Archivo de la categoría: Poetas Invitados al III Festival de Poesía de Maracaibo

Wafi Salih

Wafi Salih
(Trujillo, Venezuela. 1965)

Wafi
Magister en Literatura Latinoamericana en la Universidad de los Andes, donde imparte una cátedra de poesía venezolana contemporánea. Tiene publicado 14 libros en diversas editoriales del país y el extranjero, el libro “Caligrafía del aire” fue publicado en España en 3 idiomas árabe, francés, y castellano por Editorial Alfalfa. Junto a su obra poética hay destacar su trabajo de investigación literaria, el estudio de género y sus aportes en la docencia y teatro, (trabajos que aun mantiene inéditos). Su libro “Jugando con la poesía”, es una recopilación de experiencias de escritura infantil del estado Lara a 72 grupos escolares, como una de las experiencias vitales de su quehacer como promotora de la lectura y la escritura, al igual que el taller de formación literaria “José Antonio Ramos Sucre” que mantuvo por más de 7 años, y en el que participaron más de 90 amantes de las letras y la buena conversa. En la actualidad funge con coordinadora del taller literario de Rótulo Ediciones

Zakarias Zafra Fernández

Zakarías Zafra Fernández
(Barquisimeto, Venezuela, 1987).

Zakarias Zafra FernándezEscritor, músico y Gestor Cultural.  Director General del Instituto Municipal de Cultura y Artes (IMCA) y profesor de la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA- Decanato de Humanidades y Artes). En 2012 resulta ganador del concurso nacional “Découverte de la Francophonie”, otorgado por la Embajada de Francia en Venezuela.

Actualmente es productor y conductor del programa radial “Sonidos de Vanguardia” (Fama 98.1FM-Circuito Éxitos), del podcast “Lectura en frecuencia” (Unión Radio Noticias 870AM) y articulista de los diarios “El Impulso”, “Tal Cual” y de la revista digital “Guayoyo en letras”. Obtiene en 2013 una Especialización en Periodismo y Ciencias de la Información (Universidad Miguel de Cervantes, España) y es tesista de la Maestría en Literatura Latinoamericana (UPEL). Su trabajo literario inédito abarca la narrativa breve, el ensayo y la dramaturgia.

Obra poéticaQuinquenio (2009); El bemol de los latidos (2011); Blanda intuición de párpados (2014).

Jairo Rojas Rojas

Jairo Rojas Rojas
(Mérida, Venezuela, 1980).

Jairo RojasLicenciado en Letras mención Historia del Arte por la Universidad de los Andes. Ha publicado los libro de poesía La Rendija de la puerta ganador de la IV Bienal de Literatura Ramón Palomares (2011), La O azul premiado en el III Concurso Nacional de Poesía de Venezuela (2012). Su tercer libro Casa para la sospecha fue merecedor del premio mención poesía en la XIX Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (2013). El libro Los plegamiento del agua fue el ganador de la XX edición del premio de poesía Fernando Paz Castillo. Administra el blog: http://unardoble.blogspot.com/

Obra poética: La rendija de la puerta (2011); La O Azul (2012); Casa para la sospecha (2013); Los plegamientos del agua (2014).


Selección de poemas

*
DONDE HAY RINCONES VACÍOS

acá entran todos                                 y sus sombras Grandes
el hombre donde yacen todos                       los soles
entra
donde nada es explícito, los lenguajes del silencio caben
nos construyen
acá
entra tu palabra plena, aunque afuera renieguen
y no seamos dignos
llega la pobreza con todos sus paraísos
y éstos pasan
deliran en comunión con nosotros
pero también heridos por palabras inventadas,
repetidas desde
lo oscuro
sólo una puerta única
sin afuera, no hay otra orilla en la casa que suena
con una ventana que da directo al mundo
que no esconde su intimidad
y hace lo posible por ser visto
acá hay mucha gente por quien puede llorarse
y todos los consejos que me diste mientras dormía en mi silla,
la casa,
ésta,
donde mis padres cantar sólo saben
y nos protegen del sol con sus cuerpos cansados
llenos de toda una historia del silencio
su idioma otro
mis amigos
de la casa número dos, tan sonora,
que nada tiene y me llama por mi nombre
todo es visible en esta habitación, se escuchan los colores
(vivos)
y enseñan a ser “violentos” con el mundo
afuera
lejos
(raro)
Del libro La rendija de la puerta (2011)
*
INSISTENCIA PARA QUE MIREN AMABLEMENTE

los que quedan en la casa deberían saberlo
en ese final de noche, donde cuelga a la vista de algunos
marginados, el terreno ese, tan cálido
deberían, insistimos
y además perdonar de antemano
la cara sonriente,
con mirada fija
por la llegada de la bruja que una vez adentro
crece mucho y lo cubre todo
los que enjuician saberlo deberían, aquellas máquinas que despiden,
los que aún no han llegado a esta habitación
porque aquí (adentro)             fuera               (de todos)
se enamoran los que deberían conocer la vida, los que estudian sin comer
los que quedan
y sólo pueden mirar por la ventana, sólo eso,
porque la situación ignoran
de la bruja,  pelo largo
que le cubre la cara
sus poderes de paciente
cortan cualquier atadura
y no permiten concentrarse dentro
de las cinco paredes
de siempre      en la historia de aquellos que vivir
querían, pero juegan apenas
que cierren las cortinas deberían decirles
para disimular el juego amoroso y la risa y el despiste que ha durado un año
improductivo para cualquier jefe recio,
jefe que cuenta concentrado
deberían gritarles eso:
que las brujas que suenan más que la lluvia en el cielo verde
traen momentos R, color presencia
y los arrincona y los enamora y los vuelve delirio sonoro
y que a ellos les importa,                    sí,                    y mucho
Del libro La rendija de la puerta (2011)

Armando Rojas Guardia

Armando Rojas Guardia
(Caracas, Venezuela. 1949)

Armando Rojas GuardiaPoeta, ensayista, tallerista literario. Hijo del poeta caraqueño Pablo Rojas Guardia (1909-1978). Durante los primeros siete años de vida se residenció en Praga, Haití y Nicaragua como consecuencia de los cargos diplomáticos de su padre. En su juventud vivió en Bogotá, en Friburgo (Suiza) y en Solenriname (Nicaragua), con Ernesto Cardenal. Posteriormente su vida ha transcurrido entre Caracas- Méridayha estudiado con profusión la filosofía; ha pasado días de pasión y noches de insomnio donde procedió a la relectura estudiosa de textos fundamentales de San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Góngora, Eliot, Blanchot, Bernanos, Deleuze, Barriles, Borges, Huxiey, Ritke, Joyce, Nietzsche, Maquiavelo, Kant, Pessoa, Faulkner, Kafka, Rimbaud, Milton, Blake, Sade, Jüng, Bataille, Pavese, Dante, Ricoeur, Camus, Lezama Lima, Octavio Paz, Cadenas. Su vocación como escritor se inició en su hogar y jugó un papel importante su participación en el Taller de Calicanto de Antonia Palacios, la cual se cimienta con su activa participación en la formación del Grupo Tráfico (1981). Ha desempeñado una amplia labor cultural y docente vinculada a la literatura, y es una de las voces fundamentales de la poesía venezolana contemporánea, así como un destacado ensayista.

Obra poéticaDel mismo amor ardiendo (1979); Yo que supe de la vieja herida (1985); Poemas de Quebrada de la Virgen (1985); Hacia la noche viva (1989); Antología poética (1993); La nada vigilante (1994); El esplendor y la espera (2000), Patria y otros poemas (2008); Mapa del desalojo (2014).


Selección de poemas

*
De Poemas de quebrada de la virgen

Aquí, en esta casa,
donde cada palabra, cada gesto
son sólo los dóciles ecos de luz
inmaculada,
inapelablemente última,
añoro para ella
(la cháchara mujeril de la poesía
con sus técnicos chismes de ocasión
tan fotogénicos –whiskey en mano-
sobre la página social
de algún Suplemento Literario)
le añoro, digo, algo de la casta
doncellez de la madera
recibiendo
la frugalidad silenciosa de una cena,
de la última cena
*
(A Miguel Márquez)

El sabor del agua después de gustar la picadura
holandesa de mi pipa.
El rojo asoleado del capó de un automóvil
donde canta la salud del siglo XX
La terca, muda, compacta verticalidad de la pared
-sacramento de la paciencia de las cosas
soportando, día tras día, el desorden de mi cuarto.
Los tristísimos ojos de Charles Baudelaire
-fotografiados ahí, sobre la mesa-
mendigos aún de la hermosura.
La silueta del gato visto anoche
jadeante y sigilosa como la luna de Edith Piaf.
La torpeza de aquel piano –tres apartamentos más abajo-
donde las manos de alguna pálida vecina ensayaban a Chopin
(bendito seas, Señor, en esta tarde cargada de misiles,
porque resuenan fragantes todavía la tos almidonada
y el frac y el malabar y la lavanda musical de Federico).
Aquel epicúreo rectángulo de sombra bajo el porche.
El color de la trinitaria en el crepúsculo
recordándome otra tarde en Nicaragua
en que bebí morado líquido (un jugo casual de pitahaya).
La risa de Miguel, para saber que existe el Paraíso
en la franja tropical de la memoria.
Haría falta también nombrar el cuento múltiple
de lo que me hace más sabio a su contacto:
el 3er, movimiento de la 9a. de Beethoven,
el cósmico juguete que son los dedos de Thelonius
tocando “Round Midnight”, un solo lentísimo de Parker
-por ejemplo, “Lover Man”- en la mañana
cuando el abrazo se demora, insiste, recomienza,
aquel poema de Ezra Pound, el que termina: “…la aurora entra en el cuarto,
con pasitos menudos,
como una dorada Pavlova…”,
ciertas páginas calientes de Lezama
en que huele a malecón, las olas rompen
e incluso el mar tiene un color de daikirí,
aquella última secuencia de la película de Chaplin
(la ex ciega y el mendigo se consuelan
de su imposible amor, con la mirada).
Enumeraría igualmente esos instantes
inocentes, su gloriosa mansedumbre
que no vistió, desde luego, a Salomón:
el momento más justo del acorde,
la simetría sedante del paisaje,
la esbeltez japonesa de la curva,
la gravidez sonora del volumen,
la santa promiscuidad de los colores:
me refiero a Tus poemas menudos dibujando
la infinita secuencia de la anécdota
que le cuenta a mi muerte Scherezada
en la penúltima, horrenda, bella noche.
 
*
(A Alberto Barrera)

No buscados, hoy amanecen
el pan sin el soporte de la mesa,
el agua regia sin el vaso,
el árbol sin las letras que lo escriben o pronuncian,
el pájaro puntual en la ciudad dormida.
La lluvia pisa la grama y resucita
vírgenes perfumes. La cal nueva
fulge en la pared del campanario
donde el domingo me convoca.
Ese trozo de musgo en el asfalto
me recuerda que el Mundo, subversivo,
derrota a la Historia finalmente. Y con él,
vence este día, cabal e impronunciado,
rendimiento en su fasto la basura
acumulada ayer sobre la acera.
Hay asueto en la entraña del silencio
y hasta las motocicletas braman hoy
en el vacío festivo, como un circo
de animales prehistóricos jugando
en la infancia silvestre del oído.
La calle de siempre es otra calle:
una estampa escrita por detrás
en la caligrafía primera de la luz.
No hay mariposas, pero en cambio
los ojos de aquel perro, bajo el porche,
agradecen, acuosos, el sol tibio.
Me miran ignorando su dulzura
en la extática plegaria del instinto.
¿Cómo cristalizó el mito de esta hora
en el ateísmo líquido del tiempo?
Alguien dibuja el día por nosotros.
Alguien me ama hoy, secretamente.
*
Así como a veces desearíamos
que Karl Marx y Arthur Rimbaud
se hubiesen conocido en una mesa
de algún Café de Londres,
mientras en el agua sorda del Támesis
-ahíta de grumos aceitosos
que flotan entre botellas y colillas
y ropa gris de gente ahogada-
espera el Barco Ebrio, ya sin anclas,
a que el fantasma que recorra Europa
suba también, para zarpar
(Karl, vestido con blue jeans marineros
se despide de Engels en el muelle
y Tahúr hace lo propio con Verlaine
-los sueños insolentes hasta ahora enfundados
en la gorra que usó él mismo en la Comuna);
así como, a estas alturas, quisiéramos
que Hegel, apeado del estrado de su cátedra,
hubiese visitado a Hölderlin un día
en su manicomio oculto de la torre
para escuchar cómo el demente
-sin reconocerlo tal vez en su delirio-
le habla de un viejo amigo de Tubinga
con quien, en mitad de una fiesta adolescente,
bailó una mañana, junto a un árbol
por ellos mismos levantado
(“Libertad”, lo llamarían)
tan fieros y felices como niños orinándose,
con el impudor de los puerros, frente al rey
(en la siesta monocorde del verano,
recordando novias suavísimas de Heidelberg,
los dos compañeros se confiesan:
la razón deben pedirle a la locura
su danza irreductible, la inocencia
con que el loco Hiperión, desde su torre,
enseña al profesor de la luz blanca,
la rosa de los vientos del Espíritu,
no termina en el Estado de los Césares,
se burla de las Prusias de los Káiseres);
así querría yo hoy que a William Blake
lo hubiesen dejado predicar un solo día
sobre el púlpito labrado de una iglesia
-la catedral de Westminster, por ejemplo-
en presencia de arzobispos y presbíteros
y de una multitud de feligreses
harta, como todas, de sermones.
Imagino el viento sagrado resonando,
por primera vez, junto a los mármoles,
mientras los cuerpos, desnudados por fin
como a la hora del agua o del amor,
se erizan con el paso del Dios vivo
y tiemblan ante el olor de Cristo el Tigre
devorando las ingles de las almas,
ahora tan intactas, tan ebrias y tan vírgenes
como la de aquel niño canoso viendo ángeles
a la hora en que arde Venus sobre Lambeth
y hasta las prostitutas de Soho profetizan.
 
*
Poemas I y II de “La nada vigilante”

Espero al poema
Como aguardo el placer al inicio de la cópula,
Lentísimo fértil
Espero al poema atisbando su llegada
en el ápice mismo donde cruje
y levanta las alas.
Espero al poema adviniéndome,
pulsándome desde el vacío mental,
demorándose bajo la red de mis nervios
inmóviles como la página blanca
que me arde en los labios.
Espero el poema, su olor difícil
en la pulpa del deseo,
su ráfaga entre las grietas de la atención,
su pausa virgen que la letra goza.
Espero al poema con los ojos de mi madre,
ávidos desde la muerte.
 
*
El poema imposible
me desgasta de antemano.
Deletreo sus sílabas sin saberlas,
dispuesto sólo a un aire diáfano
moviéndose en mi boca para nadie.
Tanteándome roto de palabras
voy dejando que crezca en mi costado
un florecimiento de mudez
donde rebrille la atención inmóvil.
Está hueca la voz
como un nombre de cadáver
pudriéndose en el centro de la página.
Pero me acostumbro al jadeo
a la ronca lisura.
Nada hay detrás del pensamiento,
nada en estas metáforas,
apenas la exacta vigilia
para otear cómo brota inalcanzable
el cactus del poema.
 
*
Debería ser
no digo ya mi esposa fiel,
pero sí mi amante,
por lo menos;
sin embargo,
lo confieso – es hora
de que se sepan
estas irregulares relaciones
para evitar un escándalo más tarde-
es imposible conquistarla,
me traiciona:
se va por temporadas,
luego vuelve
cuando quiere,
no cuando la llamo,
cuando le grito, la busco
o le hago señas;
la sorprendo con otros
cuando la creía más mía
y lo peor es
que a veces
luce mejor con ellos
que conmigo;
en ocasiones la maltrato,
la castigo , la golpeo,
para que me deje poseerla
o si no,
me maltrato yo mismo
en su presencia,
me someto a autocastigo,
a disciplina,
para ver si se conmueve
pero nada;
a ciertas horas, como ésta
es casi fácil seducirla
y es muy intenso el goce,
la redondez brillante del abrazo;
también es fácil perdonarla
entonces
por la vida que me hace llevar
al lado suyo:
pero no tardará en irse
de nuevo,
la conozco.

Aníbal Rodríguez Silva

Aníbal Rodríguez Silva
(Maracaibo, Venezuela. 1962).

Anibal Rodriguez SilvaLicenciado en filosofía (LUZ, 1986), profesor universitario, promotor cultural y escritor (poeta). Docente de la Universidad de Los Andes, Núcleo Universitario Rafael Rangel en 1990 dictando clases en Introducción a la Filosofía (Pre-grado) y Teoría Literaria en la Maestría de Literatura. Fundador del Centro Cultural Colonés Jesús María Semprún de Santa Bárbara del Zulia. Ha sido miembro directivo de la Asociación Cultural Rómulo Gallegos y coordinador del Taller Literario Berthy Ríos. Como poeta obtuvo el primer premio del Concurso Literario Año Internacional de la Juventud, mención poesía del Vicerrectorado de la Universidad del Zulia (1985), otorgado por un jurado constituido por: Cósimo Mandrillo, José Antonio Castro y Jorge Gutiérrez Montero, quienes consideraron que «posee un lenguaje sobrio, maduro, suge-rente, con imágenes originales, que le sirven para desarrollar su tema (amor y desamor) a partir de vivencias que sabe trasladar con acierto al campo de la creación poética». Magister en Literatura Latinoamericana egresada de la Universidad de Los Andes (1997). Doctor en Filosofía Universidad Nacional Autónoma de México (2003). Su investigación ha sido reconocida con los premios PEI-ULA, PPI-I (2002-2004).

Obra Poética: Escriba de ajenas circunstancias (1986); Memoria de escriba (2000).

José Antonio Castro

José Antonio Castro
(Barcelona, Venezuela. 1930).

Jose Antonio CastroLicenciado en letras (UCV, 1958), master of arts en New York y escritor (poeta, narrador, ensayista, crítico literario, investigador). En este poeta, su obra evidencia el trabajo minucioso y selectivo de la palabra, ya que en tanto escribe reflexiona sobre la escritura como fenómeno estético. En su poesía encontramos varios elementos para su estudio, partiendo de la idea de la muerte como juego, la simbología de la experiencia amorosa, de la soledad, del suicidio en la escritura, fantasea con las imágenes traídas del exterior y hace copia de su mundo subconciente y con expresión del lenguaje surreal muestra vivencias, recuerdos, confesiones, autobiografías y afectos, haciendo de la memoria no sólo algo vivido sino toda una práctica estética. En Ocultación y revelación ha tratado de construir una teoría de la literatura latinoamericana, donde el escritor es indesligable de su ser político y por lo tanto se deben revisar los procesos, tendencias y experiencias para desvelar las intimidades del lenguaje y la praxis creativa de los escritores hispanoamericanos y venezo-lanos en particular. Ha Realizó cursos de posgrado en estudios iberoamericanos, sociología de la literatura y semiología en la Universidad de La Sorbona de París (1970-1971); de sociología de la literatura y de lite-ratura iberoamericana en la Universidad de Roma (1971-1972); doctorado en la Universidad de París (1972), con la tesis «L’Oeuvre de Manuel Díaz Rodríguez»; profesor de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela y de la Escuela de Letras de LUZ, de la cual ha sido su director (1969-1971), además de director del Centro de Estudios Literarios (1973-1981) y director de la Revista de Literatura Hispanoamericana (1969). Pertenece a la Asociación de Licenciados en Letras, a la AEV, a la Asociación Internacional de Li-teratura Comparada y al Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Primer premio del concurso de poesía de LUZ (1966) con Humano todavía, del certamen de cuentos de El Nacional (1981) con el cuento “Columba 1925” y el premio regional de literatura Jesús Enrique Lossada  mención poesía (1997). Profesor de posgrado en la UCV, ULA. y LUZ. Ha asistido a numerosos congresos nacionales e internacionales y publicado en reconocidas revistas y periódicos.

Obra poéticaLas Manos (1963); Album para Delincuentes (1966); Humano Todavía  (1967); La Bárbara Memoria (1988); El Proceso Creador (1975); Poemas (1976); Hiponángela (1978); Columba 1925 (1981); Ocultación  y Revelación (1986); Mapire (1994); Obra poética (2005).

Roberto Morán

Roberto Morán
Maracaibo.1990.

roberto
Estudió Artes Plásticas en la Escuela Julio Arraga (2005-2007). En el 2007 ingresa a la Escuela Municipal de Teatro y Circo y al grupo de teatro FusiónArte donde ha participado en más de 100 montajes teatrales y circenses en diferentes ciudades del país. En 2009 realiza su primera individual de pintura y su primer recital de poesía en la galería El Ático en Maracaibo. En el mismo año funda el colectivo de Perfo-Poesía “Las Flores del Mal”. El primero de abril de 2012 recibe un reconocimiento por su amplio desempeño en el área teatral y cultural de la ciudad de Maracaibo. En el ámbito de la pintura en su corta trayectoria, lleva dos expocisiones individuales y al rededor de unas 25 expociciones colectivas.
Obra poética: No lo quise escribir (2011); América (2014).

Irene García Atencio

Irene García Atencio
(Maracaibo, Venezuela. 1991).

irene
Poeta y promotora cultural. Estudiante de Letras de La Universidad del Zulia. Creadora del proyecto “Lecturas de ciudad” e integrante del colectivo literario “Letrógrados”. Participó en el II Festival de Poesía de Maracaibo y en diversas actividad del movimiento Poético de Maracaibo.


Selección de poemas

*
Marzo.

Mitiga las tardes con el libro abierto;
enclapsula los días bajo el suave tenor
de tu lengua.
Atomizanos y a cada instante llévalo al mar.
Reduce el tiempo a las sílabas de una vida nueva.
Toma un libro, la maleta –no olvides el abrigo-, léeme en voz alta
Y vayamos hacia la bisagra del mundo.

*
A Juan Sánchez Peláez.
Elementos.
Su verbo, una montaña.
Su voz, mar en calma.
Su verbo viene solo, bajando de la montaña.
La brisa lo ha traído hacia el mar en calma.
Su verbo, como estalactitas, surge de la caverna de la mirada.
Y desciende entre espacios finos; entre montañas.
Elena lo atrae y el poeta exclama:
“Por la palabra vivo en aguas plácidas”;
Elena va y se oculta en la montaña.
El poeta, cabisbajo, mese el cabello de la nostalgia.
Corrientes de aire van con céfiro hacia Caracas.
Elena susurra y el poeta declama:
“Soy otro, más libre, cuando me veo atado a ella, en el alba…”

*
A Javier Marías.
Uno no debería saber nunca nada.
Sí, sólo atender al eco de la vida que
hace sonidos desde adentro.
No conocer idiomas, ni palabras.
No entender lo que otros hablan.
No saber absolutamente nada.

*
Dos.
Reiteramos lo que somos.
Sacos de estiércol entre letras.
Lo bello se agita y esconde entre su propia masa
de materia muerta.
Aniquilamos la naturaleza
para trascender en el tiempo y el espacio.
Incapaces de sentirnos parte de algo,
obligamos al mundo
a hacerse parte de lo que nunca seremos.

Kira Kariakin

Kira Kariakin

(Caracas, Venezuela. 1966).

KiraComunicación Social (UCV). Trabaja como consultora independiente para O. T. Editores, instituciones culturales y escritores en las áreas de publicaciones, redes sociales y web. Entre 1999 y el 2013 trabajó como consultora creativa de comunicación para proyectos de eficiencia de energía y ICT4D. Tiene amplia experiencia en el área editorial habiendo trabajado para Alfa Grupo Editorial, Planeta Venezolana, Grijalbo – Mondadori, Nuevo Estilo Editorial (gerencia general) entre los años 1986-1999. Ha vivido en Uganda y Bangladesh durante unos 5 años en cada país (1999-2008) y ha pasado también tiempo considerable en Tanzania, Kenya, Botswana e Indonesia. Actualmente está residenciada en Venezuela. Poemas, experiencias y reflexiones de viaje las recoge en su blog k-minos.com, el cual lleva desde el 2004. Es colaboradora de analitica.com y futurechallenges.org. Participa en diferentes actividades culturales relacionadas con la poesía, como la organización de los Jammings Poéticos en El Ateneo de Caracas, y colabora con organizaciones sociales (Espacio Público) dedicadas a promover la libertad de expresión y el acceso de la información, facilitando talleres sobre blogging y uso de redes sociales. Ha sido tallerista de los poetas Armando Rojas Guardia, Edda Armas y Cecilia Ortiz. Ha publicado poemas en las recopilaciones Mermeladas para llevar 1 y 2 de los Jammings de Poesía realizados en el Ateneo de Caracas, en Miradas y palabras sobre Caracas (Una Sampablera por Caracas, 2013) y el libro de poemas, Nuevos Arbitrios (Editorial El Pez Soluble, Caracas 2011), también disponible en versión digital gratuitamente en la red. Es autora de En medio del blanco, poemario de próxima aparición.


Selección de poemas

*

Papel Lunar

 

La pluma rasguña la hoja en la madrugada.

En medio de mi insomnio voluntario, la tenue luz que me acompaña hace la vigilia menos mezquina. Al lado tengo la presencia rítmica y pausada de quien hace, al final, estos insomnios más amables.

Celada por la malla para los mosquitos, en vez de sentirme al borde de una enfermedad tropical, intento hacerme a la idea de vivir mil y una noches de encanto rodeada de tules y otras telas nobles.

 

En un par de horas el muecín llamará con su canto a la oración.

 

Yo adivino la luna
fuera
lejos
porque el papel
me alumbra
y me llama
y me retiene

 

*
Mujer de mudanzas

 

Podemos mudar un mal recuerdo al olvido. Podemos mudar una memoria al presente para alegrarnos con una nostalgia o para desenmascarar una sombra. 

tengo recuerdos

mi equipaje flota a la deriva

me pierdo en claroscuros

nos mudamos

dentro

sin geografías en destino

sin dimensiones

atemporales

a veces encuentro

que ésta que fui

ya no está aquí

se largó

está otra

nueva

en arribo

siempre estoy de mudanzas

 

*
Luna en Yakarta

sé de su presencia
cuando el papel me convoca
y arrebata reposo
es un ojo ciego envuelto en muselina
subrepticio e indiferente
en el cielo espeso
el muecín despide su luz sorda
de madrugada
al clamar la presencia solar de Dios
y en ese momento
en la duermevela que me invade
justo cuando la noche
me desnuda
removiendo mis fronteras
la extraño

 

*
Limpieza

 

el tiempo no se ha ido 

la bofetada se repite
la tierra magra
escupe sangre
que no se va
que nos salpica la cara 

la historia canta la misma canción

todos se suman al juego de los guiños
y el ejercicio del olvido ante el ultraje 

la ceguera niega la luz de lo evidente
su falsedad extravía las claves

en la calle busco los pasos
del deseo común
poso mi voz sobre la acera
para salvarla de la mudez

desentierro partículas de belleza
para limpiar como pueda
lo que nos ofende

 

*
Nada

no sé si renunciar
si voltear
y sólo ver la crudeza
de lo cierto
será que me condeno
difícil nivelar la realidad

sin alcanzar lo deseado
las dudas embaten
las concilio en una sola pregunta
que me derrota

Eduardo Zambrano Colmenares

Eduardo Zambrano Colmenares
(Táriba, Venezuela. 1935)

Eduaro Zambrano Colmenares

Poeta y ensayista. Profesor de Castellano, Literatura y Latín por el Pedagógico de Caracas (1962) y licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1971). Es considerado uno de poetas venezolanos más auténticos y diáfanos. Curso estudio de postgrado en la Universidad Central de Barcelona y la Universidad de Montpellier. Fue profesor de la Universidad de los Andes. Fue presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, capítulo Trujillo. Obtuvo el Premio de Poesía otorgado por la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela (1963), la Condecoración Bicentenaria de la Universidad de Los Andes (1985), Medalla y Diploma “Fray Juan Ramos de Lora”, otorgada por la Universidad de Los Andes, (1990).

Obra poéticaMuerto y con hambre (1969); Imágenes y semejanzas (1980); Máscaras y lugares (1985); La Desmemoria (1991); En lengua bárbara (1992); A ras de todo (2000); El sitio del delito (2001); La Desmemoria (2007).