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Mariela Cordero, voz de mujer en la Colección Volante

Portada - El idéntico Incendio 02

Cuando se le pregunto cómo se describía literariamente, nos dijo: “Una mente que grita, una boca que calla y una mano que a veces escribe”. Mariela Cordero es una lectora impulsada a la escritura, el automatismo de la pasión dolosa de la literatura: voz de mujer volante.

La novísima poesía venezolana arde en talento: Mariela Cordero, es una de las llamas vivas de este incendio. Su poética, culta y sutil, trastoca en los lectores con sublimes imagines de la soledad, el amor y el dolor que, en los cuerpos sensibles de los poetas, se trasmuta en estética. Su poesía ha ido ganador, poco a poco, el reconocimiento internacional, antes que el de sus coterráneos: poemas premiados en Francia, Italia, España y Argentina, así lo demuestran. La poesía en ella, se sostiene, incólume, entre lo sensitivo y lo conceptual.

Abogada de profesión, también dedica su vida a las artes plásticas. Su poemario El idéntico incendio, fue seleccionado durante la Recepción de Manuscritos 2014 de Ediciones del Movimiento, para formar parte de la Colección Volantes, que reúne a las novísimas voces de la poesía nacional. La presentación de este poemario dará en la ciudad de Maracaibo el miércoles 17 de junio, en el marco de la Semana Zuliana de la Narrativa.

La nueva autora de Ediciones del Movimiento, contestó nuestro cuestionario, para dar a conocer parte de su pensamiento literario:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?
    El mero acto físico de escribir siempre tiene utilidad, sin importar si lo que se escribe vaya a ser leído o no.
  2. ¿Qué razón te motiva a escribir?
    La sed de construir con palabras.
  3. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?
    Transición. El fin de una estación y el comienzo de otra.
  4. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?
    Equilibrar los múltiples mundos donde se habita.
  5. ¿Cómo descubriste que serías escritor?
    Me encontré un día escribiendo.
  6. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?
    Siempre escribo de madrugada sobre papel y con lápiz de grafito.
  7. ¿Qué te inspira?
    El arte y los libros. La música, lo intangible, los perfumes. Y el amor.
  8. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?
    Más que una influencia admiro a muchos poetas: Paul Celan, Eugenio Montale, Giorgios Seferis, Kavafis,Panero, Rene Char, Benn Gottfriend, Yves Bonnefoy, Marina Tsvatáieva, Novalis, Pier Paolo Pasolini, Vladimir Holan, Alejandra Pizarnik, Wislawa Szymborska, Nazim Hikmet, Ana Ajmátova, Eugenio Montejo, Juan Sánchez Peláez. E.E Cummings, Salvatore Quasimodo…
  9. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?
    Muy niña el primer libro sin ilustraciones que leí fue Ana Isabel, una niña decente de Antonia Palacios
  10. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?
    La montaña mágica de Thomas Mann. Es una cátedra de filosofía, sin dejar de  lado la aventura y lo inverosímil.
  11. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?
    Mucho movimiento y muchas voces.
  12. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?
    Siddharta; Herman Hesse.
  13. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?
    Muchos. Para empezar dos: El espíritu de las leyes de Montesquieu y La riqueza de las naciones de Adam Smith y a todos los venezolanos les recomiendo leer Rebelión en la granja de George Orwell (lectura obligatoria)
  14. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?
    Rafael Cadenas y Alfredo Chacón.
  15. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?
    Middlemarch de George Eliot.
  16. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?
    Leer mucho y bien. Tener paciencia y no desfallecer aunque el camino esté lleno de baches.
  17. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?
    Me gustaría escribir narrativa también y seguir escribiendo poesía.
  18. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?
    No he vivido esa experiencia pero un libro erótico, extraño y bello es Ada o el ardor de Vladímir Nabokov
  19. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?
    Son luchadores y vencedores. Donde todo el mundo cierra las puertas ellos abren ventanas. Para ellos importa la palabra y no los rostros. Van construyendo un camino en medio de la bruma pero cada paso es firme. Editar en estos tiempos y en las condiciones actuales es un acto de fe. Todo mi respeto y admiración hacia ellos.

Mariela Cordero

Mariela Cordero García
Poeta, artista visual y abogada. Participante del Taller de Poesía de Monte Ávila Editores Latinoamericanos, edición 2006, facilitado por el poeta Alfredo Chacón.  Participante del Taller de Edición de Libros de CELARG en año 2008, facilitado por el escritor José Tomas Angola Heredia. Participante del Taller “La Narrativa”, facilitado por el escritor Rodrigo Blanco durante la FILUC 2010. Participante del Taller “Mirada poética en nuestra lengua”, facilitado por la poeta Edda Armas durante la FILUC 2011. Ha publicado en las revistas digitales: Revista Voces (Madrid, España 2005); Cinosgargo (Chile, 2009); Blog Legados (España, 2009) que ha sido condecorado como el mejor Blog literario por la revista Letras de España en el año 2010; Apolorama (México, 2008-2013); Revista Biografía (Brasil, 2012); Le capital des mots (Francia, Abril 2013); Revista Na´at  (México, 2013). Y en las revistas literarias impresas: Revista Voces (España, 2005); Revista Internacional La Porte des Poetes con una Mención especial: Latinoamérica  (Francia, 2007). Fue participante de la antología Cuaderno Legados I (Ediciones Legados. Madrid, 2010). Recibió la Mención Honorífica con publicación en la Revista La Porte de Poets (Francia, 2007). Participó de la antología La voz de la ciudad  (Editorial Public-Arte.  Caracas, 2012); Participante de la Antología World Poetry Yearbook, en sus ediciones 2013 y 2014 (China). Fue incluida en el libro Homenaje a Alejandra Pizarnik El lugar de la ausencia (Bruma Ediciones. Argentina, 2015). Resultó ganadora del II Concurso Radial y Televisivo de la Librería Mediática, con el poema Hilvané tu nombre en 2006; ganadora del Concurso Tu historia 2013 Códigomujer, elegida por la escritora Carla Guelfenbain (Chile); ganadora del tercer lugar del Certamen Internacional de Poesía Alejandra Pizarnik, en julio de 2014, en Argentina. Primer Premio Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda Ecuador (2015). Segundo Premio de Poesía  Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracce per la Meta, Italia (2015) En 2013 publica su primer poemario El cuerpo de la duda. Ediciones del Movimiento publica su segundo poemario El idéntico incendio.

"Destellos y mala conciencia" sobre A la sombra de los destellos de Mario Amengual, por Alberto Amengual

A la sombra de los destellos Portada - copia

“Ajedrez misterioso la poesía, cuyo tablero y cuyas piezas

cambian como en sueño y sobre el cual me inclinaré después

de haber muerto”.

 (Jorge Luis Borges,  El Otro el mismo).

Veo el tablero y las piezas colocadas frente a mí: es un libro de poesía titulado A la sombra de los destellos, recientemente publicado por mi hermano Mario (Maracaibo, Colección Puerto de Escala, 2015) y yo, que he seguido su trayectoria literaria desde el comienzo, siento la urgente necesidad de escribir unas palabras, de reafirmar un acercamiento que, aunque signado por lazos de sangre, vaya más allá de un complaciente compromiso familiar. No es una concesión, es mi deber como hombre de letras que siente y padece la mala hora de este país, y que admira los caminos con corazón que este poeta transita desde hace casi un cuarto de siglo (La arboleda deslumbrante, 1991; El tiempo de las apariencias, 2000; El pozo de la historia/Los extranjeros, 2001; El pozo de la historia, 2007; El cantante asesinado, 2009; La fiesta de La Democracia, 2011; El abismo de los cocuyos, 2013).

Cuando hago un recorrido memorioso por esta obra que abarca la poesía, la prosa poética y la novela, viene de inmediato a mi memoria la última frase del discurso que pronunciara el poeta Saint John Perse al momento de recibir el Premio Nóbel: “Y ya es bastante para el poeta ser la mala conciencia de su tiempo”. ¡Con cuánta perseverancia y vehemencia sufrida Mario Amengual ha hecho suyas estas palabras! Con impredecible fortuna ha sido constante en sus designios, tiene conciencia plena de sus vivencias y asume los riesgos del compromiso:

Si otros han destrozado su alma por el lucro,

si no se reconoce otro mérito que la apariencia triunfadora

y las marcas que ratifican el poder,

ese pasto que necesita la opinión de los demás,

¿cómo pedirle a quien brega con las palabras y suele

acogerse al silencio, que sume ladrillos al brocal de las apariencias?

   (Consideraciones a contrapelo, El tiempo de las apariencias)

Contradicción aparente en estas palabras del poeta, porque Mario brega sin cesar con las palabras pero jamás se ha acogido al silencio, a lo cual podría responderme como el gran Walt Whitman: Me contradigo y qué, soy amplio y contengo muchedumbres.

Cuando se labra el lenguaje en el terreno de la poesía, no es dable esperar mucho de los frutos; por lo menos no hay un tiempo fijado para su recolección. Mario lo sabe y espera, aunque a veces sus textos dejen traslucir un furor que puede parecer impaciencia:

Pronuncian sus arrogancias

en tono de victorias bélicas,

confiados en que sus palabras emocionantes

ocultarán su vocación de verdugos.

Furor comprensible si nos atenemos a la oscura realidad que nos ha tocado vivir, pero no impaciencia porque el poeta sabe, lo ha vivido en carne propia,  que el poder de la palabra es inconmensurable y su poder transformador infinito. Aunque nos rodeen la mediocridad y una moral depauperada, el poder transmutador del lenguaje, y en especial el lenguaje poético, jamás perderá su vigencia porque en la cambiante historia de la humanidad siempre hay ciclos donde el espíritu, y con él el lenguaje, ocupan lugar de preeminencia y el individuo y la sociedad viven tiempos de esclarecimiento, lucidez y justicia. Podemos afirmar entonces, sin  temor a faltar a la verdad, que la vida poética de Mario ha transcurrido entre las sombras y una luz precaria y breve, entre “el abismo de los cocuyos” y “a la sombra de los destellos”. No puede ser de otra manera, en esa dualidad natural de la luz y la sombra oscilamos, y el poeta, hombre siempre vigilante, atento y observador, capta las señales de la verdadera realidad hasta en los hechos más pequeños y poco llamativos de la realidad ordinaria. Y mucho más en los tiempos que corren, tiempo de sombras casi permanentes en el cual la luz se filtra a través de unos pocos individuos, esos que como Mario se han propuesto ser la mala conciencia de su tiempo, a pesar de los nefastos augurios que se ciernen en nuestro horizonte vital:

Esta otra mañana de infames noticias,

 tráfago mercantil y discursos patrioteros,

 la exalta una niña

 que, tomada de la mano de su abuela

 y a cuyas rodillas apenas llega,

 lleva en su otra mano

 una flor de cayena como una ofrenda.

Por eso no hay que desesperar del presente, porque el poeta está allí observando y de pronto, con el poder de su lenguaje, transforma una realidad deleznable en un destello que anula las sombras: lo que realmente vale la pena ver es a una niña con una flor de cayena en la mano como una ofrenda.

Dice Jacob Burckhardt en  sus Reflexiones sobre la Historia Universal (1905): “El individuo contemporáneo suele sentirse totalmente impotente ante tales poderes históricos; por regla general se pone al servicio de la fuerza atacante o de la fuerza que opone resistencia. Son pocos los individuos de la época que logran encontrar el punto de Arquímedes al margen de los acontecimientos y consiguen “superar espiritualmente” las cosas que les rodean (…) Tal vez esos pocos individuos no sean capaces de sustraerse a un cierto sentimiento elegíaco ante la necesidad de dejar que otros sirvan mientras ellos se abstienen. Tiene que pasar algún tiempo para que el espíritu pueda planear con absoluta libertad por sobre tales acontecimientos”. La cita viene al caso porque un poeta como Mario no se abstiene, lucha con la palabra, la moldea según sus necesidades vitales y nos va llevando por su camino con corazón a lugares sin tiempo, a encuentros y desencuentros con la realidad ordinaria, a valores como la amistad y la solidaridad; en fin, nos va llevando a esa realidad donde Yo es Otro y “si el cobre resulta clarín no será suya la culpa” (Rimbaud). De allí que, según sus palabras:

Tanta gente hundida

en los agobiantes problemas domésticos

o del trabajo

(o caídos en el abismo asfixiante del desempleo),

no ve

(¿cómo puede ver?)

el círculo del cielo que nos ensalza.

Fiel al texto de Burckhardt, asumo que el espíritu de Mario, en A la sombra de los destellos, planea con absoluta libertad sobre nuestra menoscabada realidad actual.

Por momentos, pareciera que el poeta se torna pesimista, aunque quizá esté hablando de otros:

Aún no es tiempo

para la palabra inconforme:

le sobran espinas y le falta delicadeza.

No coincide con el canto de los gallos

y se ahoga en el ámbito de los pactos.

¿Se referirá acaso a tanta gente que ahora vive del pacto taimado y la promesa incumplida? ¿A gente cuya conducta no vale mencionar aquí? Si es así, el poeta hace lo correcto, los pactadores de oficio no tienen cabida en este ámbito y, fiel a sus principios, cumple con denunciarlos y de paso, los envía al título de uno de sus libros: El pozo de la historia.

Quisiera decir muchas otras cosas sobre este libro de mi hermano, pero prefiero que sean otros lectores quienes hagan tantos descubrimientos como los he hecho yo y que se atrevan, después de leerlo, a seguir sus “caminos con corazón” y se sumen al grupo de quienes quieran ser “la mala conciencia de su tiempo”.

Ya para finalizar debo decir que el último poema de A la sombra de los destellos está dedicado a mí y que, aunque las imágenes allí expresadas me conmovieron en lo más hondo, no lo voy a comentar. La razón es una sola: como producto de nuestro profundo amor fraternal es una historia que sólo a nosotros concierne. Si peco de egoísta sólo me queda esperar la dispensa y la comprensión del lector.

 Alberto Amengual

"EL POETA: UNA PERSONA DOBLEGADA", por Alexis Romero. Sobre "Fosa Común" de Miguel Marcotrigiano.

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Miguel Marcotrigiano, en la Librería El Buscón de Caracas, antes de la presentación del poemario “Fosa Común” el 22 de abril de 2015.

Toda palabra aspira secretamente a ser oración, alabanza, danza, cuerpo, desierto. Oímos la oración, danzamos o vemos danzar, amamos la fragilidad del cuerpo y damos la bienvenida a la conmoción del desierto donde ocurre el lenguaje sólo cuando nos convertimos en conversadores, habitantes de una comunidad que no renuncia al asombro de lo simple, que vive siendo reservorio del sagrado golpe del misterio.

El poeta es una persona común, como la hierba, maravillosamente doblegada y convertida en acueducto para que ocurra la aspiración de la palabra. Una persona doblegada para que converse con la comunidad de los doblegados.

El poema es un resto de oración, un resto de gracia, un resto de agradecimiento. Su hechura contempla una tragedia necesaria: la muerte del olvido para que ocurra el nosotros, la comunidad, la tradición, la memoria. Nadie lo escribe solo. Lo acompaña una civilización de doblegados por el asombro: los siervos del verbo donde duerme y despierta la belleza. Tal es la fe legada por el Génesis: todo se crea acompañado. Hasta en la soledad, que es la delicada relación con los agujeros del misterio, se entra acompañado. Cuando no, sucede la desgracia, la enfermedad. Cuando una palabra se enferma, enferma a la humanidad, llena de extinciones a la memoria.

Fosa común es la celebración de lo ajeno en nosotros. Es la voz decantada de los vínculos del poeta. Se ha visto cómo lo ajeno late en lo que somos; se ha elegido agradecerlo, comunicarlo, compartirlo, para que los poemas sean las obras inacabadas del vínculo. Así, el desnudo formal nombra a los creadores de herencias y legados. Y esto dota de inocencia y polisemia a los hilos semánticos y rítmicos de cada poema. Muere el artificio, la careta. Vive la técnica, el rostro de lo singular. Alguien nos dice: no llegué sólo, vine acompañado de lo ajeno.

Miguel Marcotrigiano confirma con Fosa común, lo que siempre hemos visto y admirado en sus poemas: la agradecida voluntad por la poesía; el oído atento; la depuración del ritmo; el uso espiritual de los verbos; el nombramiento honesto de sus sombras…

Un libro que nos calma con su raíz: hemos y seremos ajenos. Aquí descansa la gran fuente de la creación y recreación de la belleza. De aquí bebe el cuerpo; aquí viene y reclama el espíritu.

Alexis Romero
[Epílogo a la edición del poemario “Fosa Común”]

Poeta Alexis Romero. Reconocido crítico y escritor venezolano.
Poeta Alexis Romero. Reconocido crítico y escritor venezolano.

"Al otro lado de la vía oscura" de Zakarías Zafra, por Miguel Marcotrigiano

Portadilla Al otra lado de la via oscura
La lectura de un libro de poesía –que no un poemario– siempre precisa del conocimiento de la producción del autor. Tal como el poema adquiere una significación más completa al estar en conocimiento del todo al que pertenece, el libro se resemantiza si uno conoce la bibliografía del poeta. El sentido parece adquirir nuevos matices bajo los haces de luz que producen el resto de los signos del sintagma. Cada poema y cada libro constituyes signos que adquieren nuevas significaciones al entrechocarse entre sí, como diría Mallarmé acerca de las palabras.
En ese sentido, la lectura íngrima de Al otro lado de la vía oscura (Ediciones del Movimiento, Maracibo, 2015), del poeta barquisimetano Zakarías Zafra, nos deja en la semi penumbra, en el juego de sombras y luces que se anuncia en el título. El código, personalísimo, se despliega a lo largo de veinticinco textos, que van de la línea poética (pues no es correcto hablar de verso acá) a la expresión en prosa. Las oscuridades ganan terreno con una diagramación que parece obedecer al capricho, a veces del autor, en oportunidades del diseñador.
La temática es imprecisa para quien lee. Hay pocas pistas que permitan rastrear el asunto, incluso en una lectura paradigmática. La voz que habla en los textos va de un lado a otro de la vía en penumbras que constituye la poesía, cruza de una a otra orilla vertida en un lenguaje elusivo, inaprehensible, extraño. Es claro que el lenguaje poético surge como código cuando la lengua común no alcanza para significar y, por tanto, es un error común tratar de desentrañar un significado. La poesía nace para ser sentida más que entendida, por lo menos a partir de la Modernidad lírica. No es importante la anécdota, aun cuando exista, así sea en la zona penumbrosa que el autor real intenta mostrar.
Apenas se percibe la presencia de una voz que trasiega su esencia, o la hereda de otro (¿el padre de la dedicatoria?), cuando va de un texto a otro. La otredad, precisamente, juega papel fundamental para aquellos que insistan en decodificar el poema. La sombra, el lado oscuro de la vía, forma parte indivisible de esa voz que a veces se niega a dejar que se le arrebate, que protege con evidente celo de quien desee arrebatársela. El tú al que se refiere el hablante se espejea en este, se deja entrever a través del velo que ofrece la mirada turbia, del fugaz paso de la luz.
Poesía que se resiste a una fácil interpretación, que precisa de los territorios iluminados por la anécdota, esta de Zakarías Zafra, es apenas una muestra de las posibilidades que promete la lírica de este autor larense de las últimas promociones literarias.

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Zakarías Zafra Fernández y el futuro de la literatura en el occidente del país

Cuando le preguntamos, al poeta de veintiséis años, oriundo de Barquisimeto,  cómo se describe a sí mismo, nos dijo: Como un músico de oído: pura intuición y empecinamiento. 

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Conocer a Zakarías Zafra Fernández es, sin duda, conocer a uno de los protagonistas de novísima poesía venezolana; tanto por su poética, que se enciende en las palabras como fósforo inagotable o un bramido de dolor que se aferra a la vida; como su ejemplar personalidad, de consistencia almada, que nos hace ser testigos de un ser extraordinario en su estado dócil y en cierne. Una sensación igual, debió trasmitir a quienes lo conocieron, Vicente Gerbasi, durante su juventud; porque curiosamente, el libro Al otro lado de la vía oscura, publicado por Ediciones del Movimiento, en su Colección Volante; es un canto en voz alta a la paternidad y a la condición de hijo: esa relación desafortunada en las voces poéticas de Venezuela, que hoy se replica en Zakarías Zafra Fernández, con una novedosa complejidad del lenguaje; que lo hace dócil a la mentes exquisitas.

Su experiencia como promotor cultural lo ha llevado a dirigir los destinos de la cultura del municipio capital de la ciudad de Barquisimeto, junto al alcalde Alfredo Ramos, en la dirección del General del Gabinete de Cultura, Turismo y Recreación; que le ha permitido desarrolla una experiencia inédita en el país llamada Slam Poético Barquisimeto, con el apoyo del sector público y privado de la ciudad. Otra evidencia de los nuevos causes que cruzan la literatura venezolana: los jóvenes poetas se quedan en sus ciudades para construir la sociedad lectura y sensible que necesitan para sus obras; al contrario de la migración de escritor hacia la capital que se experimentó durante las primeras tres cuartas partes del siglo pasado.

Su reciente poemario Al otro lado de la vía oscura, fue presentado el pasado 23 de abril, Día Internacional del Libro, en la Librería Lugar Común, de la ciudad de Caracas, con palabras del gran poeta venezolano Alfredo Chacón. Y continuara siendo presentado en el resto del país; primero el 16 de mayo en Barquisimeto, y juego el 16 de junio en la ciudad de Maracaibo, durante la realización de la II Semana Zuliana de la Narrativa.

Zakarías, respondió a nuestro cuestionario, para darnos una muestra breve de su pensamiento poético.

Portadilla Al otra lado de la via oscura

  1. ¿Cómo te describirías literariamente hablando?

Como un músico de oído: pura intuición y empecinamiento.

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Más allá de ayudarme a mí a recoger los vidrios, lo desconozco.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

El saber que todas mis ambigüedades y fragmentaciones tienen un sentido, me crean un propósito.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Una satisfacción maternal, con algo de poscoito y contemplación.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Dejar de serlo para empezar a escribir de verdad.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Mirando atrás, encontrándome con todo lo que había escrito a los dieciséis años entre la timidez y el guayabo.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Nada en especial: encerrarme, procurar el silencio y releer.

  1. ¿Qué te inspira?

Yo diría que la colisión constante entre la ciudad, la mujer, la política y la cultura.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influenciado para escribir?

Rafael Cadenas, Carlos Monsiváis, Jorge Luis Borges, Denzil Romero.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Con El príncipe feliz de Oscar Wilde, cuando era pequeño. Luego abandoné y volví con Poda, de Andrés Eloy Blanco, cuando era adolescente.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Pienso en La insoportable levedad del ser, por las resonancias que tuvo en mi vida cotidiana en aquel momento en que lo leí.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

La literatura venezolana, así como la música y me atrevo a decir que el resto de las artes, está pasando por un gran momento. Y hablo desde la perspectiva de la creación, con obras cada vez más interesantes, ricas, profundas, y de la lectura, que trae un ánimo creciente y vivo. Novísimos, inéditos y consagrados se están dando encuentro en un “campo literario” (como dice Bourdieu) que no ha hecho otra cosa que ensancharse y enriquecerse. Creo que todos los desafíos que la realidad del país les presenta a los escritores (y a los artistas) los han invitado a la creatividad, a la experimentación, a una mayor exigencia. Editoriales independientes, autoediciones, librerías con programación artística permanente, también han ayudado mucho a este fenómeno de conocernos, escucharnos y leernos.

 

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

En qué creen los que no creen, de Umberto Eco y el Obispo de Milán.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

Una antología de la poesía francesa que hizo Georges Pompidou, a ver si agarra ejemplo y se anima.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Roberto Martínez Bachrich.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

2666, de Roberto Bolaño. Era prestado y no me dio tiempo de terminarlo (tampoco sé si hubiese podido hacerlo).

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Iniciarse también en el camino de la corrección.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Volver a mirar atrás y conseguir una obra en pie que me despida, que diga mi nombre cuando estén a punto de olvidarlo.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Cuando leí Casas muertas en tercer año de bachillerato. Hubo algo con las manos de Carmen Rosa que me inquietó.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Es una iniciativa literaria y cultural valiosísima, exitosa, coherente, digna de ser replicada en otras ciudades del país.

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Zakarías Zafra Fernández (Barquisimeto, Venezuela. 1987)

Escritor, músico y gestor cultural. Coordinador General del Gabinete de Cultura, Turismo y Recreación de la Alcaldía de Iribarren y profesor de Estética en la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA-Decanato de Humanidades y Artes). Es autor de los poemarios Quinquenio (2009), El bemol de los latidos (2011), Al otro lado de la vía oscura (2015, Ediciones del Movimiento), y del libro de cuentos cortos Blanda intuición de párpados (2014). En 2012 resulta ganador del concurso nacional “Découverte de la Francophonie”, otorgado por la Embajada de Francia en Venezuela.

Actualmente es productor y conductor del programa radial Sonidos de Vanguardia (Fama 98.1FM-Circuito Éxitos), co-fundador del Slam Poetry Barquisimeto y articulista del diario El Nacional. Obtiene en 2013 una Especialización en Periodismo y Ciencias de la Información (Universidad Miguel de Cervantes, España) y es tesista de la Maestría en Literatura Latinoamericana (UPEL).

Su trabajo literario inédito abarca la narrativa breve, el ensayo y la dramaturgia.

Movimiento Poético de Maracaibo presente en el 7mo Festival de Lectura de Chacao

La lombriz - Festival de Lectura

El próximo viernes 8 de mayo estaremos en la ciudad de Caracas en el marco del 7mo Festival de Lectura de Chacao, presentando el poemario infantil MÁS FELIZ QUE UNA LOMBRIZ del reconocido poeta maracaibeño Carlos Ildemar Pérez; quien es director de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia, autor de siete poemarios para niños, entre sus quince libros de poesía; y a demás es miembro honorario del Movimiento Poético de Maracaibo, junto a Rafael Cadenas, Armando Rojas Guardia, Alfredo Chacón, Jacqueline Goldberg, Víctor Fuenmayor Ruíz, Miguel Marcotrigiano, María Antonieta Flores, Lilia Boscán de Lombardi, José Antonio Castro y Enrique Romero. “MÁS FELIZ QUE UNA LOMBRIZ” es el poemario que encabeza la Colección Almita, de Ediciones del Movimiento, el brazo editorial de la Asociación Civil Movimiento Poética de Maracaibo, organizadora anual del Festival de Poesía de Maracaibo, en el mes de septiembre. La presentación será en la SALA INFANTIL del Festival de Lectura de Chacao, en la Plaza Francia, a las 7 p.m.

Al otro lado de la via - Festival de Lectura

También, el mismo viernes 8, pero a las 3 p.m., en el Salón Jardín de la Feria, el Movimiento Poético de Maracaibo estará presentando el poemario “AL OTRO LADO DE LA VÍA OSCURA” del joven poeta larense Zakaría Zafra Fernández; junto a los otros títulos de la Colección Volante de Ediciones del Movimiento, donde se agrupa la más reciente muestra de la novísima poesía venezolana, con los títulos “El olor de otras palabras” de Jósbel Caraballo Lobo (La Guaría, 1988), “Lo que la noche calla” de Georgina Ramírez (Caracas, 1972) y “Political manifestation” de Luis Perozo Cervantes (Maracaibo, 1989); entre otros. Las palabras de presentación de este poemario estarán a cargo del poeta y profesor universitario Miguel Marcotrigiano.

Esperamos contar con su apoyo y asistencia en esta jornada.

Twiiter: @Festival_Poesia
Facebook: Movimiento Poético de Maracaibo

"UN MOVIMIENTO Y DOS VOCES" Palabras de Alfredo Chacón

UN MOVIMIENTO Y DOS VOCES

         Me complazco en agradecerle varias cosas a los inventores y consecuentes Atlas del Movimiento Poético de Maracaibo. En primer lugar, la amistad personal que siempre me han brindado sus cabecillas; luego, las generosas atenciones hacia mi persona y mis libros que ya en dos ocasiones me han regalado la experiencia de unos días en su ciudad, compartiendo la condición de visitante invitado nada menos que con Rafael Cadenas, Jaqueline Goldberg, César Seco, Eleonora Requena, Gina Saraceni y Armando Rojas Guardia. Y como si fuera poco, la reedición que quisieron hacer, e hicieron, de Materia bruta, el segundo de los dos poemarios míos que aparecieron al principio y al final de la década de los años sesenta. Pero sobre todo les agradezco la iniciativa y la sostenida hazaña de su existencia misma; su decisión de echarse al hombro sus festivales anuales en la ciudad donde crecen sus raíces, y desde donde irradian sus ediciones de poetas venezolanos, como las de Miguel Marcotrigiano y yo mismo, presentadas ayer miércoles en El Buscón, y las dos que hoy hemos venido a acompañar en su nacimiento, aquí en Lugar Común.

         Efectivamente, de esto es que principalmente he querido hablarles esta noche. ¿Qué puede ser más importante, más conquistador de nuestra gratitud, que, contra viento y marea, llegarle a los lectores de poesía con libros como estos de Jósbel Caraballo Lobo y de Zacarías Zafra Fernández, que el Movimiento Poético de Maracaibo acaba de incorporar a su Colección Volante? Hubiera bastado, para que fuese así, con que se tratara de libros de autores que hasta ahora no habíamos conocido. Pero hay más. Se trata de dos libros válidos como tales poemarios, dignos de tan preciado nombre genérico, pero que además rebasan el cumplimiento de la sola suficiencia por la manera como en ellos toma cuerpo la vocación de hacer entrar en el poema la resonancia del clima general, mas inmediato, en que se nos está echando encima el mundo en que vivimos.

         Jósbel Caraballo Lobo consigue este atrayente resultado  valiéndose de la amplitud de los períodos verbales como característica principal y constante del poema. Una amplitud que no es atributo exclusivo de la extensión y persistencia cuantitativa de sus frases, sino que más bien se debe a lo incesante de sus invocaciones de la experiencia subjetiva y contextual del mundo al que apunta su decir. Zacarías Zafra Fernández, se afinca sobre todo en el poder de síntesis: en su poema la exuberancia de las apelaciones mundanales, y la insistencia de los movimientos de experiencia que su decir se apropia, vienen a ser resueltos como puntos de llegada, como evidencias recientemente logradas, más que como fuentes o requisitorias ambientales del estremecimiento subjetivo.

         De manera que tanto en Al otro lado de la vía oscura, de Zafra Fernández, como en El olor de otras palabras, de Caraballo Lobo, las opciones poéticas que hoy me ha parecido justo resaltar se sustentan en una palabra decididamente dicha. Son el resultado de una decisión de decir que, desde luego, vive legítimamente de su impulso personal, pero no se queda en él. Y esto es para mí un motivo de celebración que me complace compartir con los amigos del Movimiento poético de Maracaibo, con esta querida librería Lugar Común, y con ustedes.

Alfredo Chacón
Caracas, 23 de abril de 2015

“Soy como un mar de noche”: Jósbel Caraballo Lobo una voz prometedora de la poesía venezolana

Cuando le preguntamos, ¿Cómo te describirías literariamente hablando? “como un mar de noche”, fue la respuesta del joven poeta venezolano oriundo de La Guaira, la única ciudad de Venezuela que ha sentido la furia del mar. Su tiempo lo comparte entre su profesión como ingeniero en sistemas, su pasión como actor teatral y la corrección de sus varios poemarios inéditos. Tras acudir la primera Recepción de Manuscritos de Ediciones del Movimiento en 2014, su obra “El olor de otras palabras” fue seleccionada para editarse en la Colección Volante, donde se agrupan las nuevas y talentosas voces de la poesía venezolana de la segunda década del siglo XXI.

autor

Su poesía, provista de un tanto de mística y otro tanto de urbanidad, es el ejemplo perfecto del auge la novísima poesía venezolana. Es un joven que afirma ante la pregunta: ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor? “Las dudas. En el arte y en la literatura sólo hay viento en contra”. La nueva generación de escritores venezolanos, signados por inseguridad, la discriminación política,  el alto costo de la vida, se enfrentan a la realidad poética con los mismos recursos que han adquirido de la habitualidad, la fe en la supervivencia. Así en el último poema de su libro “El olor de otras palabras” que se presentará el próximo 23 de abril, Día Mundial de Libro y el Idioma, en la Librería Lugar Común, frente a la Plaza Francia en municipio Chacao; con palabras de presentación del gran poeta venezolano Alfredo Chacón.

Portadilla - El olor de otras palabras

“EN EL DESEO de relatar noches inversas
desnudo el canto de lo proscrito en la memoria del fantasma: una suerte de lámparas que enlutan el ensueño

Borracho de las páginas de tu niñez (que tanto bebí sin encontrarte)
piso tus sábanas hasta mis cuencos
narro el juguete que en tus ojos fue escritura, torturando árboles en medio del aguacero

Cuando la pluma vuelve su prisa hacia la muerte del uniforme que más odié
el hastío disfraza una extinción / borra las luces del semáforo
y entonces lo sabes: éramos años fumando un viejo amor, un resplandor sin horas.”

Siendo original de La Guaria, estado Vargas, pertenece a la primera generación de escritores venezolanos que crecieron a la sombra de la desgracia natural más grande de nuestra historia nacional, como protagonista y sobreviviente de una catástrofe natural que para muchos guarda un significado premonitorio de la debacle y social que sufre hoy el país entero: Del deslave de 1999 recuerdo un éxodo de cuatro días, mi hermano mayor ayudando a mamá a trasladar a mi hermano menor y una constante sensación de pérdida. Yo tenía 13 años. Si bien, estaba con mi familia, tenía pocas noticias de tantos seres queridos. No sabíamos del futuro inmediato, y era extraño cómo los demás sólo veían en nosotros la orfandad. A donde llegábamos, nos preguntaban cosas y era un siempre repetir lo sucedido. Fue la primera vez que sentí que había quedado algo atrás, en blanco. Además, se partía un siglo y un milenio. Mamá nos dijo: “Dios proveerá”, y así fue. Desde entonces, todo se partió en dos. Incluso mi hogar. Allí comenzó mi adolescencia. Dejé atrás la fuente de mi escritura y empecé a vivir la novedad que me trajo hasta acá”.

 vargas

Jósbel Carabollo Lobo, también respondió a nuestro cuestionario, para dar a conocer parte de su pensamiento literatura y sus impresiones sobre el mundo de la lectura:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Quiero creer que es así. Hoy, vivimos un desgaste que cada escritor, cada artista, ha querido testimoniar desde su rincón. Exponemos nuestras presencias con la ambición de que otros las hagan suyas. Si ocurre esa simbiosis; si esto que nos expone, es capaz de despertar, de resurgir en los demás, entonces hay utilidad.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

Hay un dictado perenne que no sé apaciguar. Siendo un adolescente empecé a registrar mis frustraciones, mis fragilidades; y en algún instante, tuve la sensación de que esos primeros trazos podrían esbozar también las sensibilidades de otros. Luego el amor, la impotencia, el mar; a través de una voz que me fue concedida. De pronto, sea la sensación de que mis signos dejen de ser sólo míos, lo que me impulsa a volver.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Me preocupa, porque en cada nueva lectura, corrijo. No puedo estar conforme. Hace unos años leyendo a Roberto Mussapi, tomé para mí la lección de que un libro es en realidad un solo poema. Siempre estoy buscando ese poema. Mientras más leo, menos a gusto estoy con mis libros. Por eso no busco el punto final: sucede.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Tal vez ante la ocasión de leer un texto que acababa de escribir y percibir que aquello se desprendía de mí, y empezaba a tener vida propia.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

No, quisiera tenerla. Aunque corrijo mucho, dudo mucho cuando produzco textos nuevos.

  1. ¿Qué te inspira?

Este país me inspira. Sus derrotas, sus desdichas. Mi novia saliendo a marchar entre miles de estudiantes. Saber que no hay diferencia entre nuestros desamparos y los de una patria que es cada vez menos. La impotencia. Ser un empleado que escribe códigos durante el día y da el uno por ciento más al final de la noche para leer un poema o una obra de teatro, me inspira para continuar, para anotar aquí o allá algún signo que me sea dictado.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Dependiendo del interés en determinados tiempos. Yo hablaría de páginas. Hay textos de Juan Ramón Jiménez, Vicente Huidobro y Eugenio Montejo, que son ya necesidad. Cuando me atreví a escribir, llevaba siempre conmigo a Vicente Gerbasi y a Roberto Juarroz. Llegaron también Paz Castillo, Alberti, Kavafis, José Ángel Valente, Mussapi. Me han aleccionado, la exactitud de Ana María Del Re, la amplitud de Juan Manuel Roca, la cercanía de Andrés Eloy Blanco, el riesgo de Joaquín Sabina… Nombrar trae consigo lo incompleto. Puedo decir que en tiempos recientes me interesaron Miguel Florián, Olga Orozco, Humberto Díaz Casanueva… Los ensayos de Octavio Paz son insuperables.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Humor y Amor de Aquiles Nazoa.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

No sé si tenga un libro favorito. Platero y Yo, posiblemente sea el libro al cual haya regresado más. El color de esa inocencia que es mi patria, y que reside con mucha intensidad en mi infancia, puede vislumbrarse impetuosamente desde allí. El Bhagavad-gita Tal Como Es, de A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada es obligatorio desde hace unos años. No tengo otro asidero en mi búsqueda espiritual.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

Me gusta saber que haya tanta gente escribiendo, aunque mis posibilidades de leer siquiera un porcentaje decente de ese cúmulo, no sean las mejores. Internet permite acceder a ciertos contenidos que amablemente colocan los autores, y esto hace que al menos lleguen las noticias y que algún sabor nos quede. Sé que hay riesgo, y es importante.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

Algo de Shakespeare, ¿Hamlet?

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

Los textos teatrales Ubú Rey, de Alfred Jarry o Un Enemigo del Pueblo, de Henrik Ibsen. Algunos quisieran que él leyera ¿Duerme Usted, Señor Presidente?

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Me vienen a la mente la poesía de Santiago Acosta y el teatro de Oswaldo Maccio.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Recientemente dejé por la mitad El Don del Águila de Carlos Castaneda. Sucedió que por no leer los libros previos no podía avanzar. Sin embargo, los conceptos que allí desarrolla son magníficos.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Que sean jóvenes. Y que vivan. Recientemente me preguntaba un amigo si estaba escribiendo. Le dije que poco. Me respondió: usted está viviendo, poeta.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Que me hayan leído. Con sinceridad, sin complacencia.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Sí, absolutamente con El Amor En Los Tiempos del Cólera.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

El interés que tiene el Movimiento en inventar un epicentro para la poesía venezolana, con ese empeño de publicar, de mantener un festival; es el cariño más grande que se le hace a la literatura en nuestro país. Particularmente, me llena de mucho optimismo. La era digital ha maltratado mucho la cultura del libro, y sin embargo, vemos cómo el Movimiento se empeña en editar decenas, entre tanta crisis de papel, de lectores. No conforme con eso, veo que hay una irradiación, y eso alegra aún más. Ya estamos viendo al Movimiento en Caracas, en Miranda. Es encomiable, un verdadero ejemplo.

 nombre espiritual

Jósbel Caraballo Lobo (La Guaira, 1987).

Ingeniero de Sistemas (UNEXPO-LCM, 2010), poeta, actor. Participante de la II Edición del Taller Juegos Para Un Montaje Teatral (Taller Experimental de Teatro, 2012-2013), y del Taller Nacional de Teatro (Fundación Rajatabla, 2014-2015). Algunos de sus poemas fueron publicados en la revista Estelas, del Grupo Literario Nosotros, y en la antología Poetas de Vargas, Tomo I (Alcaldía del Municipio Vargas, 2008). Ganador del Primer Premio de Poesía Juan José Breca con el poemario En la hendidura (Grupo Literario Nosotros, 2011). Mantiene inéditos los libros: Zona en reclamación, Entre tu boca y la palabra, Mientras mayo te acaricie, A la sombra de las puertas, Febrero.           

En la inmensa noche del ciberespacio. Sobre "Lo que calla la noche", de Georgina Ramírez

PORTADA LO QUE CALLA LA NOCHE - PORTADA Y CONTRAPORTADA
La tecnología nos ha alcanzado. Era inevitable. En estos últimos años no hay poeta que logre escapar a ella. Incluso quien aún no sienta que ha sido reconocido como tal. No obstante, este reconocimiento solo es parte del juego: el momento en que (en este caso) das “click” y envías al ciberespacio el puñado de palabras, de caracteres, de bytes, es único. Ese es el momento en que te conviertes en creador, vale decir: en poeta. Lo demás, es interacción social. La fiesta de la superficialidad. Después del “click”, decía, quedará amonedado, en las “páginas” etéreas de la internet, el poema. Y, técnicamente hablando, al someterlo a la vista del público (en el caso, de los internautas), ya has logrado publicar. En estos días, insisto, todos podemos publicar.
Pienso, muy personalmente y sin más base argumentativa que  mis propias convicciones, que ambas publicaciones (en papel y en bytes) son de distintas naturalezas. Una no suple a la otra. Ambas se mueven en esferas distintas y el rol de ambas es, así, diverso. Los receptores son distintos, también, aunque yo           –lector de libros– de vez en cuando ejerza de uno de mis otros yoes –el internauta–.
¿Qué ocurre entonces? Que el peso de la tradición de la imprenta es enorme. Podemos leer un libro en nuestro lector de e-books pero sabemos que no es lo mismo que leerlo en el objeto que impusiera Gutenberg en sus días. Un objeto cultura con una tradición y una presencia indiscutible. Hay, sí, lectores naturales de las redes: los chicos que desde la tierna edad de los 3 o 4 años están interactuando con la cibernética. Mis alumnos en la universidad (hablemos de los de Comunicación Social, por ejemplo) no soportan la profundidad de lectura que te ofrece un libro (con todas las de la ley). Nacieron o se formaron con la fugaz información de la web (fugaz porque puede ser modificada o puede desaparecer, literalmente, del espacio). Así, se forman como “periodistas” de tuits, de titulares, de información que no precise ser verificada (por lo menos en lo inmediato). Entonces, de la ruta fácil para publicar del blog, la página web o el tuit, el poeta, ser más complejo y profundo, desea saltar al libro. Es decir, desea ser poeta.
            Me encantaría seguir pensando sobre este asunto, del que converso cada semestre con mis jóvenes estudiantes (los bien llamados nativos digitales) que, hacen un alto en su vertiginosa vida, para atender con misericordia a este viejo inmigrante digital, lento como él solo, incapaz de comprender que en la velocidad está el futuro (aunque no lo veamos). Sin embargo esta breve divagación fue necesaria para introducir mis palabras de presentación del libro Lo que calla la noche (2015), de Georgina Ramírez, nacida de la imprenta del Movimiento Poético de Maracaibo. ¿Por qué? Cualquiera que dé una rápida (h)ojeada al mismo, percibirá de inmediato que se trata de una colección de tuits, oficio a la que es tan dada la poetisa.
Antes, debemos saber un poco quién es Georgina y qué vinculación ha tenido con este mundo de la poesía… Proveniente de los amorfos años 70 (una década que debía superarla imponente personalidad de los anteriores 60), aterriza en Caracas. Licenciada en Trabajo Social, especialista en Dinámica de Grupo. Creadora y directora de la A.C. LA PARADA POÉTICA. Co editora de la antología poética El Ojo Errante y de la también muestra antológica La Mujer Rota. Es autora de Piel de Durazno (plaquette de poesía), publicada por El pez soluble. Tres poemas suyos han sido publicados recientemente en 102 poetas. Jamming, de Oscar Todtmann Editores, actividad en donde participa activamente desde su creación. Su poesía, hasta el momento, se enclaustraba en unos poemas d mediana a corta extensión, en donde se detiene en la palabra para cincelarla y hacerla permanecer. La búsqueda empecinada en la ausencia, parece definir su temática de índole claramente erótica. El cuerpo de la hablante, despojado, vacío, es espacio para la lucha eterna entre el yo y otro que se diluye en la página.
La contención en el decir y el dar con la palabra exacta, es cosas de maestros. Lo sencillo es la palabra fácil, a flor de labios, inmediata, con o sin urgencias. Los maestros del pensamiento oriental lo sabían. Los budistas lo practican, aunque no siempre con éxito. Los artistas del haiku la ejercían. Reprimir la palabra para soltar el enigma o, al menos, la frase exacta, es tarea ardua pero, si se alcanza, el resultado suele ser feliz aunque sea doloroso.
La era de los 140 caracteres obliga a esto. Cuando redactamos un tuit, las más de las veces debemos revisarlo pues hemos excedido el margen permitido. Cambiamos vocablos, repensamos la idea, ajustamos términos, perseguimos obsesivamente la economía en el lenguaje. Y cuando el tuit se acerca la lírica, a la poesía. necesariamente va a compartir las virtudes de sus ancestros japoneses. La imagen cobra especial importancia sobre el decir. La imagen hecha con palabras. Porque en Instagram, por ejemplo, el collage, el video y otros efectos visuales con intención artística, se combinan con la palabra para lograr el placer estético. Antes, los foto poemas ya se habían puesto de moda y los concursos de estos requerían del envío del “texto/imagen”, a través de un MMS. En fin, la tecnología se había convertido en medio y razón de existir del objeto poético.
La llamada “poesía digital” o “e-poetry” exigía del medio digital. El papel era un medio ajeno. Mas quedaba, entonces, como decíamos al comienzo, la añoranza por este, por la “moda” y la tradición “gutenberiana”.  Acá en esta ciudad, surrealista por naturaleza, Maracaibo, en el 2013 el joven poeta Miguel Ángel Hernández obtuvo el IV Concurso Nacional de Poesía con ¡Oh, loren ipsum!, un libro que precisaba del medio digital. No obstante, la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, optó por la tradición del papel. Hay un miedo terrible a lanzarse al vacío del ciberespacio, mas en esta sociedad venezolana decimonónica, como la que estamos viviendo. En todo caso la edición ha debido venir acompañada de un cd de datos que contuviera, además, la edición digital. No es lo mismo, definitivamente, entrar en el juego de navegación que propone la obra original que la simple (aunque también gustosa) lectura en libro de papel.
En España, hace tiempo los autores más seguidos han llevado del blog al papel sus columnas, relatos y/o poemas. Lo hemos visto con Pérez Reverte, el desaparecido Saramago, y tantos más. Algo así, según mi criterio, ocurre con este libro de Georgina. De su cuenta twitter saltan los caracteres al papel. La tarea no era para nada fácil. Porque la soledad del tuit viene acompañada del momento de la creación y la publicación. Viene inserta en medio de otros tuits completamente ajenos, en función e intención. Y la recopilación y reorganización, por tanto, ha debido ser trabajosa. A veces se incurre, prácticamente sin querer, en la repetición de palabras de hondo significado, mas la lectura obligada invita al lector a aspirar profundamente entre texto y texto, a oler un poco de café en polvo para “olvidar” el aroma del poema precedente antes de abordar la nueva lectura. De no ser así, se perderá el efecto de esta nueva propuesta.

No importa que tan azul
esté el cielo
cuando los ojos insisten
en la sombra

            Luz y sombra. Color y ausencia de este. Porque solo se habla de la noche ciberespacial. Brasa, fuego, día, luz, color, ángel, cuerpo (por una parte); ceniza, sombra, oscuridad, noche, invisibilidad, demonio, cielo (de otro lado), constituirán los dos grandes campos semánticos de estos textos. Y en medio la almohada. Hollada, el espacio vacío, el deseo.
            La distancia que separa la red de Georgina, es apenas una frontera difuminada. El papel luce como tabla de salvación, aunque hace ya muchos sueños que ha sido una poeta publicada. En otro medio, con otras reglas. La Colección Volante, de las Ediciones del Movimiento poético de Maracaibo permite el salto al papel. Trae este libro para que los lectores desprevenidos de la internet, que hayamos perdido la oportunidad de leer en su momento los poemas de Georgina, tengamos ahora el placer de acercarnos a estos una y otra vez, a nuestro antojo.
            La memoria persiste en la profunda noche de la arcana cibernética. La antigua ciencia se transforma en realidad. El demonio se torna ángel, solo para volver a hundirse en las entrañas del sacrificio. Estemos atentos, pues si  no visitamos a los muertos, estos se levantan, hincan sus dientes en nuestra carne y logran así vengarse de los tiempos. Saludamos esta publicación de Georgina Ramírez y auguramos nuevos vientos  que impulsen la palabra de siempre.

Miguel Marcotrigiano L.
Maracaibo, febrero de 2015
mercado
ó

La Colección Volante de Ediciones del Movimiento estrena dos títulos: “Al otro lado de la vía oscura” de Zakarías Zafra Fernández y “El olor de otras palabras” de Jósbel Caraballo Lobo

Portadilla Al otra lado de la via oscuraPortadilla - El olor de otras palabras
La Colección Volante de Ediciones del Movimiento estrena dos títulos: “Al otro lado de la vía oscura” de Zakarías Zafra Fernández y “El olor de otras palabras” de Jósbel Caraballo Lobo

La labor editorial de la Asociación Civil Movimiento Poético de Maracaibo, que comenzó el noviembre de 2013, continúa a pesar de la crisis nacional de papel, en el mes de abril, nos voces nuevas se unen al corifeo de títulos de jóvenes autores que ostenta Ediciones del Movimiento. Se trata de los poetas Zakarías Zafra Fernández y Jósbel Caraballo Lobo, quienes en 2014 se postularon a la convocatoria global de manuscritos de hizo el Movimiento Poético de Maracaibo.

“Estos jóvenes son la voz naciente de una poesía venezolana enérgica. Su poesía, a pesar de la diferencia geográfica y de no conocerse en persona aún, pareciera estar inspirada por el mismo ímpetu, su estructura versal se sostiene con la misma madera; uno en encanto más urbano de la memoria familiar y afectiva; y el otro en la búsqueda furibunda de la esperanza de vida en el amor, la fraternidad y el arraigo interior. En abril nos estamos festejando con dos poemarios que darán que hablar en nuestra literatura nacional del futuro”, dijo el poeta Luis Perozo Cervantes, presidente de la Asociación Civil Movimiento Poético de Maracaibo y coordinador de su editorial.

Zakarías Zafra Fernández nacido en Barquisimeto en el año 1987, es escritor, músico y gestor cultural, actualmente es el Coordinador General del Gabinete de Cultura, Turismo y Recreación de la Alcaldía de Iribarren y profesor de Estética en la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA-Decanato de Humanidades y Artes). Es autor de los poemarios Quinquenio (2009) y El bemol de los latidos (2011), y del libro de cuentos cortos Blanda intuición de párpados (2014). En el año 2012 resultó ganador del concurso nacional “Découverte de la Francophonie”, otorgado por la Embajada de Francia en Venezuela. También es productor y conductor del programa radial Sonidos de Vanguardia (Fama 98.1FM-Circuito Éxitos), co-fundador del Slam Poetry Barquisimeto y articulista del diario El Nacional.

Jósbel Caraballo Lobo, nació en La Guaira, también el año 1987, es Ingeniero de Sistemas (UNEXPO-LCM, 2010), poeta y actor. Participó de la II Edición del Taller Juegos Para Un Montaje Teatral (Taller Experimental de Teatro, 2012-2013), y del Taller Nacional de Teatro (Fundación Rajatabla, 2014-2015). Algunos de sus poemas fueron publicados en la revista Estelas, del Grupo Literario Nosotros, y en la antología Poetas de Vargas, Tomo I (Alcaldía del Municipio Vargas, 2008). Resultó ganador del Primer Premio de Poesía Juan José Breca con el poemario En la hendidura (Grupo Literario Nosotros, 2011).

Libreria Lugar común

La presentación de estos poemarios se realizará en la ciudad de Caracas el próximo 23 abril en la Librería Lugar Común, a las seis de la tarde, con palabras del maestro Alfredo Chacón; y posteriormente en la ciudad de Maracaibo, en el marco de la Segunda Semana Zuliana de la Narrativa, en el mes de junio. Les dejamos una breve muestra de sus poemas:


ZakariasZafra
Del libro “Al otro lado de vía oscura”  de Zakarías Zafra Fernández
*
a cuatrocientos kilómetros tu sangre se reparte en idénticos espejos
rehúsas dividir la puesta
huyendo
pero el estallido encandila irremediablemente
ahora tienes la vigilia de nuestros ojos
las piernas encadenadas a la tristeza de ser libres
el domicilio de las glotonas moscas del colchón
nos queda un intento
propagar la culpa en un suicidio amistoso
a cuatrocientos kilómetros de este apocalipsis heredado
*

el techo está hecho de preguntas y lámparas ahuecadas por donde pasa la lluvia y caen borlas azules haciendo polifonías sobre nuestros cuerpos adormecidos separados por el verbo entre almohadas mientras pagamos nuestra fracción de culpas y acallamientos y tu boca se aísla en pedazos mientras aplano la impaciencia en tu barriga y las rayas paralelas de otro ser y otro llamarse sobre la puerta encendida que es un sueño trancado con llave una polifonía de colores infantiles sobre el cristal de las ventanas y la calle vociferante que no es otra sombra ni otra dureza erosionada por la lluvia ni otras borlas de sangre polifonía muda sobre cuerpos uniformes mezclados en la lámpara ahuecada y vacía de respuestas

*
aquí estamos ante los truenos
                                    que descienden
aquí se licúan las materias sin futuro
chatarras de hombres
descansan aquí de la vida
mira cómo atraviesan las aguas
hombre digno
bufón intachable
mira cómo es la tregua
aquí donde se funden los propósitos


autor
Del libro “El olor de otras palabras” de Jósbel Caraballo Lobo
*
BAJO UNA PUERTA enmudecida de instantes, tras recorrer ciudades atestadas de olvido entre sí
dormí, prófugo de tu memoria
Golpeaste (agonizante) todas las letras que intenté mentir, antes de ser abismo en esa calle donde mis manos retrocedían
Debí morder crepúsculos / derrotar sonidos, para decir que la prisa me llevó hasta la espesura menos velada
Escribí despacio
Quise ser tu madre dormida en todos los charcos, y así, ocultar el animal que incendió tus constelaciones
Quise ser mi cuerpo caminando de espaldas, huyendo de las paredes que en otras eras empuñaron la vejez
Quise ser la mitad de una página, el cenicero, lo que escapó de tu boca tras el vino.
*
MI PATRIA duerme en la religión del mundo
Tú, la vena solitaria que ayunó bajo mi infancia, te abrigas con la frase que no supe repetir, tras el humo en el tiempo
Tus hijos no conocen la canción del soldado, pero tiemblan el destino de tu vientre y de mis párpados
(y no sé hasta cuándo la bala los volverá ceniza)
Andar alegre / inventar la sonrisa, es la voz del mendigo que sueña con el disparo en el pecho del fantasma
Vamos a dormir las páginas de hierba enmohecida
(algo está muriendo en la sangre de los traidores)
Vamos a dormir el cincel que enhebra el animal en nuestra frente
Esta es la selva del general: aún nos queda la palabra por fusil, antes de enmudecer.
*
LA CASA viene cayendo hacia su tumba
Un frío nace en las sombras que las paredes reposan en esta madrugada
Los periódicos duermen, vencidos por horas que bostezan un recuerdo de animales imprecisos / de lápices borrando el humo de la memoria
En el fondo de sus letras, se pierde un fantasma de pieles inhabitadas
Viene desnudo de transitar un último despertar, invocando el hambre que la voz de un teniente desató en nuestras fisuras
¿Por qué durmió el vértigo de sus cicatrices, después de anunciar tanta nocturnidad?
La casa persigue un rumor de fábricas desiertas, sin ser mendigo / sin inventar el puñal que evoque la extinción de mis generaciones
Trae hasta mi funeral, el tránsito hacia un poema reescrito en todos los vuelos
derrumba el último segundo, en ansiedad de morir sin decir adiós.