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Mariela Cordero, voz de mujer en la Colección Volante

Portada - El idéntico Incendio 02

Cuando se le pregunto cómo se describía literariamente, nos dijo: “Una mente que grita, una boca que calla y una mano que a veces escribe”. Mariela Cordero es una lectora impulsada a la escritura, el automatismo de la pasión dolosa de la literatura: voz de mujer volante.

La novísima poesía venezolana arde en talento: Mariela Cordero, es una de las llamas vivas de este incendio. Su poética, culta y sutil, trastoca en los lectores con sublimes imagines de la soledad, el amor y el dolor que, en los cuerpos sensibles de los poetas, se trasmuta en estética. Su poesía ha ido ganador, poco a poco, el reconocimiento internacional, antes que el de sus coterráneos: poemas premiados en Francia, Italia, España y Argentina, así lo demuestran. La poesía en ella, se sostiene, incólume, entre lo sensitivo y lo conceptual.

Abogada de profesión, también dedica su vida a las artes plásticas. Su poemario El idéntico incendio, fue seleccionado durante la Recepción de Manuscritos 2014 de Ediciones del Movimiento, para formar parte de la Colección Volantes, que reúne a las novísimas voces de la poesía nacional. La presentación de este poemario dará en la ciudad de Maracaibo el miércoles 17 de junio, en el marco de la Semana Zuliana de la Narrativa.

La nueva autora de Ediciones del Movimiento, contestó nuestro cuestionario, para dar a conocer parte de su pensamiento literario:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?
    El mero acto físico de escribir siempre tiene utilidad, sin importar si lo que se escribe vaya a ser leído o no.
  2. ¿Qué razón te motiva a escribir?
    La sed de construir con palabras.
  3. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?
    Transición. El fin de una estación y el comienzo de otra.
  4. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?
    Equilibrar los múltiples mundos donde se habita.
  5. ¿Cómo descubriste que serías escritor?
    Me encontré un día escribiendo.
  6. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?
    Siempre escribo de madrugada sobre papel y con lápiz de grafito.
  7. ¿Qué te inspira?
    El arte y los libros. La música, lo intangible, los perfumes. Y el amor.
  8. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?
    Más que una influencia admiro a muchos poetas: Paul Celan, Eugenio Montale, Giorgios Seferis, Kavafis,Panero, Rene Char, Benn Gottfriend, Yves Bonnefoy, Marina Tsvatáieva, Novalis, Pier Paolo Pasolini, Vladimir Holan, Alejandra Pizarnik, Wislawa Szymborska, Nazim Hikmet, Ana Ajmátova, Eugenio Montejo, Juan Sánchez Peláez. E.E Cummings, Salvatore Quasimodo…
  9. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?
    Muy niña el primer libro sin ilustraciones que leí fue Ana Isabel, una niña decente de Antonia Palacios
  10. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?
    La montaña mágica de Thomas Mann. Es una cátedra de filosofía, sin dejar de  lado la aventura y lo inverosímil.
  11. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?
    Mucho movimiento y muchas voces.
  12. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?
    Siddharta; Herman Hesse.
  13. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?
    Muchos. Para empezar dos: El espíritu de las leyes de Montesquieu y La riqueza de las naciones de Adam Smith y a todos los venezolanos les recomiendo leer Rebelión en la granja de George Orwell (lectura obligatoria)
  14. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?
    Rafael Cadenas y Alfredo Chacón.
  15. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?
    Middlemarch de George Eliot.
  16. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?
    Leer mucho y bien. Tener paciencia y no desfallecer aunque el camino esté lleno de baches.
  17. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?
    Me gustaría escribir narrativa también y seguir escribiendo poesía.
  18. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?
    No he vivido esa experiencia pero un libro erótico, extraño y bello es Ada o el ardor de Vladímir Nabokov
  19. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?
    Son luchadores y vencedores. Donde todo el mundo cierra las puertas ellos abren ventanas. Para ellos importa la palabra y no los rostros. Van construyendo un camino en medio de la bruma pero cada paso es firme. Editar en estos tiempos y en las condiciones actuales es un acto de fe. Todo mi respeto y admiración hacia ellos.

Mariela Cordero

Mariela Cordero García
Poeta, artista visual y abogada. Participante del Taller de Poesía de Monte Ávila Editores Latinoamericanos, edición 2006, facilitado por el poeta Alfredo Chacón.  Participante del Taller de Edición de Libros de CELARG en año 2008, facilitado por el escritor José Tomas Angola Heredia. Participante del Taller “La Narrativa”, facilitado por el escritor Rodrigo Blanco durante la FILUC 2010. Participante del Taller “Mirada poética en nuestra lengua”, facilitado por la poeta Edda Armas durante la FILUC 2011. Ha publicado en las revistas digitales: Revista Voces (Madrid, España 2005); Cinosgargo (Chile, 2009); Blog Legados (España, 2009) que ha sido condecorado como el mejor Blog literario por la revista Letras de España en el año 2010; Apolorama (México, 2008-2013); Revista Biografía (Brasil, 2012); Le capital des mots (Francia, Abril 2013); Revista Na´at  (México, 2013). Y en las revistas literarias impresas: Revista Voces (España, 2005); Revista Internacional La Porte des Poetes con una Mención especial: Latinoamérica  (Francia, 2007). Fue participante de la antología Cuaderno Legados I (Ediciones Legados. Madrid, 2010). Recibió la Mención Honorífica con publicación en la Revista La Porte de Poets (Francia, 2007). Participó de la antología La voz de la ciudad  (Editorial Public-Arte.  Caracas, 2012); Participante de la Antología World Poetry Yearbook, en sus ediciones 2013 y 2014 (China). Fue incluida en el libro Homenaje a Alejandra Pizarnik El lugar de la ausencia (Bruma Ediciones. Argentina, 2015). Resultó ganadora del II Concurso Radial y Televisivo de la Librería Mediática, con el poema Hilvané tu nombre en 2006; ganadora del Concurso Tu historia 2013 Códigomujer, elegida por la escritora Carla Guelfenbain (Chile); ganadora del tercer lugar del Certamen Internacional de Poesía Alejandra Pizarnik, en julio de 2014, en Argentina. Primer Premio Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda Ecuador (2015). Segundo Premio de Poesía  Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracce per la Meta, Italia (2015) En 2013 publica su primer poemario El cuerpo de la duda. Ediciones del Movimiento publica su segundo poemario El idéntico incendio.

"Destellos y mala conciencia" sobre A la sombra de los destellos de Mario Amengual, por Alberto Amengual

A la sombra de los destellos Portada - copia

“Ajedrez misterioso la poesía, cuyo tablero y cuyas piezas

cambian como en sueño y sobre el cual me inclinaré después

de haber muerto”.

 (Jorge Luis Borges,  El Otro el mismo).

Veo el tablero y las piezas colocadas frente a mí: es un libro de poesía titulado A la sombra de los destellos, recientemente publicado por mi hermano Mario (Maracaibo, Colección Puerto de Escala, 2015) y yo, que he seguido su trayectoria literaria desde el comienzo, siento la urgente necesidad de escribir unas palabras, de reafirmar un acercamiento que, aunque signado por lazos de sangre, vaya más allá de un complaciente compromiso familiar. No es una concesión, es mi deber como hombre de letras que siente y padece la mala hora de este país, y que admira los caminos con corazón que este poeta transita desde hace casi un cuarto de siglo (La arboleda deslumbrante, 1991; El tiempo de las apariencias, 2000; El pozo de la historia/Los extranjeros, 2001; El pozo de la historia, 2007; El cantante asesinado, 2009; La fiesta de La Democracia, 2011; El abismo de los cocuyos, 2013).

Cuando hago un recorrido memorioso por esta obra que abarca la poesía, la prosa poética y la novela, viene de inmediato a mi memoria la última frase del discurso que pronunciara el poeta Saint John Perse al momento de recibir el Premio Nóbel: “Y ya es bastante para el poeta ser la mala conciencia de su tiempo”. ¡Con cuánta perseverancia y vehemencia sufrida Mario Amengual ha hecho suyas estas palabras! Con impredecible fortuna ha sido constante en sus designios, tiene conciencia plena de sus vivencias y asume los riesgos del compromiso:

Si otros han destrozado su alma por el lucro,

si no se reconoce otro mérito que la apariencia triunfadora

y las marcas que ratifican el poder,

ese pasto que necesita la opinión de los demás,

¿cómo pedirle a quien brega con las palabras y suele

acogerse al silencio, que sume ladrillos al brocal de las apariencias?

   (Consideraciones a contrapelo, El tiempo de las apariencias)

Contradicción aparente en estas palabras del poeta, porque Mario brega sin cesar con las palabras pero jamás se ha acogido al silencio, a lo cual podría responderme como el gran Walt Whitman: Me contradigo y qué, soy amplio y contengo muchedumbres.

Cuando se labra el lenguaje en el terreno de la poesía, no es dable esperar mucho de los frutos; por lo menos no hay un tiempo fijado para su recolección. Mario lo sabe y espera, aunque a veces sus textos dejen traslucir un furor que puede parecer impaciencia:

Pronuncian sus arrogancias

en tono de victorias bélicas,

confiados en que sus palabras emocionantes

ocultarán su vocación de verdugos.

Furor comprensible si nos atenemos a la oscura realidad que nos ha tocado vivir, pero no impaciencia porque el poeta sabe, lo ha vivido en carne propia,  que el poder de la palabra es inconmensurable y su poder transformador infinito. Aunque nos rodeen la mediocridad y una moral depauperada, el poder transmutador del lenguaje, y en especial el lenguaje poético, jamás perderá su vigencia porque en la cambiante historia de la humanidad siempre hay ciclos donde el espíritu, y con él el lenguaje, ocupan lugar de preeminencia y el individuo y la sociedad viven tiempos de esclarecimiento, lucidez y justicia. Podemos afirmar entonces, sin  temor a faltar a la verdad, que la vida poética de Mario ha transcurrido entre las sombras y una luz precaria y breve, entre “el abismo de los cocuyos” y “a la sombra de los destellos”. No puede ser de otra manera, en esa dualidad natural de la luz y la sombra oscilamos, y el poeta, hombre siempre vigilante, atento y observador, capta las señales de la verdadera realidad hasta en los hechos más pequeños y poco llamativos de la realidad ordinaria. Y mucho más en los tiempos que corren, tiempo de sombras casi permanentes en el cual la luz se filtra a través de unos pocos individuos, esos que como Mario se han propuesto ser la mala conciencia de su tiempo, a pesar de los nefastos augurios que se ciernen en nuestro horizonte vital:

Esta otra mañana de infames noticias,

 tráfago mercantil y discursos patrioteros,

 la exalta una niña

 que, tomada de la mano de su abuela

 y a cuyas rodillas apenas llega,

 lleva en su otra mano

 una flor de cayena como una ofrenda.

Por eso no hay que desesperar del presente, porque el poeta está allí observando y de pronto, con el poder de su lenguaje, transforma una realidad deleznable en un destello que anula las sombras: lo que realmente vale la pena ver es a una niña con una flor de cayena en la mano como una ofrenda.

Dice Jacob Burckhardt en  sus Reflexiones sobre la Historia Universal (1905): “El individuo contemporáneo suele sentirse totalmente impotente ante tales poderes históricos; por regla general se pone al servicio de la fuerza atacante o de la fuerza que opone resistencia. Son pocos los individuos de la época que logran encontrar el punto de Arquímedes al margen de los acontecimientos y consiguen “superar espiritualmente” las cosas que les rodean (…) Tal vez esos pocos individuos no sean capaces de sustraerse a un cierto sentimiento elegíaco ante la necesidad de dejar que otros sirvan mientras ellos se abstienen. Tiene que pasar algún tiempo para que el espíritu pueda planear con absoluta libertad por sobre tales acontecimientos”. La cita viene al caso porque un poeta como Mario no se abstiene, lucha con la palabra, la moldea según sus necesidades vitales y nos va llevando por su camino con corazón a lugares sin tiempo, a encuentros y desencuentros con la realidad ordinaria, a valores como la amistad y la solidaridad; en fin, nos va llevando a esa realidad donde Yo es Otro y “si el cobre resulta clarín no será suya la culpa” (Rimbaud). De allí que, según sus palabras:

Tanta gente hundida

en los agobiantes problemas domésticos

o del trabajo

(o caídos en el abismo asfixiante del desempleo),

no ve

(¿cómo puede ver?)

el círculo del cielo que nos ensalza.

Fiel al texto de Burckhardt, asumo que el espíritu de Mario, en A la sombra de los destellos, planea con absoluta libertad sobre nuestra menoscabada realidad actual.

Por momentos, pareciera que el poeta se torna pesimista, aunque quizá esté hablando de otros:

Aún no es tiempo

para la palabra inconforme:

le sobran espinas y le falta delicadeza.

No coincide con el canto de los gallos

y se ahoga en el ámbito de los pactos.

¿Se referirá acaso a tanta gente que ahora vive del pacto taimado y la promesa incumplida? ¿A gente cuya conducta no vale mencionar aquí? Si es así, el poeta hace lo correcto, los pactadores de oficio no tienen cabida en este ámbito y, fiel a sus principios, cumple con denunciarlos y de paso, los envía al título de uno de sus libros: El pozo de la historia.

Quisiera decir muchas otras cosas sobre este libro de mi hermano, pero prefiero que sean otros lectores quienes hagan tantos descubrimientos como los he hecho yo y que se atrevan, después de leerlo, a seguir sus “caminos con corazón” y se sumen al grupo de quienes quieran ser “la mala conciencia de su tiempo”.

Ya para finalizar debo decir que el último poema de A la sombra de los destellos está dedicado a mí y que, aunque las imágenes allí expresadas me conmovieron en lo más hondo, no lo voy a comentar. La razón es una sola: como producto de nuestro profundo amor fraternal es una historia que sólo a nosotros concierne. Si peco de egoísta sólo me queda esperar la dispensa y la comprensión del lector.

 Alberto Amengual

"EL POETA: UNA PERSONA DOBLEGADA", por Alexis Romero. Sobre "Fosa Común" de Miguel Marcotrigiano.

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Miguel Marcotrigiano, en la Librería El Buscón de Caracas, antes de la presentación del poemario “Fosa Común” el 22 de abril de 2015.

Toda palabra aspira secretamente a ser oración, alabanza, danza, cuerpo, desierto. Oímos la oración, danzamos o vemos danzar, amamos la fragilidad del cuerpo y damos la bienvenida a la conmoción del desierto donde ocurre el lenguaje sólo cuando nos convertimos en conversadores, habitantes de una comunidad que no renuncia al asombro de lo simple, que vive siendo reservorio del sagrado golpe del misterio.

El poeta es una persona común, como la hierba, maravillosamente doblegada y convertida en acueducto para que ocurra la aspiración de la palabra. Una persona doblegada para que converse con la comunidad de los doblegados.

El poema es un resto de oración, un resto de gracia, un resto de agradecimiento. Su hechura contempla una tragedia necesaria: la muerte del olvido para que ocurra el nosotros, la comunidad, la tradición, la memoria. Nadie lo escribe solo. Lo acompaña una civilización de doblegados por el asombro: los siervos del verbo donde duerme y despierta la belleza. Tal es la fe legada por el Génesis: todo se crea acompañado. Hasta en la soledad, que es la delicada relación con los agujeros del misterio, se entra acompañado. Cuando no, sucede la desgracia, la enfermedad. Cuando una palabra se enferma, enferma a la humanidad, llena de extinciones a la memoria.

Fosa común es la celebración de lo ajeno en nosotros. Es la voz decantada de los vínculos del poeta. Se ha visto cómo lo ajeno late en lo que somos; se ha elegido agradecerlo, comunicarlo, compartirlo, para que los poemas sean las obras inacabadas del vínculo. Así, el desnudo formal nombra a los creadores de herencias y legados. Y esto dota de inocencia y polisemia a los hilos semánticos y rítmicos de cada poema. Muere el artificio, la careta. Vive la técnica, el rostro de lo singular. Alguien nos dice: no llegué sólo, vine acompañado de lo ajeno.

Miguel Marcotrigiano confirma con Fosa común, lo que siempre hemos visto y admirado en sus poemas: la agradecida voluntad por la poesía; el oído atento; la depuración del ritmo; el uso espiritual de los verbos; el nombramiento honesto de sus sombras…

Un libro que nos calma con su raíz: hemos y seremos ajenos. Aquí descansa la gran fuente de la creación y recreación de la belleza. De aquí bebe el cuerpo; aquí viene y reclama el espíritu.

Alexis Romero
[Epílogo a la edición del poemario “Fosa Común”]

Poeta Alexis Romero. Reconocido crítico y escritor venezolano.
Poeta Alexis Romero. Reconocido crítico y escritor venezolano.

"De Jósbel, en poesía. ¿Cuál es, la palabra que aguarda?" por Hernán Rubín

Título: El olor de otras palabras. Autor: Jósbel Caraballo Lobo.
Título: El olor de otras palabras. Autor: Jósbel Caraballo Lobo.

Para marabinos y maracuchos, alertas, en días sin papel. Para los amigos invitados aquí y para quienes lo serán en el alba y las nubes del Día de la Lengua y del Libro, de Skakespeare y de Cervantes, que se fueron al cielo a entretener a Dios el  23 de abril de 1616, día de Teresa de la Parra y del Inca Garcilaso. 

Pensé en: “la palabra dispuesta, en revelación”, del imaginarse realidad la poesía, entre el pensamiento y la mano: cuanto queda en la expresión. Lo que vaya del transcurrir a la página:

No escribes el poema
                 sino su nostalgia,
                                      su íntima penuria 

Dice invariablemente, Ana María Del Re, en dos de sus creaciones: en Trazos, y en La noche todavía.

Te sabes poeta. Escribe para Jósbel, Francisco Garzón Céspedes.

Jósbel, diligente siempre de su gracia de poeta, de actor y de ingeniero de sistemas, lo lleva al Prefacio de su libro, en olor.

¿Qué sirve, del olor, de la esencia innata de la materia? Como el rocío, en humedad, ¿nos da la luz y el amor? El amor y la luz cambian la clarividencia del tiempo y del espacio. 

Se sabe poeta, Jósbel, y lo hace imagen auditiva en sus  letras iniciares en la Revista Literaria Estelas, Número 7, Año VII, del Grupo Literario Nosotros, que lleva  en La Guayra, su amiga poeta y editora Ligia García, de cuyo seno, en La casa de la Poesía de Vargas “Juan José Breca”, emergió premiado el primer libro de Jósbel: En la hendidura.

Con Eugenio  Montejo, dice Jósbel en Estelas:

El poeta, la poesía, el poema. Una experiencia. La poesía (…) Llega de lejos y sin hora, nunca avisa: Tiene la llave de la puerta. Cito a Jósbel:

“Acaso de un palpitar infinito, nazcan los rumores del poeta. Entre insomnios, querellas, la virginidad de sus amores y en algunos casos, la ebriedad, el mar, lo divino, las mudanzas.
De cualquier forma, cuando en el amor por la lectura, una vibración indescifrable, intransferible, se asoma, y tan sólo la danza del lápiz puede sopesar, se revela –después de un arreglo inmemorial, una asociación  de palabras que bien podría confundirse con la lluvia, pero hecha de otra materia.”

Incumbe, a mi compromiso de amigo de Jósbel y de consumidor de la escritura, insinuar a Jósbel mismo y  a Ustedes, como en un prólogo, dos, de las esencias que he confrontado, de su palabra:

Una Poética propia, en primer lugar. Jósbel deshace y hace, la poesía. Quizás, por ello Garzón Céspedes haya sido tan infalible,  cuando le escribe que se sabe poeta y él mismo, en Estelas:

“Así, mi experiencia. El camino que recorrí, tratando de sentir la poesía. Inventándome ser poeta.”

Hay más, en su Poética. Con Octavio Paz señala, en dicha publicación Estelas, que el trabajo del creador “se enmarca bajo el embrujo de la poesía, como habitante oculto dentro de las expresiones artísticas.”

El entusiasmo de la fe, surge también en la creación de Jósbel y lo encamina hacia un destino irrevocable: la poesía devocional, definida por Dios Mismo, cuando la enfatiza solo, en su entrega a El (confróntese: Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. 1975. Sri Caitanya Caritamrita of Krsnadasa Kaviraja Goswami. California: Los Angeles. The Bhaktivedanta Book Trust. Pp  26-53).

No hay uno de sus seis libros, que no trajinen dedicados a Dios. Quizás, porque lo siente, en la transpiración del “guayabo”, del amor a Dios, en separación, como ha escrito en una publicación nuestra del movimiento en Conciencia de Krishna, que Jósbel conduce en su estado Vargas, en donde nació, en La Guayra, puerto y puerta, como la delimitara Alfredo Boulton en la eternidad de cocoteros y de brumas de Armando Reverón, en las sonrisas de algodón de las mujeres en blanco y negro de Margot Benacerraf:

Una voz inagotable: Srila Prabhupada, de ISKCON Caracas Nama-hatta Caraballeda, la publicación en donde Jósbel deja su fe y su guayabo, del amor de Dios, que armoniza sin duda, con el amor en separación de las gopis, al ser atraidas por la vibración de la flauta de Krishna en la luz de Luna de  otoño, cantado en las páginas del Srimad Bhagavatam, de Sri Vyasa Deva,   Canto 10, Capìtulo 29, Texto 35.

Estas dos posiciones en la escritura de Jósbel, Fe y Poética,  las dejo aquí, en esperanza,  como fragmentos del lienzo de mi agradecimiento y mi alegría, en este legado de la Poesía.

¡Gracias, Maracaibo!

Caraballeda, 20 de abril de 2015

Hernán Rubin
Comunicador y Educador, Productor de Cine y Televisión, Editor de www.iskcon.com.ve
0414-100-5873 correo: rubinhernan@hotmail.com

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"Al otro lado de la vía oscura" de Zakarías Zafra, por Miguel Marcotrigiano

Portadilla Al otra lado de la via oscura
La lectura de un libro de poesía –que no un poemario– siempre precisa del conocimiento de la producción del autor. Tal como el poema adquiere una significación más completa al estar en conocimiento del todo al que pertenece, el libro se resemantiza si uno conoce la bibliografía del poeta. El sentido parece adquirir nuevos matices bajo los haces de luz que producen el resto de los signos del sintagma. Cada poema y cada libro constituyes signos que adquieren nuevas significaciones al entrechocarse entre sí, como diría Mallarmé acerca de las palabras.
En ese sentido, la lectura íngrima de Al otro lado de la vía oscura (Ediciones del Movimiento, Maracibo, 2015), del poeta barquisimetano Zakarías Zafra, nos deja en la semi penumbra, en el juego de sombras y luces que se anuncia en el título. El código, personalísimo, se despliega a lo largo de veinticinco textos, que van de la línea poética (pues no es correcto hablar de verso acá) a la expresión en prosa. Las oscuridades ganan terreno con una diagramación que parece obedecer al capricho, a veces del autor, en oportunidades del diseñador.
La temática es imprecisa para quien lee. Hay pocas pistas que permitan rastrear el asunto, incluso en una lectura paradigmática. La voz que habla en los textos va de un lado a otro de la vía en penumbras que constituye la poesía, cruza de una a otra orilla vertida en un lenguaje elusivo, inaprehensible, extraño. Es claro que el lenguaje poético surge como código cuando la lengua común no alcanza para significar y, por tanto, es un error común tratar de desentrañar un significado. La poesía nace para ser sentida más que entendida, por lo menos a partir de la Modernidad lírica. No es importante la anécdota, aun cuando exista, así sea en la zona penumbrosa que el autor real intenta mostrar.
Apenas se percibe la presencia de una voz que trasiega su esencia, o la hereda de otro (¿el padre de la dedicatoria?), cuando va de un texto a otro. La otredad, precisamente, juega papel fundamental para aquellos que insistan en decodificar el poema. La sombra, el lado oscuro de la vía, forma parte indivisible de esa voz que a veces se niega a dejar que se le arrebate, que protege con evidente celo de quien desee arrebatársela. El tú al que se refiere el hablante se espejea en este, se deja entrever a través del velo que ofrece la mirada turbia, del fugaz paso de la luz.
Poesía que se resiste a una fácil interpretación, que precisa de los territorios iluminados por la anécdota, esta de Zakarías Zafra, es apenas una muestra de las posibilidades que promete la lírica de este autor larense de las últimas promociones literarias.

miguel-marcotrigiano

Taller de Poesía "el Santo de la lluvia" será una experiencia reveladora

Taller de Poesía El Santo de la Lluvia

El poeta Luis Perozo Cervantes, presidente de la Asociación Civil Movimiento Poético de Maracaibo, será el encargado de guiar a los 20 participantes de este Taller de Poesía intitulado “el Santo de la lluvia” que se celebrará el sábado 16 de mayo de 2015, en la Capilla colonial de San Isidro en la ciudad de Maracaibo, en el marco de la fiestas patronales del Santo. Juana Inciarte, una de las grandes promotoras culturales de la ciudad, es la organizadora de estas festividades, donde por primera vez se incluye un Taller de Poesía que promete ser Revelador y estimulantemente creativo.

El taller no tiene ningún costo, pero el traslado a San Isidro correrá de parte de los interesados; para ello se ha convocado a los interesados a reunirse a la 1 p.m. en las instalaciones del Museo Municipal de Artes Gráficas “Luis Chacón” y partir de allí al Casco Colonial de San Isidro, donde estará dispuesta la recuperada Capilla Colonial; para llevar a cabo esta primera experiencia poética en la comunidad del Santo de la Lluvia. .

De 2:30 p.m. a 5:00 p.m., Luis Perozo Cervantes, promete conducir a los interesados por la experiencia de la mística poética. Todos los interesados en inscribirse deben contactar con el poeta al teléfono 04140604028, para reservar su cupo.

El Gran Masturbador o el personaje que escribe por Roberto Morán

Cuando le preguntamos cómo se definía literaria mente nos respondió: “Como un escribidor, o algo parecido a un demonio que escribe poesía”. Un breve encuentro con El Gran Masturbador.

Fotografía: Esther Luzardo Ebrat
Fotografía: Esther Luzardo Ebrat

Quien conoce a Roberto Morán Morán, se da cuenta que en su cuerpo se suscita la dicotomía incruenta que nos describe Oliverio Girondo en su poema: Cuando llega Roberto al sitio del encuentro, momentos antes ha llegado la fama de El Gran Masturbador, su alter ego. El nombre de este personaje, proviene directamente del título de la obra de Salvador Dalí; y que le ha servido de seudónimo para firmar sus tres poemarios publicados, y su obra pictórica.

Ese juego, de personaje-persona le ha valido buena fama en la ciudad. La crítica cultural de Maracaibo no odia o lo ama, pero jamás lo ignora. Recientemente apartado su seudónimo para ejercer la fotografía conceptual con su nombre de pila Roberto Morán. Entonces ha quedado, solo para la literatura y la pintura, el guión de este personaje alucinado, un poco adicto a la bebida y a otras sustancias, afortunado en el amor y prolijo en el arte: El Gran Masturbador. Su otro yo, Roberto Morán, es más calmado, se destaca por ser un buen cocinero, recientemente nos ha maravillado con un producción exquisita de panes artesanales. ¿Ternura y terror en el mismo cuerpo? Eso es lo que se respira en sus poemas; la dicotomía entre el lengua violento y el fin semántico tierno y revelador.

Sus dos primeros libros: No lo quise escribir (2012) y América (2014, en coautoría con Estefanía Giorio y editado por Ediciones del Movimiento) son poemarios de rebeldía y reflexión: habla en ellos un poeta dueño de un pensamiento rebelde, quizá de izquierda, quizá anarquista, que se duele en la metáfora del mundo, y pretende descomprimirse, liberarse del mundo cegador. En su más reciente libro Memorias de un ser alado (2015) se nos presenta un poeta más intuitivo, poblado de una realidad densa desde donde despliega su enérgico verso. Este libro se presentará el miércoles 17 de junio de 2015, en el Museo Municipal de Artes Gráficas, en el marco de la II Semana Zuliana de la Narrativa.

Título: América. Autores: Teff Giorio y El Gran Masturbador.
Título: América. Autores: Teff Giorio y El Gran Masturbador.

El Gran Masturbado, dejó a un lado a Roberto Morán, para responder a nuestro cuestionario dar a conocer parte de sus ideas sobre la poesía y la lectura:

 

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Para nada.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

La arrechera, la soledad, la tristeza y el amor.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Un vacio de puta madre.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

No sé, no soy escritor.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Fumar, escuchar a Joaquín Sabina o a Fito Páez y hablar por algún chat.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Allen Ginsberg, Henry Miller, Bukowski, Baudelaire.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Con El Quijote.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Opio en las nubes, porque es un viaje drogadicto de amor.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

En crecimiento.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

Asi hablo Zaratustra.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

No creo que sea capaz de leer.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Jesús Montoya.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Que viva la música y La naranja Mecánica.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Que lean mucho y escriban menos.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

No escribir más.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Por libros muchos, con la lectura no.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Que los amo

Fotografía: Teff Giorio.
Fotografía: Teff Giorio.

Roberto Morán Morán. Alías: El Gran Masturbador. (Maracaibo, 1990)
Fotógrafo, payaso, artista plástico, poeta. Es egresado de la Escuela de Arte Julio Arraga. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Rafael Belloso Chacín. Ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas de pintura y fotografía en la ciudad de Maracaibo y en otras ciudades del país. Como artista escénico y payaso ha recorrido el país junto a la agrupación FUNSIONARTE, bajo la dirección del pintor y actor Robert Arcaya.  Participó en el segundo número de la Sesión de Nuevas Voces, proyecto de Antología de la Nueva Poesía venezolana del Movimiento Poético de Maracaibo. Publicó en 2012 el poemario “No lo quise escribir” con la Editorial El Perro y la Rana, que incluye un epílogo de Luis Perozo Cervantes. En 2014, en coautoría con Estefanía Giorio, publica el poemario “América” en la Colección Volante de Ediciones del Movimiento. Su tercer poemario Memorias de un ser alado (2015) también es publicado por Ediciones del Movimiento.

Zakarías Zafra Fernández y el futuro de la literatura en el occidente del país

Cuando le preguntamos, al poeta de veintiséis años, oriundo de Barquisimeto,  cómo se describe a sí mismo, nos dijo: Como un músico de oído: pura intuición y empecinamiento. 

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Conocer a Zakarías Zafra Fernández es, sin duda, conocer a uno de los protagonistas de novísima poesía venezolana; tanto por su poética, que se enciende en las palabras como fósforo inagotable o un bramido de dolor que se aferra a la vida; como su ejemplar personalidad, de consistencia almada, que nos hace ser testigos de un ser extraordinario en su estado dócil y en cierne. Una sensación igual, debió trasmitir a quienes lo conocieron, Vicente Gerbasi, durante su juventud; porque curiosamente, el libro Al otro lado de la vía oscura, publicado por Ediciones del Movimiento, en su Colección Volante; es un canto en voz alta a la paternidad y a la condición de hijo: esa relación desafortunada en las voces poéticas de Venezuela, que hoy se replica en Zakarías Zafra Fernández, con una novedosa complejidad del lenguaje; que lo hace dócil a la mentes exquisitas.

Su experiencia como promotor cultural lo ha llevado a dirigir los destinos de la cultura del municipio capital de la ciudad de Barquisimeto, junto al alcalde Alfredo Ramos, en la dirección del General del Gabinete de Cultura, Turismo y Recreación; que le ha permitido desarrolla una experiencia inédita en el país llamada Slam Poético Barquisimeto, con el apoyo del sector público y privado de la ciudad. Otra evidencia de los nuevos causes que cruzan la literatura venezolana: los jóvenes poetas se quedan en sus ciudades para construir la sociedad lectura y sensible que necesitan para sus obras; al contrario de la migración de escritor hacia la capital que se experimentó durante las primeras tres cuartas partes del siglo pasado.

Su reciente poemario Al otro lado de la vía oscura, fue presentado el pasado 23 de abril, Día Internacional del Libro, en la Librería Lugar Común, de la ciudad de Caracas, con palabras del gran poeta venezolano Alfredo Chacón. Y continuara siendo presentado en el resto del país; primero el 16 de mayo en Barquisimeto, y juego el 16 de junio en la ciudad de Maracaibo, durante la realización de la II Semana Zuliana de la Narrativa.

Zakarías, respondió a nuestro cuestionario, para darnos una muestra breve de su pensamiento poético.

Portadilla Al otra lado de la via oscura

  1. ¿Cómo te describirías literariamente hablando?

Como un músico de oído: pura intuición y empecinamiento.

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Más allá de ayudarme a mí a recoger los vidrios, lo desconozco.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

El saber que todas mis ambigüedades y fragmentaciones tienen un sentido, me crean un propósito.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Una satisfacción maternal, con algo de poscoito y contemplación.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Dejar de serlo para empezar a escribir de verdad.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Mirando atrás, encontrándome con todo lo que había escrito a los dieciséis años entre la timidez y el guayabo.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Nada en especial: encerrarme, procurar el silencio y releer.

  1. ¿Qué te inspira?

Yo diría que la colisión constante entre la ciudad, la mujer, la política y la cultura.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influenciado para escribir?

Rafael Cadenas, Carlos Monsiváis, Jorge Luis Borges, Denzil Romero.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Con El príncipe feliz de Oscar Wilde, cuando era pequeño. Luego abandoné y volví con Poda, de Andrés Eloy Blanco, cuando era adolescente.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Pienso en La insoportable levedad del ser, por las resonancias que tuvo en mi vida cotidiana en aquel momento en que lo leí.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

La literatura venezolana, así como la música y me atrevo a decir que el resto de las artes, está pasando por un gran momento. Y hablo desde la perspectiva de la creación, con obras cada vez más interesantes, ricas, profundas, y de la lectura, que trae un ánimo creciente y vivo. Novísimos, inéditos y consagrados se están dando encuentro en un “campo literario” (como dice Bourdieu) que no ha hecho otra cosa que ensancharse y enriquecerse. Creo que todos los desafíos que la realidad del país les presenta a los escritores (y a los artistas) los han invitado a la creatividad, a la experimentación, a una mayor exigencia. Editoriales independientes, autoediciones, librerías con programación artística permanente, también han ayudado mucho a este fenómeno de conocernos, escucharnos y leernos.

 

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

En qué creen los que no creen, de Umberto Eco y el Obispo de Milán.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

Una antología de la poesía francesa que hizo Georges Pompidou, a ver si agarra ejemplo y se anima.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Roberto Martínez Bachrich.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

2666, de Roberto Bolaño. Era prestado y no me dio tiempo de terminarlo (tampoco sé si hubiese podido hacerlo).

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Iniciarse también en el camino de la corrección.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Volver a mirar atrás y conseguir una obra en pie que me despida, que diga mi nombre cuando estén a punto de olvidarlo.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Cuando leí Casas muertas en tercer año de bachillerato. Hubo algo con las manos de Carmen Rosa que me inquietó.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Es una iniciativa literaria y cultural valiosísima, exitosa, coherente, digna de ser replicada en otras ciudades del país.

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Zakarías Zafra Fernández (Barquisimeto, Venezuela. 1987)

Escritor, músico y gestor cultural. Coordinador General del Gabinete de Cultura, Turismo y Recreación de la Alcaldía de Iribarren y profesor de Estética en la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA-Decanato de Humanidades y Artes). Es autor de los poemarios Quinquenio (2009), El bemol de los latidos (2011), Al otro lado de la vía oscura (2015, Ediciones del Movimiento), y del libro de cuentos cortos Blanda intuición de párpados (2014). En 2012 resulta ganador del concurso nacional “Découverte de la Francophonie”, otorgado por la Embajada de Francia en Venezuela.

Actualmente es productor y conductor del programa radial Sonidos de Vanguardia (Fama 98.1FM-Circuito Éxitos), co-fundador del Slam Poetry Barquisimeto y articulista del diario El Nacional. Obtiene en 2013 una Especialización en Periodismo y Ciencias de la Información (Universidad Miguel de Cervantes, España) y es tesista de la Maestría en Literatura Latinoamericana (UPEL).

Su trabajo literario inédito abarca la narrativa breve, el ensayo y la dramaturgia.

Movimiento Poético de Maracaibo presente en el 7mo Festival de Lectura de Chacao

La lombriz - Festival de Lectura

El próximo viernes 8 de mayo estaremos en la ciudad de Caracas en el marco del 7mo Festival de Lectura de Chacao, presentando el poemario infantil MÁS FELIZ QUE UNA LOMBRIZ del reconocido poeta maracaibeño Carlos Ildemar Pérez; quien es director de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia, autor de siete poemarios para niños, entre sus quince libros de poesía; y a demás es miembro honorario del Movimiento Poético de Maracaibo, junto a Rafael Cadenas, Armando Rojas Guardia, Alfredo Chacón, Jacqueline Goldberg, Víctor Fuenmayor Ruíz, Miguel Marcotrigiano, María Antonieta Flores, Lilia Boscán de Lombardi, José Antonio Castro y Enrique Romero. “MÁS FELIZ QUE UNA LOMBRIZ” es el poemario que encabeza la Colección Almita, de Ediciones del Movimiento, el brazo editorial de la Asociación Civil Movimiento Poética de Maracaibo, organizadora anual del Festival de Poesía de Maracaibo, en el mes de septiembre. La presentación será en la SALA INFANTIL del Festival de Lectura de Chacao, en la Plaza Francia, a las 7 p.m.

Al otro lado de la via - Festival de Lectura

También, el mismo viernes 8, pero a las 3 p.m., en el Salón Jardín de la Feria, el Movimiento Poético de Maracaibo estará presentando el poemario “AL OTRO LADO DE LA VÍA OSCURA” del joven poeta larense Zakaría Zafra Fernández; junto a los otros títulos de la Colección Volante de Ediciones del Movimiento, donde se agrupa la más reciente muestra de la novísima poesía venezolana, con los títulos “El olor de otras palabras” de Jósbel Caraballo Lobo (La Guaría, 1988), “Lo que la noche calla” de Georgina Ramírez (Caracas, 1972) y “Political manifestation” de Luis Perozo Cervantes (Maracaibo, 1989); entre otros. Las palabras de presentación de este poemario estarán a cargo del poeta y profesor universitario Miguel Marcotrigiano.

Esperamos contar con su apoyo y asistencia en esta jornada.

Twiiter: @Festival_Poesia
Facebook: Movimiento Poético de Maracaibo

A propósito de "A la sombra de los destellos", de Mario Amengual. Por Luis Alejandro Contreras

A propósito de “A la sombra de los destellos”, de Mario Amengual.

La poesía no reside únicamente en el verso. Lo está en el ver, lo está en el habla y lo está en la mera conversa. Lo está en la desabrigada realidad, esa dama portentosa y subyugante a la que se suele dar por materia vista. Y lo está en lo que, de tan evidente, pasamos, minuto a minuto, por alto. Lo está en el vivir sin pretensiones, lo está en el vivir de los recuerdos.

Y es por ello que me doy a recordar, una vez más, que si algo se recuerda es por influjo del corazón. Ri-cor-dare, en italiano, Re-cor-dar en nuestra lengua. Es recobrar, con nuestro corazón, aquello que se da o ha de darse. Esto es lo que, sin ampulosidades ni centelleos literarios, se nos brinda en el acerado y desnudo decir poético de Mario Amengual.
Una poesía que siempre me ha traído al oído (y, más precisamente, al oído interno de que hablaba Graves) las resonancias de la voz de otro poeta de la calle, un poeta que mira todo a su alrededor -y, no sabemos si casualmente, también oriundo de la Gran Bretaña-, como lo es David Herbert Lawrence.
¿Por qué digo esto? Porque mucho me ha llamado la atención, en los últimos años, cierta insistencia sobre el requisito de vuelo de estilo en la palabra como condición indispensable para que la poesía salga a flote. Como si la palabra no debiera tocar tierra. Y a un servidor le parece que hay poesía en la tierra como en el cielo. Y que no debe jamás nadie asumir un dogma en cuanto a nada. La poesía es tan libre que puede cantarse y decantarse entre el enigma de la palabra elucubrada y la sorpresa de la realeza desnuda que, como un fogonazo, destella o estalla ante nuestros ojos, sin descomedidos adornos.
Pienso, ante todo, que como seres en los que la vida vibra, basta con tener ojos, oídos y poros abiertos para impregnarnos de poesía. Y eso es algo que va mucho más allá de modas o estilos. Es algo que va mucho más allá del culto de las opiniones, esa enfermedad sagrada, según el glosar de Heráclito. Y va, también, mucho más allá del mudable asunto de las cofradías literarias.
En la palabra de Mario que -adrede- no llamo poesía, vibra precisamente eso: la poesía.
Precisión es una palabra que me viene a la garganta cuando escucho, con el oído interno alguna frase suya. Pero no es precisión de relojería, sino del decir.
Dejo aquí los primeros bocetos que se desnudan en A la sombra de los destellos, un ramillete de estampas que ha de ser presentado mañana en una librería de Caracas.

Luis Alejandro Contreras


 
A la sombra de los destellos, Mario Amengual
*****
Me vino un olor
con su momento de mi infancia.
En la cumbre húmeda de Rancho Grande
miraba yo unas matas precisas.
Mi padre, que estaba a mi lado, dijo:
Helechos.
Y esa sola palabra
cortó la neblina
y se hizo múltiple verdor de hojas rociadas.
*****
Esta otra mañana de infames noticias,
tráfago mercantil y discursos patrioteros,
la exalta una niña
que, tomada de la mano de su abuela
y a cuyas rodillas apenas llega,
lleva en su otra mano
una flor de cayena como una ofrenda.
*****
No importaron
los días secos de la intransigencia,
allí
volvieron las gentilezas del corazón
y la fría serenidad del sueño.
*****
Tanta gente hundida
en los agobiantes problemas domésticos
o del trabajo
(cuando no caen por el abismo asfixiante del desempleo),
no ve
(¿cómo puede ver?)
el círculo del cielo que nos ensalza.
*****
Las cosas nos poseen,
hablan por nosotros,
nos presentan,
dicen quiénes somos,
a quién pertenecemos,
revelan nuestros temores,
exponen nuestras creencias
y si intentamos librarnos de ellas,
las cosas nos seducen y nos halagan,
nos llevan por sus senderos parciales,
nos obligan a perseguirlas
y a perder el sueño por ellas.
Las cosas nos compran y nos venden,
aunque somos nosotros quienes pagamos por ellas.
*****
Es el aire de esta noche
el aleteo de un murciélago agonizante.
De los rincones de la casa,
de la memoria indecisa,
se levantan voces
que me invitan a reconocerme.
No es cáscara repintada la memoria,
no es vacío de honduras ilustradas
sobre el lecho quebradizo de aguas inquietas.
Algunas luces intranquilas
rompen la oscuridad encubridora
y la atención se divorcia del pensamiento.