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Rafael Tiano: músico, viajero y poeta.

PORTADA TRAVESIA (2)

Cuando le preguntamos ¿Cómo te describirías literariamente hablando? No titubeo al decir: “Ecléctico. Aunque sólo he publicado poesía y ensayos de investigación, me gusta leer y escribir otros géneros y estilos que van desde lo clásico hasta lo abstracto. Poesía, cuento, relatos de ficción, ciencia ficción, canciones, e incluso guiones”; y quizá tenga razón: ecléctico es un bueno nombre para definir a un joven venezolano residenciado en una isla del Golfo de México, casi exiliado, desde hace poco más de dos años; que trabaja como gerente de recursos humanos para una importante empresa petrolera trasnacional, que además, integra un ensamble de musical alternativa con compatriotas y mexicanos; y se impone horarios para sus proyectos de escritura y lectura.

Portada De hola y adioses

Intensas horas de reflexión, noches de agobio lejos de su Maracaibo, la soledad y los periodos de desempleo en tierra extranjera, lo condujeron más de una vez a la página en blanco, para llenarla con su forma de poesía, que sin duda, también tiene un dejo de letra musical. Su profesión: musicólogo graduado en la Universidad Católica Cecilio Acosta; escritor de crítica musical, instrumentista, dueño de un oído agudo y educado, que usa su pasión de infancia, para reflexionar y hacer flexionar a la palabra en búsqueda de la poesía.

Su poesía, habitada por referencias filosóficas y culturales, nos transmiten la posibilidad de un poema alumbrado, con claras inclinaciones a Octavio Paz, T.S. Eliot o Alfredo Silva Estrada, pero aún más cercano al entender del poema como medio comunicativo de las inquietudes existenciales. Viajar y conocer, en los poemas de Rafael Tiano, tienen la misma importancia que respirar o atender a los destalles de la realidad. Tiano nos invita a pausar el ritmo que adsorbe a la sociedad moderna y disfrutar la contemplación, sensual, de la palabra en el contexto del poema.

De vuelta al día a día, ya es autor de dos poemarios, ambos publicados por Ediciones del Movimiento: De holas y adiosesy “Travesía [siguiendo los hipervínculos pueden ser leídos en línea]. Ha tomado un tiempo de su agitada labor al frente de un proyecto petrolero aguas adentro en el Golfo de México, para responder nuestro cuestionario y dar a conocer un poco su pensamiento literario:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Quisiera pensar que sí, de momento me es útil a mí y me es suficiente, espero lograr la construcción de esas conexiones con los lectores. En cualquier caso, creo que toda escritura ha de tener alguna utilidad, eventualmente.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

El ego, supongo. Creo que el ser humano tiene una necesidad imperante de sentir relevancia.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Nunca siento que termino, siempre me queda una comezón de que debí haber quitado o agregado algo. El punto final, será el que no alcance a poner.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Filosóficamente, es difícil encontrar una identidad propia entre tantas voces, es un proceso largo, lento, y escabroso, que además no tiene fin, es algo más similar a un laberinto que a una carrera. A nivel práctico, es claro que pocos pueden vivir realmente de la literatura, lo cual es lamentable, porque conlleva a menudo la consecuencia terrible de que las ocupaciones paralelas absorben el tiempo para escribir. En mi caso particular, me cuesta expresar los pensamientos de forma oral, no disfruto particularmente leer mis poemas en voz alta.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

La escritura me agarró desprevenido en la adolescencia de forma muy desordenada, desde niño escribí cuentos, poemas, canciones y demás, pero fue hasta la adultez que realicé esfuerzos conscientes para acercarme al proceso y darle un sentido a todo ese caos. Aún sigo en busca de mi identidad como escritor.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Cuando escribo un proyecto completo sí, me hago un horario más o menos estable, dedico un par de horas a escribir en la mañana, y luego dos o tres más en la tarde. Sin embargo, cuando no tengo un proyecto particular en mente, escribo a intervalos más irregulares cosas regadas que voy archivando, ocasionalmente recurro a ellas cuando estoy buscando ideas. Al viajar aparto siempre un rato para escribir a diario.

  1. ¿Qué te inspira?

Mi esposa antes que nada, la música es otra gran influencia, de resto puede ser algo tan simple como un trago de cerveza, un par de líneas de algún libro, un fragmento de buen cine, un paisaje, o incluso algo tan lejano como un sueño medio recordado.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Tomo influencias de escritores muy variados, desde literatura clásica, hasta autores casi desconocidos o amigos. Algunos de mis autores favoritos son Jorge Amado, Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges, Jose Saramago, Antonio Arráiz, Otero Silva, Carlos Ildemar Perez, Ciro Añez Molina, Julio Cortázar, Hermann Hesse, Victor Hugo, Julio Verne, Mike Resnik, H.P. Lovecraft, Ernest Hemingway, Gabriel Garcia Marquez, Neruda, entre muchísimos otros. También acostumbro leer continuamente sobre historia, política, semiótica, sociología, y mitología, me gusta coleccionar cuentos de todas las culturas que pueda encontrar.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Creo que fue con los muchos libros de Julio Verne que leí de niño, el primero que alcanzo a recordar es Viaje al centro de la tierra.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

El principito, es uno de los que he releído más veces, con los años que pasan siempre encuentro en él algo diferente que me llena. París era una fiesta de Hemingway es otro libro indispensable que mantengo en mi cabecera.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

No es secreto para nadie la ardua situación del país, creo que esos panoramas escabrosos que emanan de la sectorización política se extienden hasta el mundo de la cultura, afectando directamente las posibilidades de crecimiento y sano desarrollo de una generación de escritores con gran potencial. Sin embargo, el vertiginoso avance de la tecnología, facilita en cierto grado la labor de los colectivos, fundaciones y particulares, lo que abre ventanas ante el cierre de tantas puertas.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

La biblia.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

1984, de George Orwell.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Disfruto mucho la poesía de Carlos Ildemar Pérez, varias veces he participado con poemas de su autoría en lecturas y actividades en el exterior, lo recomiendo ampliamente. También recomendaría la poesía de Carlos Manuel Díaz y los cuentos de Humberto Gómez.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Tengo meses buscando un ejemplar de El viaje del Elefante de José Saramago, leí las primeras páginas en una muestra digital y me capturó la historia, pero no he dado con él en ninguna librería. Santuario, de William Faulkner, me aburrió, quedó enterrado en la biblioteca recientemente.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Paciencia y constancia. Nunca he podido olvidar a Franklin Pire, excelente músico y compositor, siempre me decía: “La composición (musical) es 90% trabajo y 10% inspiración”, para la escritura aplica el mismo credo.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Me gustaría poder vivir de la escritura. También me gustaría leer mil libros antes de llegar a los 40.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Las experiencias eróticas, poemáticas o no, me las reservo.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

Se merece primero un abrazo, de amigos, de hermanos y de poetas. Para responder la pregunta, todo mi cariño y respeto, ante las adversas circunstancias y maltrechas condiciones, se agradecen profundamente todos los espacios y los intentos de abrir caminos a la cultura y a la literatura, sobre todo a aquella que no se doblega ante las banderas impuestas para poder subsistir.

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Rafael Tiano (Maracaibo, Venezuela. 1985).

Lector, músico y poeta. Licenciado en Musicología de la Universidad Católica Cécilio Acosta (Maracaibo, 2006) y licenciado en Gerencia de Recursos Humanos de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández (Maracaibo, 2013). Sus poemas aparecen recogidos en las antologías: “Despedidme del sol y de los trigos”,  “1er concurso de poesía por amor al arte”, “La vida es verso”, y “Deshojando sentimientos”. En la actualidad reside y labora en Ciudad del Carmén, México. Es autor de dos poemarios ambos publicados por Ediciones del Movimiento: “De holas y adioses” (Primera edición de 2013 por Ediciones Madriguera) y “Travesia” (2014).

Mario Amengual resplandece “A la sombra de los destellos” su reciente poemario publicado por Ediciones del Movimiento

A la sombra de los destellos Portadilla

Se describe “como alguien inconforme que trata de decir algo al margen de las modas literarias, las élites culturales, los halagos y la mezquindad” y los poemas de “A la sombra de los destellos”, el reciente libro de la Colección Puerto de escala de Ediciones del Movimiento, son suma de sabiduría y estética, incisivos y reveladores poemas breves que conducen al lector a describir entre las tinieblas del sentido una realidad poética.

La presentación de su libro se llevará a cabo el próximo 24 de abril, en la librería Alejandría II del centro Comercial Paseo Las Mercedes, en la ciudad de Caracas; en cuyo evento compartirá con sus seguidores, quienes ya han disfruta de una triada poemarios  y cuatro novelas. Mario Amengual ha respondido a nuestro cuestionario para que sus lectores puedan conocer un poco más de su pensamiento literario:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Aún no se la he encontrado, porque tal vez no tenga ninguna.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

El saber que lo que llamamos realidad es un grueso tejido de ilusiones y falsificaciones.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Que no sé si valió la pena escribirla.

  1. ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor?

Bregar con las palabras.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

No lo descubrí, más bien se me antojó.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

Ninguna. Cuando me da por escribir sólo trato de ser disciplinado y no desfallecer.

  1. ¿Qué te inspira?

La desarmonía con la realidad cotidiana, la desazón y la alegría de vivir.

  1. ¿Cuáles son los escritores o libros que más te han influenciado para escribir?

Cervantes y Whitman, pero hay muchos otros.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Con El lobo estepario, aunque ya había leído otros libros.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

Siempre será El Quijote, porque en sus páginas se conjugan sin ampulosidades la sabiduría y el humor.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

Amplio, diverso y prometedor como nunca antes, a pesar de algunos grupúsculos y círculos literarios que tienen más de vanidad que de literatura.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

La Divina Comedia, para que disfrute los tercetos y la imaginación de Dante. Pero seguramente Dios ya lo leyó,  si no es su coautor.

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

No sé si valga la pena recomendarle algún libro al señor presidente, pero si me viera

obligado a hacerlo: La isla del tesoro.

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Rafael Cadenas.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Ulises de James Joyce.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Que no sucumban a los halagos ni a la fugaz fama de los premios.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Que al menos intenté, para decirlo con palabras de Cervantes, que la pluma fuera lengua del alma.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Sí, con varias páginas de El cuarteto de Alejandría.

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Mario Amengual (Maracay, Venezuela. 1958)

Es licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela (U.C.V.) y actualmente es profesor de los talleres de Literatura I y II en el núcleo de la UCV de Maracay, facultades de Agronomía y Ciencias Veterinarias.Ha sido articulista de opinión en Últimas Noticias, 2001 y El Siglo. Numerosos artículos, ensayos y poemas suyos han aparecido en las publicaciones digitales El Meollo, Letralia y Ala de Cuervo, entre otras, así como en la Revista Nacional de Cultura e Imagen, y en los suplementos literarios de diferentes diarios nacionales y regionales.Ha publicado los siguientes libros: La arboleda deslumbrante (Poemas. Alcaldía de Los Salias, San Antonio de los Altos, 1991); El tiempo de las apariencias (Poemas. Departamento de Cultura, UCV, Maracay, 2000); El pozo de la historia / Los extranjeros (Novela y poema en prosa. edición limitada del autor, Caracas, 2001); El pozo de la historia (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2007); El cantante asesinado (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2009); La fiesta de La Democracia (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2011); El abismo de los cocuyos (Novela. Bidandco Editor, Caracas, 2013).

“Soy como un mar de noche”: Jósbel Caraballo Lobo una voz prometedora de la poesía venezolana

Cuando le preguntamos, ¿Cómo te describirías literariamente hablando? “como un mar de noche”, fue la respuesta del joven poeta venezolano oriundo de La Guaira, la única ciudad de Venezuela que ha sentido la furia del mar. Su tiempo lo comparte entre su profesión como ingeniero en sistemas, su pasión como actor teatral y la corrección de sus varios poemarios inéditos. Tras acudir la primera Recepción de Manuscritos de Ediciones del Movimiento en 2014, su obra “El olor de otras palabras” fue seleccionada para editarse en la Colección Volante, donde se agrupan las nuevas y talentosas voces de la poesía venezolana de la segunda década del siglo XXI.

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Su poesía, provista de un tanto de mística y otro tanto de urbanidad, es el ejemplo perfecto del auge la novísima poesía venezolana. Es un joven que afirma ante la pregunta: ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor? “Las dudas. En el arte y en la literatura sólo hay viento en contra”. La nueva generación de escritores venezolanos, signados por inseguridad, la discriminación política,  el alto costo de la vida, se enfrentan a la realidad poética con los mismos recursos que han adquirido de la habitualidad, la fe en la supervivencia. Así en el último poema de su libro “El olor de otras palabras” que se presentará el próximo 23 de abril, Día Mundial de Libro y el Idioma, en la Librería Lugar Común, frente a la Plaza Francia en municipio Chacao; con palabras de presentación del gran poeta venezolano Alfredo Chacón.

Portadilla - El olor de otras palabras

“EN EL DESEO de relatar noches inversas
desnudo el canto de lo proscrito en la memoria del fantasma: una suerte de lámparas que enlutan el ensueño

Borracho de las páginas de tu niñez (que tanto bebí sin encontrarte)
piso tus sábanas hasta mis cuencos
narro el juguete que en tus ojos fue escritura, torturando árboles en medio del aguacero

Cuando la pluma vuelve su prisa hacia la muerte del uniforme que más odié
el hastío disfraza una extinción / borra las luces del semáforo
y entonces lo sabes: éramos años fumando un viejo amor, un resplandor sin horas.”

Siendo original de La Guaria, estado Vargas, pertenece a la primera generación de escritores venezolanos que crecieron a la sombra de la desgracia natural más grande de nuestra historia nacional, como protagonista y sobreviviente de una catástrofe natural que para muchos guarda un significado premonitorio de la debacle y social que sufre hoy el país entero: Del deslave de 1999 recuerdo un éxodo de cuatro días, mi hermano mayor ayudando a mamá a trasladar a mi hermano menor y una constante sensación de pérdida. Yo tenía 13 años. Si bien, estaba con mi familia, tenía pocas noticias de tantos seres queridos. No sabíamos del futuro inmediato, y era extraño cómo los demás sólo veían en nosotros la orfandad. A donde llegábamos, nos preguntaban cosas y era un siempre repetir lo sucedido. Fue la primera vez que sentí que había quedado algo atrás, en blanco. Además, se partía un siglo y un milenio. Mamá nos dijo: “Dios proveerá”, y así fue. Desde entonces, todo se partió en dos. Incluso mi hogar. Allí comenzó mi adolescencia. Dejé atrás la fuente de mi escritura y empecé a vivir la novedad que me trajo hasta acá”.

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Jósbel Carabollo Lobo, también respondió a nuestro cuestionario, para dar a conocer parte de su pensamiento literatura y sus impresiones sobre el mundo de la lectura:

  1. ¿Crees que tu escritura tiene alguna utilidad?

Quiero creer que es así. Hoy, vivimos un desgaste que cada escritor, cada artista, ha querido testimoniar desde su rincón. Exponemos nuestras presencias con la ambición de que otros las hagan suyas. Si ocurre esa simbiosis; si esto que nos expone, es capaz de despertar, de resurgir en los demás, entonces hay utilidad.

  1. ¿Qué razón te motiva a escribir?

Hay un dictado perenne que no sé apaciguar. Siendo un adolescente empecé a registrar mis frustraciones, mis fragilidades; y en algún instante, tuve la sensación de que esos primeros trazos podrían esbozar también las sensibilidades de otros. Luego el amor, la impotencia, el mar; a través de una voz que me fue concedida. De pronto, sea la sensación de que mis signos dejen de ser sólo míos, lo que me impulsa a volver.

  1. ¿Qué sientes al ponerle punto final a una obra?

Me preocupa, porque en cada nueva lectura, corrijo. No puedo estar conforme. Hace unos años leyendo a Roberto Mussapi, tomé para mí la lección de que un libro es en realidad un solo poema. Siempre estoy buscando ese poema. Mientras más leo, menos a gusto estoy con mis libros. Por eso no busco el punto final: sucede.

  1. ¿Cómo descubriste que serías escritor?

Tal vez ante la ocasión de leer un texto que acababa de escribir y percibir que aquello se desprendía de mí, y empezaba a tener vida propia.

  1. ¿Tienes alguna rutina a la hora de escribir?

No, quisiera tenerla. Aunque corrijo mucho, dudo mucho cuando produzco textos nuevos.

  1. ¿Qué te inspira?

Este país me inspira. Sus derrotas, sus desdichas. Mi novia saliendo a marchar entre miles de estudiantes. Saber que no hay diferencia entre nuestros desamparos y los de una patria que es cada vez menos. La impotencia. Ser un empleado que escribe códigos durante el día y da el uno por ciento más al final de la noche para leer un poema o una obra de teatro, me inspira para continuar, para anotar aquí o allá algún signo que me sea dictado.

  1. ¿Cuáles son escritores o libros que más te han influencia para escribir?

Dependiendo del interés en determinados tiempos. Yo hablaría de páginas. Hay textos de Juan Ramón Jiménez, Vicente Huidobro y Eugenio Montejo, que son ya necesidad. Cuando me atreví a escribir, llevaba siempre conmigo a Vicente Gerbasi y a Roberto Juarroz. Llegaron también Paz Castillo, Alberti, Kavafis, José Ángel Valente, Mussapi. Me han aleccionado, la exactitud de Ana María Del Re, la amplitud de Juan Manuel Roca, la cercanía de Andrés Eloy Blanco, el riesgo de Joaquín Sabina… Nombrar trae consigo lo incompleto. Puedo decir que en tiempos recientes me interesaron Miguel Florián, Olga Orozco, Humberto Díaz Casanueva… Los ensayos de Octavio Paz son insuperables.

  1. ¿Con cuál libro te iniciaste en el hábito lector?

Humor y Amor de Aquiles Nazoa.

  1. ¿Cuál es tu libro favorito y por qué?

No sé si tenga un libro favorito. Platero y Yo, posiblemente sea el libro al cual haya regresado más. El color de esa inocencia que es mi patria, y que reside con mucha intensidad en mi infancia, puede vislumbrarse impetuosamente desde allí. El Bhagavad-gita Tal Como Es, de A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada es obligatorio desde hace unos años. No tengo otro asidero en mi búsqueda espiritual.

  1. ¿Cómo ves el panorama literario en Venezuela hoy día?

Me gusta saber que haya tanta gente escribiendo, aunque mis posibilidades de leer siquiera un porcentaje decente de ese cúmulo, no sean las mejores. Internet permite acceder a ciertos contenidos que amablemente colocan los autores, y esto hace que al menos lleguen las noticias y que algún sabor nos quede. Sé que hay riesgo, y es importante.

  1. ¿Qué libro le recomendarías leer a Dios?

Algo de Shakespeare, ¿Hamlet?

  1. ¿Qué libro le recomendarías al presidente de la república?

Los textos teatrales Ubú Rey, de Alfred Jarry o Un Enemigo del Pueblo, de Henrik Ibsen. Algunos quisieran que él leyera ¿Duerme Usted, Señor Presidente?

  1. ¿Quién es el escritor contemporáneo de Venezuela que recomendarías leer?

Me vienen a la mente la poesía de Santiago Acosta y el teatro de Oswaldo Maccio.

  1. ¿Qué libro no has podido terminar de leer?

Recientemente dejé por la mitad El Don del Águila de Carlos Castaneda. Sucedió que por no leer los libros previos no podía avanzar. Sin embargo, los conceptos que allí desarrolla son magníficos.

  1. ¿Tienes algún mensaje para los jóvenes que se inician el camino de escritura?

Que sean jóvenes. Y que vivan. Recientemente me preguntaba un amigo si estaba escribiendo. Le dije que poco. Me respondió: usted está viviendo, poeta.

  1. ¿Antes de morir, qué logro en literatura quisieras tener?

Que me hayan leído. Con sinceridad, sin complacencia.

  1. ¿Has tenido alguna experiencia erótica (excitación) con la lectura? ¿Qué libro?

Sí, absolutamente con El Amor En Los Tiempos del Cólera.

  1. ¿Qué opinión te merece el Movimiento Poético de Maracaibo?

El interés que tiene el Movimiento en inventar un epicentro para la poesía venezolana, con ese empeño de publicar, de mantener un festival; es el cariño más grande que se le hace a la literatura en nuestro país. Particularmente, me llena de mucho optimismo. La era digital ha maltratado mucho la cultura del libro, y sin embargo, vemos cómo el Movimiento se empeña en editar decenas, entre tanta crisis de papel, de lectores. No conforme con eso, veo que hay una irradiación, y eso alegra aún más. Ya estamos viendo al Movimiento en Caracas, en Miranda. Es encomiable, un verdadero ejemplo.

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Jósbel Caraballo Lobo (La Guaira, 1987).

Ingeniero de Sistemas (UNEXPO-LCM, 2010), poeta, actor. Participante de la II Edición del Taller Juegos Para Un Montaje Teatral (Taller Experimental de Teatro, 2012-2013), y del Taller Nacional de Teatro (Fundación Rajatabla, 2014-2015). Algunos de sus poemas fueron publicados en la revista Estelas, del Grupo Literario Nosotros, y en la antología Poetas de Vargas, Tomo I (Alcaldía del Municipio Vargas, 2008). Ganador del Primer Premio de Poesía Juan José Breca con el poemario En la hendidura (Grupo Literario Nosotros, 2011). Mantiene inéditos los libros: Zona en reclamación, Entre tu boca y la palabra, Mientras mayo te acaricie, A la sombra de las puertas, Febrero.           

Comentario sobre la novela “BANDIDO” de José Quintero Weir.

Portada Bandido

Por Jorge García Tamayo

Con la novela “Bandido” de José Quintero Weir, profesor de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia,  el Movimiento Poético de Maracaibo y su editorial “Ediciones del Movimiento”, inauguraron una nueva propuesta “transgenérica y temática” denominada “COLECCIÓN  DESTINOS” con la cual se aspira rescatar voces, diversas y heterogéneas, que sean confluentes buscando a través de registros poéticos, para lograr una definición desde lo humano y lo cotidiano hasta lo maravilloso  del ser, y siempre usando el lenguaje como brújula.

La novela “Bandido”, ya publicada en México, según lo expresa su autor fue concebida como “una trocha mágica” para escapar de la realidad y del desencanto de esperar por las llamadas políticas culturales del Estado. La novela es un canto de amor y rebeldía sobre las ilusiones de un niño en el tránsito hacia la adolescencia cohabitando en el ambiente inhóspito de un barrio donde las rencillas de matones armados y contrabandistas lo obligan a soñar con poder llegar a ser él igualmente un bandido, uno bueno, que pueda ser protagonista de las vivencias que se suceden en su entorno.

Quintero Weir escribe desde el lenguaje sencillo, coloquial y sentido de un niño enamorado de Zenaida niña vecina de ojos verdes, y de sus amigos, Rubén, Duglas, Omar jugadores de pelota, de su madre y de su padre apodado el chino, del sufrido vecindario y de los bandidos, los buenos como Simón y los malos como Albertico. En un ambiente de matones y contrabandistas donde se suscitan varios asesinatos como episodios naturales de la azarosa vida de la barriada que padece con los bandidos que andan por allí, se la pasan, echando tiros y que sin embargo pueden disfrutar con  la llegada de las lluvias, con la fabricación de los dulces de la abuela, bañarse en el jagüey, o soñando con llegar a ser un “bandido bueno” y hasta pensar en casarse con Zenaida para llevarla a la casa de las palomas.

Aplaudimos el uso del lenguaje coloquial de la región en esta interesante novela, que se presenta desde la visión de un niño, sin precedentes que podamos recordar en la literatura zuliana, aunque en lo relativo al uso del lenguaje, podemos referirnos como un precedente a la novela de Víctor Fuenmayor “Que tengo yo contigo” (publicada en Maracaibo por la Comisión Presidencial para el Bicentenario del Natalicio del General Urdaneta, en 1988), donde destaca el lenguaje coloquial zuliano. Podemos recordar otras novelas donde el lenguaje zuliano ha sido igualmente utilizado, como “Turbio Fontanero” de Alexis Fernández Quintero (recientemente re editada por El perro y la rana Edts, 2009), o las novelas de Blas Perozo Naveda (“Maracaibo City”, “Tierra de cascabeles” y “Mala lengua”, reeditados por elotro@elmismo Edts, Mérida, en 2001), “El canto de alcaraván” de Rafael Araujo Otero(Secretaria de Cultura de la Gobernación del Edo Ziulia,1998), y “La Peste Loca” de quien suscribe (Jorge García Tamayo por la Secretaría de Cultura de La Gobernación del Zulia en 1998), de la que se ha dicho que el protagonista de la misma es el lenguaje

La novela “Bandido”de Quintero Weir, protagonizada por un niño nos ha valido para recordar a “El Capitán Kid” de Salvador Garmendia, donde “el cachorro” y su primo Alí, viven y sueñan en un entorno menos traumático que el del jovencito que desea ser un “Bandido bueno”, y aunque en la novela de Garmendia es el cachorro, su protagonista quien habla, el escritor utiliza un lenguaje poético que logra crear un ambiente irreal alrededor de los sueños con el Capitán y los piratas que los llevan al cachorro y a su primo Alí a vivir una gran aventura.

En otras novelas que se enuncian desde la visión de un niño, creo que vale la pena mencionar “Un mundo para Julius” de Alfredo Bryce Echenique, ya que esta es una fantástica historia, la de Julius, un niño de la sociedad peruana que vive en un palacio, con un padre que murió cuando tenía año y medio, una madre que le dice “darling”, su padrastro, sus hermanos y especialmente sus criados de un nivel social muy diferente. Para cerrar esta breve secuencia no se puede obviar el atrevimiento de William Faulkner al escribir el primer capítulo de “El ruido y la furia” desde la mente de Benjy, un ser de más de 30 años con la mente de un niño de tres años.

Este comentario puede valer para regresar al tema de la escritura utilizando nuestro leguaje vernáculo con los modismos que conocemos, si así lo requieren los personajes. De allí que a continuación, les asomo una muestra de algunos de las palabras o frases coloquiales usadas en “Bandido” por Quintero Weir.

De la novela “BANDIDO” de José Quintero Weir

 

Encalamoco
Boca floja
Se atapuza
Se margülle
Se batuquea
El jagüey del fondo
Arriba del copito
Está pringando
Cuando pringa así
Ve que molleja
Me despavilo
Yo me le arreguindé
Vos lo que estáis es loco
Jalando las cabulleras
Mamarúo
Vai vení
Bértiale
Vos si bateáis choreto
Te salió cachituerta
Nos margüllimos
Un sol cachúo
El guachimán
Las criritas
Un chocorocoy
Me convidaron
Me estoy en la hamaca
Viene y busca
Cuando menos se percata
Era para puro ver
Se afloja con medio
Porque pasa que
Yo vengo y salgo
El montón de gente
Viene y me regaña
No se percata
Se pone mostrenco
La hora del burro
Vueltarrinquines
Me encaramo por el bahareque
Allí voy a parar
Salí volando
la mamaderita de gallo
Va y me busca la lengua
Un coñoemadre embustero
Estoy en el copito
Estamos de malas
No más salimos
Le dieron matica de café
Estarme por ahí
La bulla de la lluvia
Yo cojo por esos lados
Se le va encima
Sois la muerte en coco
En un tris
Jugar de a cobres
Nos agarramos
Al cabo sí
Un ojo de taparita
Viniendo a ver
Es que resulta que
A las dos pasadas
Me da cosa
De tan grande que es
Por diosito y mi madre
Está puro atendiendo
Coñoemadre
Ya vais a ver
Va y se sienta
Se le pasa
Viene y se para
Después que coma
Lo puede desatascar
Fue para que su hermano
Se disponen a alistarse
Ni el polvito se les ve
Me entra una tribulación
Se le pegó atrás
Lo mira de lejitos
Se le va encima
Un ramalazo
Las burusitas
El polero
La mortuoria
El capacete
Como tapita de corcho
Me echan una pela
Turulato
Elevar petacas
Una cursería
Estar cagao
Una chocita
Desparrame
Un ratico
Boquiabierto
Esmollejaos
Atribulaos
Medio cagao
A la be!
Los marullos
Una arrojadera
A lo mejor
Dale una colita
Un clinche y un clinchazo
Me esmacheto
Andá vete
Pringamosa y guasáraba
A que mi abuela
Cotizas mojaneras
Bai móntate
Tenéis fogaje
Están arrumaos
Estáis arisco
Se está desmigajando
¿Y vos que vais a ser cuando seáis grande?
De a de veras (Mx)
Retebonitos (Mx)

“Bandido” de José Quintero Weir

José Quintero Weir.
Maracaibo, 1954. Novelista, cuentistas y ensayista. Profesor de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia desde 1986. Obtuvo la Maestría en Estudios Latinoamericanos con especialidad en Lenguas y Culturas Indígenas de la U.N.A.M. con la tesis “Lengua y pensamiento de los hombres de agua” y el Doctorado en Estudios Latinoamericanos de la U.N.A.M. con la tesis “Wakuaipawa / Chiyi barikaëg. Lengua, cosmovisión y resistencia indígena en la cuenca del lago de Maracaibo”. Convivió durante tres años entre las comunidades indígenas de la selva lacadona junto al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Fundador de la Unidad de Estudios de Literaturas y Culturas Indígenas de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia. Fue finalista del Premio Planeta de Novela en Venezuela con Axuduara. Ha publicado los libros de relatos Maleconeros (1974), El viejo conde y el barco anclado (1975), Relación de Juan Hugo Pino (1991) y Gallos (1996); el libro de ensayo El camino de las comunidades (2005) y las novelas Los Andantes (1977), Axuduara (1993), Arostomba (1995) y la edición mexicana de Bandido (2005). Mantiene inéditas las novelas Pobladores y La última leyenda; y el libro de relatos Tiempo de Hordas.