su alter ego. El nombre de este personaje, proviene directamente del título de la obra de Salvador Dalí; y que le ha servido de seudónimo para firmar sus tres poemarios publicados, y su obra pictórica.

Ese juego, de personaje-persona le ha valido buena fama en la ciudad. La crítica cultural de Maracaibo no odia o lo ama, pero jamás lo ignora. Recientemente apartado su seudónimo para ejercer la fotografía conceptual con su nombre de pila Roberto Morán. Entonces ha quedado, solo para la literatura y la pintura, el guión de este personaje alucinado, un poco adicto a la bebida y a otras sustancias, afortunado en el amor y prolijo en el arte: El Gran Masturbador. Su otro yo, Roberto Morán, es más calmado, se destaca por ser un buen cocinero, recientemente nos ha maravillado con un producción exquisita de panes artesanales. ¿Ternura y terror en el mismo cuerpo? Eso es lo que se respira en sus poemas; la dicotomía entre el lengua violento y el fin semántico tierno y revelador.

Sus dos primeros libros: No lo quise escribir (2012) y América (2014, en coautoría con Estefanía Giorio y editado por Ediciones del Movimiento) son poemarios de rebeldía y reflexión: habla en ellos un poeta dueño de un pensamiento rebelde, quizá de izquierda, quizá anarquista, que se duele en la metáfora del mundo, y pretende descomprimirse, liberarse del mundo cegador. En su más reciente libro Memorias de un ser alado (2015) se nos presenta un poeta más intuitivo, poblado de una realidad densa desde donde despliega su enérgico verso. Este libro se presentará el miércoles 17 de junio de 2015, en el Museo Municipal de Artes Gráficas, en el marco de la II Semana Zuliana de la Narrativa.

Título: América. Autores: Teff Giorio y El Gran Masturbador.
Título: América. Autores: Teff Giorio y El Gran Masturbador.

El Gran Masturbado, dejó a un lado a Roberto Morán, para responder a nuestro cuestionario dar a conocer parte de sus ideas sobre la poesía y la lectura:

 

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Para nada.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

La arrechera, la soledad, la tristeza y el amor.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Un vacio de puta madre.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

No sé, no soy escritor.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Fumar, escuchar a Joaquín Sabina o a Fito Páez y hablar por algún chat.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Allen Ginsberg, Henry Miller, Bukowski, Baudelaire.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Con El Quijote.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Opio en las nubes, porque es un viaje drogadicto de amor.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

En crecimiento.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

Asi hablo Zaratustra.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

No creo que sea capaz de leer.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Jesús Montoya.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Que viva la música y La naranja Mecánica.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Que lean mucho y escriban menos.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

No escribir más.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Por libros muchos, con la lectura no.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Que los amo

Fotografía: Teff Giorio.
Fotografía: Teff Giorio.

Roberto Morán Morán. Alías: El Gran Masturbador. (Maracaibo, 1990)
Fotógrafo, payaso, artista plástico, poeta. Es egresado de la Escuela de Arte Julio Arraga. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Rafael Belloso Chacín. Ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas de pintura y fotografía en la ciudad de Maracaibo y en otras ciudades del país. Como artista escénico y payaso ha recorrido el país junto a la agrupación FUNSIONARTE, bajo la dirección del pintor y actor Robert Arcaya.  Participó en el segundo número de la Sesión de Nuevas Voces, proyecto de Antología de la Nueva Poesía venezolana del Movimiento Poético de Maracaibo. Publicó en 2012 el poemario “No lo quise escribir” con la Editorial El Perro y la Rana, que incluye un epílogo de Luis Perozo Cervantes. En 2014, en coautoría con Estefanía Giorio, publica el poemario “América” en la Colección Volante de Ediciones del Movimiento. Su tercer poemario Memorias de un ser alado (2015) también es publicado por Ediciones del Movimiento.

Zakarías Zafra Fernández y el futuro de la literatura en el occidente del país

Cuando le preguntamos, al poeta de veintiséis años, oriundo de Barquisimeto,  cómo se describe a sí mismo, nos dijo: Como un músico de oído: pura intuición y empecinamiento. 

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Conocer a Zakarías Zafra Fernández es, sin duda, conocer a uno de los protagonistas de novísima poesía venezolana; tanto por su poética, que se enciende en las palabras como fósforo inagotable o un bramido de dolor que se aferra a la vida; como su ejemplar personalidad, de consistencia almada, que nos hace ser testigos de un ser extraordinario en su estado dócil y en cierne. Una sensación igual, debió trasmitir a quienes lo conocieron, Vicente Gerbasi, durante su juventud; porque curiosamente, el libro Al otro lado de la vía oscura, publicado por Ediciones del Movimiento, en su Colección Volante; es un canto en voz alta a la paternidad y a la condición de hijo: esa relación desafortunada en las voces poéticas de Venezuela, que hoy se replica en Zakarías Zafra Fernández, con una novedosa complejidad del lenguaje; que lo hace dócil a la mentes exquisitas.

Su experiencia como promotor cultural lo ha llevado a dirigir los destinos de la cultura del municipio capital de la ciudad de Barquisimeto, junto al alcalde Alfredo Ramos, en la dirección del General del Gabinete de Cultura, Turismo y Recreación; que le ha permitido desarrolla una experiencia inédita en el país llamada Slam Poético Barquisimeto, con el apoyo del sector público y privado de la ciudad. Otra evidencia de los nuevos causes que cruzan la literatura venezolana: los jóvenes poetas se quedan en sus ciudades para construir la sociedad lectura y sensible que necesitan para sus obras; al contrario de la migración de escritor hacia la capital que se experimentó durante las primeras tres cuartas partes del siglo pasado.

Su reciente poemario Al otro lado de la vía oscura, fue presentado el pasado 23 de abril, Día Internacional del Libro, en la Librería Lugar Común, de la ciudad de Caracas, con palabras del gran poeta venezolano Alfredo Chacón. Y continuara siendo presentado en el resto del país; primero el 16 de mayo en Barquisimeto, y juego el 16 de junio en la ciudad de Maracaibo, durante la realización de la II Semana Zuliana de la Narrativa.

Zakarías, respondió a nuestro cuestionario, para darnos una muestra breve de su pensamiento poético.

Portadilla Al otra lado de la via oscura

  1. ¿Cómo te describirías literariamente hablando?

Como un músico de oído: pura intuición y empecinamiento.

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Más allá de ayudarme a mí a recoger los vidrios, lo desconozco.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

El saber que todas mis ambigüedades y fragmentaciones tienen un sentido, me crean un propósito.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Una satisfacción maternal, con algo de poscoito y contemplación.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Dejar de serlo para empezar a escribir de verdad.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Mirando atrás, encontrándome con todo lo que había escrito a los dieciséis años entre la timidez y el guayabo.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Nada en especial: encerrarme, procurar el silencio y releer.

  1. ¿Qué te inspira?

Yo diría que la colisión constante entre la ciudad, la mujer, la política y la cultura.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influenciado para escribir?

Rafael Cadenas, Carlos Monsiváis, Jorge Luis Borges, Denzil Romero.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Con El príncipe feliz de Oscar Wilde, cuando era pequeño. Luego abandoné y volví con Poda, de Andrés Eloy Blanco, cuando era adolescente.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Pienso en La insoportable levedad del ser, por las resonancias que tuvo en mi vida cotidiana en aquel momento en que lo leí.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

La literatura venezolana, así como la música y me atrevo a decir que el resto de las artes, está pasando por un gran momento. Y hablo desde la perspectiva de la creación, con obras cada vez más interesantes, ricas, profundas, y de la lectura, que trae un ánimo creciente y vivo. Novísimos, inéditos y consagrados se están dando encuentro en un “campo literario” (como dice Bourdieu) que no ha hecho otra cosa que ensancharse y enriquecerse. Creo que todos los desafíos que la realidad del país les presenta a los escritores (y a los artistas) los han invitado a la creatividad, a la experimentación, a una mayor exigencia. Editoriales independientes, autoediciones, librerías con programación artística permanente, también han ayudado mucho a este fenómeno de conocernos, escucharnos y leernos.

 

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

En qué creen los que no creen, de Umberto Eco y el Obispo de Milán.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

Una antología de la poesía francesa que hizo Georges Pompidou, a ver si agarra ejemplo y se anima.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Roberto Martínez Bachrich.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

2666, de Roberto Bolaño. Era prestado y no me dio tiempo de terminarlo (tampoco sé si hubiese podido hacerlo).

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Iniciarse también en el camino de la corrección.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Volver a mirar atrás y conseguir una obra en pie que me despida, que diga mi nombre cuando estén a punto de olvidarlo.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Cuando leí Casas muertas en tercer año de bachillerato. Hubo algo con las manos de Carmen Rosa que me inquietó.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Es una iniciativa literaria y cultural valiosísima, exitosa, coherente, digna de ser replicada en otras ciudades del país.

 ZakariasZafra

Zakarías Zafra Fernández (Barquisimeto, Venezuela. 1987)

Escritor, músico y gestor cultural. Coordinador General del Gabinete de Cultura, Turismo y Recreación de la Alcaldía de Iribarren y profesor de Estética en la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA-Decanato de Humanidades y Artes). Es autor de los poemarios Quinquenio (2009), El bemol de los latidos (2011), Al otro lado de la vía oscura (2015, Ediciones del Movimiento), y del libro de cuentos cortos Blanda intuición de párpados (2014). En 2012 resulta ganador del concurso nacional “Découverte de la Francophonie”, otorgado por la Embajada de Francia en Venezuela.

Actualmente es productor y conductor del programa radial Sonidos de Vanguardia (Fama 98.1FM-Circuito Éxitos), co-fundador del Slam Poetry Barquisimeto y articulista del diario El Nacional. Obtiene en 2013 una Especialización en Periodismo y Ciencias de la Información (Universidad Miguel de Cervantes, España) y es tesista de la Maestría en Literatura Latinoamericana (UPEL).

Su trabajo literario inédito abarca la narrativa breve, el ensayo y la dramaturgia.